“Nos merecemos un reportaje”.
Identidad cotidiana desde toda una calle por Nilot Fotografía
Práxedes Muñoz Sánchez
Universidad Católica de Murcia
pmunoz@ucam.edu
Fecha de recepción: 23 de mayo de 2022
Fecha de aprobación: 18 de agosto de 2022

Este espacio nos invita a pasear por la vida de una calle: avenida Marqués de Rozalejo, en un pueblo rural de Murcia, España, denominado Dolores de Pacheco y para sus habitantes, La Ermita Nueva.

Da clic aquí para ver el video de la exposición.
El fotógrafo de la localidad, Nilot (Tolín al revés, hipocorístico de Antolín), fija su mirada en plasmar la vida de una avenida, haciendo partícipe a la población, disfruta de la entrada en sus escenarios y empodera a las personas al ser fotografiadas y al visualizarse en la exposición. El fotógrafo destaca por su apego a la realidad más sencilla a la vez que la implicación en la pertenencia a un lugar o comunidad. Disfruta con la cotidianidad, la pasión por la vida de las personas de a pie, sus historias, así como los diversos escenarios íntimos y públicos de esta avenida. Algunas de las personas fotografiadas son siempre recordadas y otros necesitan un empujoncito para ser disipados, algunas invisibles y otras de sobra memorables; pero cada quien, en su rincón, es protagonista de su escenario y público que amerita ser observado.
Tras este recorrido por la avenida, visitando sus casas, establecimientos con sus funciones comunitarias, áreas de descanso y de encuentro, así como la entrada a cada lugar, vivencia sensaciones, determinadas y únicas pláticas[1] con las personas visitadas, se transita sobre percepciones que se lleva el fotógrafo etnógrafo en el escenario abierto a los sentidos: el olor y olores, la luz, la persona, la sonrisa, el asombro... unos días de más cercanía a su origen, al pueblo natal y a lo muy conocido y otras a lo desconocido. Estas emociones que ve y siente el fotógrafo, desde la cercanía y la distancia, tras realizar más de 1 500 fotografías, deja huella en la selección de 50 de ellas que representan la calle de su localidad. Pero no sólo eso, se suma la creatividad del montaje en que son presentadas las imágenes; éstas invitan a sumarse a las tomas, en la vivencia de emociones, identificaciones, culturas y memorias, donde a cada protagonista le apetece ser visto y mirar al resto de participantes.
La exposición, realizada en 2011 y que sigue viva hasta hoy, parece quedar en una memoria móvil que permite resurgir emociones dormidas, como es ver a un vecino ya fallecido, mirarse en el paso del tiempo, alguien que estaba enfermo y ahora ya está sano, los comercios renovados o aquellos que ya no existen. Este proyecto enlaza y resuena porque dinamiza sentimientos y creencias de la población colaboradora y partícipe. Imágenes que por sí solas comunican y forman un nuevo patrimonio de sensaciones, como diría Karen Knorr,[2] son “no retratos” en cuanto que su propósito no es halagar o mostrar “la verdad”, sino sensaciones. Lo que se visibiliza, existe y perdura.
La antropología visual aproxima la cultura desde rituales cotidianos, íconos[3] que, tras la mirada del fotógrafo, es capaz de comprender y mostrar la cultura desde la vida misma de sus protagonistas, uniendo la perspectiva emic y etic en el paseo vivaz que surge en la avenida y representa episodios reales de sus vidas.
Desde el positivismo de la imagen, en una pura intención realista, el fotógrafo nos conduce a los significados realzados junto a la visión del espectador, ambos protagonizan la exposición en el despertar a diversas formas de sentir la entelequia y la realidad. Muestra subjetividades desde la perspectiva de la mirada de quien fotografía, cómo observa y fija la atención junto a la persona fotografiada, en un esfuerzo antropológico de buscar entablar ésta, otra comunicación y devolución, en palabras de Elizabeth Edwards.[4]
Las fotografías personales pueden ser cada vez más públicas y transitorias, menos privadas y duraderas, y más eficaces como objetos de comunicación que de memoria,[5] lleva en sí una “estética de la instantánea”, con la característica autorreferencial de la fotografía.[6] Se enlaza la antropología visual con la etnografía comprometida (vista aquí como devolución de sus historias fotografiadas), como un conjunto de realidades percibidas en el tiempo, en el día a día, en el sentir de cada participante y en la devolución de las historias compartidas; en este caso, del espacio, ya que el estudio de fotografía se sitúa en la avenida del protagonista que se hace partícipe.
En cuanto a la exposición, las imágenes a gran tamaño permiten crear un ambiente que choca con una cotidianidad dispersa y encontrada entre las personas de la calle,[7] favorece un clímax de emociones, como sorpresa, alegría, tristeza, duelo, amor, añoranza, desconocimiento..., a la vez, es representativo de cada quien, subido en la bici, sentado en el banco, atendiendo en su tienda, con la pareja, viuda o viudo, imágenes que son reales y promocionan su identidad propia. Su objetivo es representar la calle a manera de ícono del barrio, cuyos actores representan la vivencia cotidiana a la vez que miran al espectador. En palabras de Nilot, el fotógrafo:
La exposición es la fase final del proyecto como colofón a los reportajes realizados. Es una presentación singular puesto que las fotografías de gran formato no se exponen en las paredes, sino que se reparten colgadas en cuerdas a modo de tendal de ropa, cogidas con grandes pinzas como si de prendas de vestir se tratara, cumpliendo varios objetivos: El primero acercar las mismas al visitante, sumergiendo a éste en las mismas de forma que semeja a un paseo por el barrio, introduciéndose en las vidas y el interior de los protagonistas, que no son otros que los vecinos del barrio. El segundo es hacer a los vecinos y al mismo tiempo visitantes de la exposición, protagonistas y sentirse fundamentales en la vida del barrio al ver sus fotos y experiencias integradas en una muestra con fotografías de gran formato por las que todos pueden transitar. El tercero es cohesionar al barrio con una sensación de pertenencia y trascendencia, implicando a vecinos y asociaciones en algo que nace dentro del barrio mismo y que alcanza la proyección exterior al tiempo que se descubre parte del arte y la cultura. En exposiciones anteriores, el público se introduce en la exposición registrando unas sensaciones diferentes a cualquier otra, integrándose en la misma, disfrutándola y sintiéndola propia. Las fotografías de gran formato, piezas únicas, pasan a formar parte del patrimonio de la asociación convocante, por lo que éstas aumentan su patrimonio cultural con numerosas posibilidades de utilización y proyección (testimonio oral de Antolín Muñoz).
Algunas fotografías destacadas de la exposición:

1. Vecinos en la puerta del bar de Tomás. Bar típico donde acuden hombres que juegan la partida de cartas y el dominó; éste fue el primer bar del pueblo (punto crucial de intersección en el pueblo, Plaza de la iglesia y donde está el único semáforo).

2. Trini, dueña del Bar de Tomás, mujer de carácter fuerte.

3. Juana “La Polla”, otra mujer fuerte, en el espacio del que fue el antiguo cine.

4. Mari Carmen, la de Santi (su marido), en su bici. Trabajadora del banco. Isabel de Manolo y Mari Carmen de Paulino (carácter de invocar al marido) jugando al parchís y Remedios, la panadera, dormida. Joaquín, el herrero, y su hijo, el Paquico, con Juan paseando en la calle.

5. Raquel, hija de Ana María y Paco Ros, en su casa.

6. Juan Ángel Izquierdo, el chapista.

7. Tomando el fresco; hombres en la puerta del Bar La Esquina.

8. Doris y Antonio en el Bar La Esquina.

9. “La Polla”, en la plaza de la Iglesia. Suele ir en su bicicleta. Mujer con fuerte personalidad y con mucho humor. La Iglesia aledaña al Bar de Tomás, punto céntrico desde donde se percibe la avenida.

10. Peluquería de La Vito, Vitorina, peluquera de toda la vida. Mezcla generaciones y ha sido nombrada como la mujer más guapa del pueblo.

11. Carnicería de Anita, enfrente de la peluquería de Vito. Ahora ya es otro establecimiento.

12. Eduvigis y Mariano, Matrimonio discutiendo en su salón (cochera), mesa de brasero y tiene la puerta abierta para recibir visitas.

13. Rosario en su mesa de brasero con fotos de su familia y estampas de vírgenes. Hace una puntilla de ganchillo a un mantel.

14. Supermercado de Gregorio el Mandanga. Aquí está con su mujer, Paquita, y sus hijo e hija. Gregorio falleció por covid en 2020.

15. Tienda de Ahmed, “tienda de los marroquíes”. Población inmigrante que comenzó a llegar al pueblo en 1996. Al principio fue difícil la convivencia por problemas relacionado con el “nuevo racismo”, con el “clasismo”; En la actualidad, por reagrupamiento familiar llegaron sus esposas y ya hay un proceso hacia la interculturalidad. Tienen su carnicería halal para la población magrebí y se suele comprar pan, hierbabuena y té moruno (verde) por población española, pero suele estar concurrida solo por población magrebí.

16. Pub Neón (yerno de Trini, del Bar de Tomás), espacio muy concurrido por hombres jugando a la partida, bebedores y pocas mujeres.

17. Academia para obtener de carnet de conducir. Se observa la diversidad cultural del pueblo.

18. Paco Ros, de Working (primer dueño de empresa de manufactura, confección de ropa de trabajo, uniformes), “el comunista del pueblo”, en el bar de La Esquina.

19. Silvestre (dueño de embutidos Silvestre) con su mujer e hijo, ayudándole a sentarse por su inmovilidad.

20. Isabel, sus hijas y nietas están en la panadería de Juan (su marido). Ahora está cerrada.

21. Carpintería de Gregorio, Gregorio con Pepe y su hijo Tomás, lugar donde los vecinos pasan a hablar, Gregorio ha sido presidente de la Asociación de vecinos del pueblo y es un hombre de conversación trascendente y del buen hacer, se denomina “de izquierdas”.

22. Andrés el Carrillo, pintor, ya fallecido (está de pie) con Juan. Persona singular del pueblo, soltero y cuidador de sus sobrinos que quedaron huérfanos de madre. Jovial y buena persona. Se percibe la visión de la avenida.

23. Tomando el fresco.

24. Felipe Castellano y Pascuala con su hija comiendo. Se observa al fotógrafo en acción.

25. Viendo la exposición, la familia de Silvestre con el fotógrafo Antolín Muñoz Sánchez.
[1] Platicar se suele decir en el campo de Cartagena, Murcia (España) y fuera de este lugar se considera una palabra utilizada en Latinoamérica.
[2] Michael Freeman, Capté las fotografías que otros no pueden (Barcelona: Blume, 2020), 44.
[3] Jay Ruby, “Antropología visual”, en Enciclopedia de antropología cultural, de David Levinson y Melvin Ember, eds. (Nueva York: Henry Holt y Cía., 1996), vol. 4, 1345-1351.
[4] Elizabeth Edwards, “Tracing photography”, en Made to be seen: Perspectives on the history of visual anthropology, de Marcus Banks y Jay Rubin (Chicago: The University of Chicago Press, 2011), 159-198.
[5] Nancy Van House, “Personal photography, digital technologies and the uses of the visual”, Visual Studies, vol. 26, núm. 2 (2011), 125-134.
[6] Abigail Solomon-Godeau, “Imágenes convencionales”, en Efecto real, debates posmodernos sobre fotografía, de Jorge Ribalta, ed., (Barcelona: Gustavo Gili [FotoGGrafía], 2004) pp. 186-193.
[7] Roberto da Matta, Carnavales, malandros y héroes: hacia una sociología del dilema brasileño (México: fce, 2002).
Galería fotográfica
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