• INICIO
  • REVISTA
    • DIRECTORIO
    • NORMAS EDITORIALES
    • NÚMEROS ANTERIORES
  • RELATOS
  • MIRADAS
  • VOCES
  • RESEÑAS
  • N. Especiales

CONVOCATORIAS

Índice

  • Relatos

  • Flores, velas y rituales: muerte y cambio social en el México urbano

    José Iñigo Aguilar Medina


  • Reflexionando sobre la comunidad pesquera a partir del trabajo, la interacción social y los modos de vida

    Claudia Elizabeth Delgado Ramírez


  • Posibilidades para el desarrollo socioterritorial: análisis del impacto de la pandemia de covid-19 en la comunidad Plan de Los A

    Angela Maleny Salto Morales, Neftalí García Castro


  • Miradas

  • Peregrinación del pueblo San Juanico Nextipac a la basílica de Guadalupe

    Abraham García Mejía, Ricardo García


  • Memorias de un proceso. El registro fotográfico de una peregrinación a veinte años de distancia

    Leonardo Vega Flores


  • Voces

  • La mano que mece la cuna El glifosato en México

    Laura Elena Corona de la Peña


  • El ciclo de exhibición de productos audiovisuales de la DEAS; 50 aniversario

    Teresa Mora Vázquez, Samuel Villela Flores


  • Perspectivas

Memorias de un proceso. El registro fotográfico de una peregrinación a veinte años de distancia
Memories of a Process: A Photographic Record of a Pilgrimage Twenty Years Later

Leonardo Vega Flores
ENAH-INAH
ORCID.
https://orcid.org/0009-0007-5103-9836

Resumen
En este texto abordo la experiencia personal en el registro etnográfico, recordando el uso de la fotografía analógica durante una peregrinación guadalupana en Zimapán, Hidalgo, y mi paso hacia la actual fotografía digital. Reflexiono sobre las implicaciones de los cambios tecnológicos en el registro, la conservación, organización, consulta y difusión de los acervos.
Palabras clave: fotografía, etnografía, analógica, digital, Zimapán.

Abstract
In this text, I address my personal experience in ethnographic recording, recalling the use of analog photography during a pilgrimage dedicate to the virgin of Guadalupe in Zimapán, Hidalgo, and my current transition to digital photography. I reflect on the implications of technological changes in the recording, preservation, organization, consultation, and dissemination of photographic collections.
Keywords: photography, ethnography, analog, digital, Zimapán.

Fecha de recepción: 14 de marzo de 2025
Fecha de aprobación: 25 de marzo de 2025

Cuando inició el siglo XXI, junto con Laura Corona tuve oportunidad de recabar un registro etnográfico de la peregrinación guadalupana[1] del pueblo de Zimapán, Hidalgo.[2] Han pasado poco más de veinte años desde los dos registros que realizamos, uno en diciembre de 2002 y el otro en diciembre 2003, ver de nuevo las fotos me hizo pensar en cómo ha cambiado el registro fotográfico para el trabajo etnográfico. El objetivo de este texto es compartir esa reflexión acerca de los cambios tecnológicos de la fotografía y algunas de sus implicaciones en la investigación antropológica, a partir de una experiencia específica. Es importante comentar que en los pies de foto se incluye la información etnográfica y en este texto me concentro en la experiencia del registro fotográfico.

Mi primer acercamiento a la fotografía analógica fue cuando era niño, con una cámara réflex propiedad de mi padre; desde entonces le encontré gusto a esta actividad. Con el tiempo fui aprendiendo de manera autodidacta, hasta que la fotografía tomó otro sentido para mí con mis estudios de historia en la enah, donde tomé mi primer curso de fotografía. Otro punto importante fue mi vínculo con la etnografía: a partir de que en 1999 me integré al Proyecto Nacional de Etnografía de las Regiones Indígenas de México. El tipo de registro que llevé a cabo entonces implicó nuevos retos, porque debía capturar imágenes en condiciones cambiantes de luz, o con personas y objetos en movimiento en procesiones, peregrinaciones, danzas, y otros procesos. La peregrinación guadalupana que fue motivo del registro que aquí relato implicó, por ejemplo, actividades nocturnas, recorridos a pie bajo el rayo del sol y también tomas en las que las personas posaban para la cámara con sus ofrendas en condiciones muy favorables de luz.

Las fotos que presento fueron capturadas con una cámara Canon réflex de 35 mm. Durante el trabajo de campo fui administrando los rollos con los que contaba, que eran de iso-100, para diapositivas a color. Se tenían que conservar en condiciones óptimas de humedad y temperatura antes y después de usarlos. Una vez concluido el registro etnográfico llevamos los rollos a procesar a un laboratorio; a partir de ahí, esperamos cerca de una semana para, finalmente, poder ver el resultado, y se tenía que utilizar un proyector de carrusel y una pantalla, en condiciones adecuadas de oscuridad. En ese cinito improvisado aparecían una a una las imágenes y con ellas las memorias del registro etnográfico, pero también los espacios o vacíos por las fotos que por alguna razón no se lograron.

Una selección de las fotos de este registro forma parte de la exposición Trabajadores mineros. Peregrinación de Zimapán a Guadalupe 2002, que consta de 20 imágenes de mi autoría y de la socióloga Claudia Liza Corona de la Peña. La exposición se presentó en 2003, en la Casa de Cultura de Zimapán, Hidalgo,[3] y en 2005 en el marco del III Coloquio Internacional Religión y Símbolo.

Las fotos de esta exposición se montaron en bastidores de madera y las cédulas se imprimieron en papel couche tamaño doble carta; esos materiales actualmente están resguardados en la deas-inah, envueltos con plástico y en 3 cajas de cartón, para transportarlos y almacenarlos se requiere un espacio que contrasta con las exposiciones más recientes que hemos generado. Además, están las diapositivas originales protegidas en hojas libres de ácido y dentro de cajas de plástico especiales con indicadores de humedad y temperatura. Tenemos pendiente la digitalización completa del acervo de fotografías analógicas.

Fue hasta 2007 que hice la transición a una cámara reflex semiprofesional digital y actualmente he incursionado en el uso de una GoPro. Ahora, en vez de rollos de película uso tarjetas sd de capacidad medida en gigabytes (gb), que son reutilizables durante varios años, éstas han ido incrementando su capacidad de almacenamiento y su velocidad de grabación, lo que sin duda ha facilitado el registro fotográfico y literalmente ha aligerado el material que llevo al trabajo de campo. A partir de este cambio ha cobrado relevancia el resguardo de los archivos digitales: se requieren al menos dos discos duros externos de capacidad en terabytes (tb) para tener en uno los originales y en otro los respaldos; estos dispositivos de almacenamiento también han ido incrementando su capacidad. Existe además la posibilidad de mantener un resguardo en la nube, aunque no es posible tener todo el acervo, porque sería muy costoso, pero facilita el trabajo compartido o a distancia para una exposición fotográfica o para su publicación en un texto o en una red social.

El formato digital ha incrementado el número de fotografías que tomamos, y ello facilita el registro de procesos, que en etnografía es algo significativo y ha hecho relevante su organización, para su consulta; la forma más sencilla es por la fecha, el lugar y el motivo central de un conjunto de fotografías, pero llega a complicase por la selección de detalles muy puntuales de su contenido. El uso de aplicaciones (apps) facilita la conservación, organización y la consulta de un acervo fotográfico digital, por lo que es importante actualizarse; afortunadamente, las hay gratuitas y algunas que trabajan por lotes. La inteligencia artificial (ia) con toda seguridad aportará nuevas formas de trabajo con los acervos de fotografía digital tanto en su organización como en a consulta. Mención aparte es la generación de imágenes a través de ia, que serán útiles en etnografía cuando se requiera hacer una recreación explícita —como la que existe en museos—, y polémicas, cuando no se haga evidente su origen.

Las fotos de registros etnográficos que hicimos después del que aquí refiero las presentamos también en exposiciones y para ello fuimos experimentando con distintos materiales. Desde hace unos años experimentamos con cubiertas de acrílico que nos permiten reutilizarlas con distintas fotos, según la ocasión. Las fotografías que llegamos a imprimir las tenemos en maletines negros que las protegen de la luz y que ocupan mucho menos espacio. Finalmente, y por las circunstancias de la contingencia por la pandemia de covid-19, incursionamos en las exposiciones digitales; sin embargo, sigue siendo una experiencia totalmente distinta montar una exposición en físico y por ello estamos trabajando ahora en ambos formatos. El desarrollo tecnológico implica cambios en nuestra forma de registro y también en cómo presentamos los resultados, hacer un alto en el camino para mirar los pasos que dimos nos permite valorar el trabajo realizado y pensar creativamente en el futuro de nuestros registros. En un texto aparte retomaré otro punto importante: la metodología de registro a través de la fotografía o fotografía etnográfica.

1

Procesión para llevar el frontal al templo en el pueblo de Guadalupe.

Autor: Claudia Liza Corona de la Peña

Pueblo de Francisco I. Madero, municipio de Zimapán, Hidalgo., más conocido como Guadalupe.

11 de diciembre 2002

La santa patrona del pueblo de Francisco I. Madero es la Virgen de Guadalupe; existe una mayordomía dedicada a preparar su festividad, las tareas se distribuyen entre los vecinos. Una de las actividades es el adorno y colocación del frontal, el cual es una portada que se coloca sobre la fachada del templo, se prepara en casa de una de las familias del pueblo donde la base metálica con foquitos se adorna con cucharilla natural y teñida, el día 11 de diciembre se traslada al templo.

Nota: imagen escaneada a partir de diapositiva.

2

Colocación del frontal en el templo.

Autor: Leonardo Vega Flores

Pueblo de Francisco I. Madero, municipio de Zimapán, Hidalgo.

11 de diciembre 2002

Antes de colocar el frontal se debe sahumar “para purificarlo”, el proceso debe acompañarse con música alegre. Después de esto, varios señores en el techo del templo van acomodando el frontal sobre la portada tirando de él con cuerdas mientras otros lo sostienen desde abajo.

Los diseños del adorno varían año con año, pero en general se incluye la imagen de la Virgen de Guadalupe y algún texto. En 2002 se puso también la figura de Juan Diego, que fue canonizado ese año.

Nota: imagen escaneada a partir de diapositiva.

3

Antes de salir hacia Guadalupe.

Autor: Leonardo Vega Flores

Inmediaciones de la parroquia de San Juan Bautista en el pueblo de Zimapán, Municipio de Zimapán, Hidalgo.

12 de diciembre 2002

Para la peregrinación a pie desde la cabecera municipal, los preparativos inician en la primera semana de noviembre: se efectúan reuniones cada sábado entre el párroco y los grupos de peregrinos. Desde la víspera del 12 de diciembre llegan peregrinos de distintos lugares y en la madrugada se reúnen las imágenes en sus andas y llevan un número de participante, que indica su lugar durante la peregrinación hacia el pueblo de Guadalupe.

Es importante recordar que el registro etnográfico y fotográfico se realizaron en 2002 y desde entonces han acontecido varias cosas, como el nombramiento de Zimapán como “pueblo mágico” en el 2018.

Nota: imagen escaneada a partir de diapositiva.

4

Vamos hacia Guadalupe.

Autor: Leonardo Vega Flores

Pueblo de Zimapán, Municipio de Zimapán, Hidalgo.

12 de diciembre 2002

Después de algunos rezos y cantos, el sacerdote da algunas indicaciones y procede a bendecir a todos para después dar la señal de salida; en ese momento todos levantan sus ofrendas y comienzan su andar con gran ánimo y con paso rápido, entre el estruendo de cohetes y el tañido de las campanas. Entre los numerosos contingentes que llegan al pueblo de Guadalupe el día 12 de diciembre, existen tres grupos que se formaron en la cabecera municipal y que en días previos emprenden peregrinaciones a la basílica de Guadalupe en la Ciudad de México: la Peregrinación a pie de Zimapán, Hidalgo a la basílica, la Antorcha Guadalupana y la Peregrinación Ciclista. La más reciente es la antorcha guadalupana iniciada en el año 2000 y la más antigua es la ciclista, que para el año 2002 se había llevado a cabo durante aproximadamente 37 años. El registro que documentamos fue de la peregrinación a pie.

Nota: imagen escaneada a partir de diapositiva.

5

Rumbo a Guadalupe.

Autor: Leonardo Vega Flores

Carretera de Zimapán al pueblo de Venustiano Carranza (San Pedro).

12 de diciembre 2002

Al frente de la peregrinación van los coheteros, marcando el paso; les siguen algunos vehículos que los escoltan, uno de ellos con varias señoras que cantan y que usan un altavoz en algunos tramos; después va la ambulancia y algunos voluntarios que dan indicaciones con un trapo rojo a los peregrinos y, hasta el final, otros vehículos. En la peregrinación van todos caminando, hasta atrás los acompañan algunos vehículos.

Nota: imagen escaneada a partir de diapositiva.

6

Caminar entre cerros.

Autor: Leonardo Vega Flores

Carretera de Zimapán al pueblo de Venustiano Carranza (San Pedro).

12 de diciembre 2002

7

Paso rápido hacia Guadalupe.

Autor: Leonardo Vega Flores

Carretera de Zimapán al pueblo de Venustiano Carranza (San Pedro).

12 de diciembre 2002

La peregrinación recorre los 9 kilómetros entre Zimapán y Guadalupe en aproximadamente 3 horas, a paso rápido, y siempre siguen el mismo camino; las personas caminan bajo un sol que brilla con gran intensidad y en el camino algunos vecinos les ofrecen agua o fruta. Hacen pocos descansos, uno de ellos en el pueblo de Venustiano Carranza, más conocido como San Pedro, donde los reciben con repiques de campanas; sin embargo, en 2002 no pudieron detenerse porque tenían el tiempo muy corto, pues debían llegar a Guadalupe para la misa de las 12.

Nota: imagen escaneada a partir de diapositiva.

8

La ofrenda número 3.

Autor: Leonardo Vega Flores

Carretera del pueblo de Zimapán al pueblo de San Pedro.

12 de diciembre 2002

El orden en el que se forman las ofrendas durante la peregrinación es muy importante, primero va el grupo de la parroquia de Zimapán; después los choferes, que se cuentan entre los iniciadores de la peregrinación, y después los trabajadores mineros de la Sección 286 con la ofrenda número 3, porque son los que hacen la mayor aportación; en general, se dice que los organizadores “ya tienen un respeto por aquellos que han participado durante más años. Cuando había más compañías mineras en Zimapán había cierta competencia entre los grupos de trabajadores para ver qué número les daban, la competencia también estaba en arreglar mejor a la imagen con una ofrenda más bonita o vistosa. En 2002 sólo estaba activa la compañía Fresnillo, pero también peregrinaron los extrabajadores de la compañía La Purísima.

Nota: imagen escaneada a partir de diapositiva.

9

Los mineros en la peregrinación.

Autor: Leonardo Vega Flores

Carretera del pueblo de Zimapán al pueblo de San Pedro.

12 de diciembre 2002

Los trabajadores de la compañía Fresnillo pertenecen a la Sección Sindical 286, a través de la cual se organiza su participación en la peregrinación. La compañía “facilita” su ambulancia, y en ella van varios de los trabajadores mineros que se han capacitado como paramédicos en la Cruz Roja; la empresa también proporciona frascos de Pedialyte para los posibles deshidratados y algunas veces ha concedido apoyo económico para la elaboración de las playeras o sudaderas conmemorativas. Los grupos que llevan la ofrenda deben ser pequeños, por eso los familiares que acompañan van después de las ofrendas, lo mismo pasa con los compañeros administrativos y directivos de la compañía que asisten.

Nota: imagen escaneada a partir de diapositiva.

10

Vestir para la ocasión.

Autor: Leonardo Vega Flores

Carretera del pueblo de San Pedro al pueblo de Guadalupe.

12 de diciembre 2002

Los trabajadores mineros de la compañía Fresnillo cargaron su ofrenda por turnos; mientras lo hacían, transpiraban ligeramente, pero ninguno se quitó su sudadera, pues mandan a hacer esas prendas para distinguirse de los otros grupos. Mientras caminaban, cuidaban en todo momento el estado de sus imágenes y durante el camino se van cediendo la oportunidad unos a otros para cargar la ofrenda. Este grupo, como los demás que llevan ofrendas, se mantienen compactos y no hay mucha plática.

Nota: imagen escaneada a partir de diapositiva.

11

Entregar la ofrenda.

Autor: Leonardo Vega Flores

Pueblo de Guadalupe.

12 de diciembre 2002

Al llegar al pueblo de Guadalupe, en el patio de la capilla se acomodan las ofrendas debajo de la lona que se coloca para oficiar las misas. A las 12:00 inició la celebración eucarística, que tuvo en 2002 un tono jubiloso y momentos muy emotivos, como cuando se da la paz y los trabajadores mineros se inclinaron en primer lugar frente a su ofrenda y después se dieron la paz entre ellos.

Nota: imagen escaneada a partir de diapositiva

12

Disfrutar la fiesta.

Autor: Leonardo Vega Flores

Pueblo de Guadalupe.

12 de diciembre 2002

Concluida la misa, los trabajadores mineros se toman fotos con su ofrenda, en grupo o con sus familias; después se dispersan y cada cual, con su familia, visitan el templo para recibir la “reliquia”, recorren la feria y disfrutan los alimentos que llevan o los que compran en Guadalupe. Los representantes de la Sección 286 se encargan de recoger la imagen de la virgen y llevarla de regreso al local sindical, donde permanece unos días, mientras que la ofrenda se queda en el atrio del pueblo de Guadalupe.

Nota: imagen escaneada a partir de diapositiva.


[1] El registro fotográfico es parte del acervo del proyecto Plegarias desde el entierro. Construcción de la identidad a partir de lo religioso en el sector minero en México, el caso de los mineros de dos compañías minero-metalúrgicas en el municipio de Zimapán, Hidalgo, DEAS-INAH, coordinado por Laura Elena Corona de la Peña.
[2]  Zimapán es la cabecera del municipio del mismo nombre; la región se caracteriza por un paisaje semidesértico y su historia ha sido delineada en gran medida por las bonanzas y borrascas de la minería.
[3] Ver reseña en Leonardo Vega Flores y Laura E. Corona de la Peña, “Exposición fotográfica sobre mineros”, Diario de Campo. Boletín Interno de los Investigadores del Área de Antropología, núm. 62 (2004): 48, https://revistas.inah.gob.mx/index.php/diariodecampo/issue/view/681/952.

Compártelo

  • Hamburgo 135, Colonia Juárez, Alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México, CP 06600
  • (55)4166-0780 al (55)4166-0784

Narrativas Antropológicas, primera época, año 6, número 12, julio-diciembre de 2025, es una publicación electrónica semestral editada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, Secretaría de Cultura, Córdoba 45, col. Roma, C.P. 06700, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México, www.revistadeas.inah.gob.mx. Editor responsable: Benigno Casas de la Torre. Reservas de derechos al uso exclusivo: 04-2019-121112490400-203, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la ultima actualización del número: Iñigo Aguilar Medina, Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH, Av. San Jerónimo 880, col. San Jerónimo Lídice, alcaldía Magdalena Contreras, C.P. 10200, Ciudad de México; fecha de última actualización: 10 de julio de 2025.

Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la opinión del editor. Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin la previa autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Contacto: narrativas_antropologicas@inah.gob.mx