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Entrevista al Grupo Kw'anískuyarhani de Estudiosos del Pueblo P'urhépecha

 

Rodolfo Oliveros
Dirección de Etnología y Antropología Social, INAH
rodolfo_oliveros@inah.gob.mx

Donají Cruz
Programa Nacional de Etnografía de las Regiones Indígenas de México

David Figueroa
Programa Nacional de Etnografía de las Regiones Indígenas de México

Juan Gallardo
Programa Nacional de Etnografía de las Regiones Indígenas de México

Transcripción. Tania Ávalos Placencia
Programa Nacional de Etnografía de las Regiones Indígenas de México

Fecha de recepción: 15 de junio de 2020
Fecha de aprobación: 20 de agosto de 2020

30 de marzo de 2019
Pátzcuaro, Michoacán
Entrevistados: Aída Castilleja, Carlos García Mora,
Carlos Paredes, Claudia Pureco y Benjamín Lucas.

El Grupo Kw’anískuyarhani de Estudiosos del Pueblo P'urhépecha son académicos, estudiantes, profesionistas en general y población interesada en la historia y el presente del pueblo p’urhépecha. Por más de veinte años han logrado construir un espacio de reflexión inter y multidsciplinario que se ha convertido en un referente, incluso para las propias comunidades. En este espacio confluyen académicos con grandes trayectorias —tal es el caso de Benedict Warren, Carlos García Mora, Pedro Márquez, Catalina Rodríguez y Carlos Paredes, entre muchos y muchas otras investigadores y estudiosos—, así como habitantes de las comunidades p’urépechas, autoridades comunales, cronistas, profesionistas y un largo etcétera. Otra de las cualidades de este espacio es que ha permanecido vivo gracias al interés de sus participantes, sin una adscripción institucional que le dé soporte económico, quienes forman Kw’anís lo convierten en un espacio colaborativo en el que confluyen voluntades y deseos de seguir aprendiendo de y con el pueblo p’urhépecha.

Los Kw’anís, como se nombran aquellos que hacen suyo ese momento de encuentro, han conjuntado en estos veinte años de reflexión y compartición colectiva, crítica profunda, respeto y horizontalidad, un corpus de conocimiento de enorme importancia; como lo relatan en la entrevista, son más de 480 trabajos e investigaciones presentadas, comentadas y debatidas sobre temas de lo más diversos: arqueología e historia, los procesos políticos, las políticas indigenistas, diversos aspectos sobre la lengua, la cosmovisión y la cultura p’urépecha. Pero Kw’anís es, además, un espejo: en él se refleja la dinámica y versatilidad del pueblo p’urépecha, los momentos más álgidos de la violencia criminal y estatal, pero además, sus momentos de renacencia, ese momento creativo que se constata en la revitalización de la cultura, y también en su creación original de nuevos referentes en los diversos campos de la vida comunitaria; ese devenir es transmitido y resguardado en Kw’anís, este espacio que a lo largo del tiempo ha devenido en comunidad.

Rodolfo Oliveros Espinosa (ROE): ¿Cómo surgió la inquietud de formar el grupo Kw'anískuyarhani de Estudiosos del Pueblo P'urhépecha?

Carlos Paredes Martínez (CPM): Platicando en la Ciudad de México con Carlos García Mora, quería que hiciéramos un seminario sobre el estudio de la región p’urépecha. Empezamos a ver posibilidades y otras colaboraciones. Inclusive, inicialmente, hubo una propuesta de colaboración, que no fructificó, finalmente, con Benjamín Pérez González, lingüista. Vino a la primera sesión y ya no volvió. Pero ahí empezamos.

Carlos García Mora (CGM): En aquella época, el seminario era toda una novedad; si no una novedad, una forma de discutir. Ahorita ya seguramente no, pero en aquel momento estaba en ascenso, era una forma de trabajo, de investigación y de discusión. Entonces, esto surge porque había ya esa inquietud de trabajar en seminario.

cgm: La discusión académica era que tú presentas un texto, se asignan a uno, dos o tres comentaristas y se discute; y a acabar con el que presentó el trabajo: despedazar su trabajo, en buena onda, a veces en mala también. Entonces sí, esa forma de trabajo o de discusión, ya estaba entonces en su apogeo.

Aída Castilleja González (ACG): Fíjate que lo que dices es interesante, dices que a lo mejor para ellos no es tan sorpresivo. Yo creo que más bien se ha diluido el sentido de seminario, muchos seminarios ahora se constituyen más como programas de conferencias, no como espacios de discusión y de interlocución. Yo creo que, eso sí, es algo que ha sido un aporte importante, y que desde el principio fue generándose una estructura para fomentar la discusión, cada presentación tenía que ir acompañada de uno o dos comentaristas. Por principio, alguien que iba a responder para que no fuera como ad libitum; ya después se fue abriendo el espacio, pero al principio sí fue muy marcado. Otra cosa que, me parece, fue muy importante y que nos llevó a discusiones desde el principio, era si lo adscribíamos a una institución. Todos venimos de una institución y todos con la camisa bien puesta, pero nos pareció pertinente que no fuera adscrito a una institución para no darle el cerco de que entonces lo haces depender, de que si hay tal apoyo. Entonces fue desde el principio así y eso le fue dando fuerza. Nos han tocado momentos complicados porque es: “Te invito, pero tú te pagas”, tú vas con el costo. Y que lo hayamos elegido aquí [en el Centro Cultural Antiguo Colegio Jesuíta, Pátzcuaro] desde el principio como un espacio, digamos, neutro en el sentido de que no es de ninguna de las instituciones de quienes participamos. En algún momento Martha Terán insistió que presentáramos un apoyo Fonca o no sé de qué apoyos y dijimos: “No, en el momento en el que empecemos a ponernos en papel, en eso nos diluimos”. Eso ha tenido pros y contras, ha tenido la gran ventaja de una continuidad por interés legítimo. Cuántas veces hemos estado en que sobrevivimos o que ya mejor lo aplazamos. Y en el momento en el que nos planteamos atrasarlo a tres meses. Hay, así como avalancha, veinte trabajos en donde ya no hay como ese “pa’atrás”. No me acuerdo, con el paso de los años, si fue cuando cumplimos diez o quince años, que vino Andrés Medina y comentó algo muy pertinente: “Es el único seminario que se ha mantenido así”. Hay otro, el de estudios nahuas o del centro de México, que también ha sido longevo.

CGM: El otro es el de Mechthild Rutsch, el seminario de Historia y Filosofía de la Antropología.

acg: Pero, efectivamente, mantenerlo con una dinámica de cada dos meses sin recursos económicos del grupo, pero con mucho recurso de interés. Otra cosa que nos ha pasado en varios momentos (que tal vez sea ésta la ventaja de que no sea un seminario con el sello de una institución) es que ha habido sesiones en donde participan colegas de una misma institución, que al interior [de tal] no se escuchan. Nos ha pasado en varias ocasiones, y yo creo que eso es lo que ha permitido este espacio con cierta neutralidad.

cgm: Que no haya agresividad, que no se trata de disputarse la voz de autoridad.

Claudia Pureco (CP): De hecho, una parte importante, si ustedes se dan cuenta, es que nunca están estos grados del “doctor Carlos”, la “doctora Aída”. Desde que yo los conocí siempre fue una cosa que me sorprendía, porque cuando yo llegué a Kw’anís, ya más de quince años, la primera vez que llegas de la enah te impresionas, empiezas a escuchar cómo hablan las personas que conocen de la cultura, que están aquí inmersas por años y que hablan un lenguaje científico, y tú como estudiante que llegas, pues te impresionas y también te retas a que algún día también vas a querer tener un lenguaje parecido. Esto fue lo que me llamó mucho la atención, que no se diferenciaban de los grados, de si esta persona sabe más que la otra, sino que todos podían participar por igual, hombres, mujeres, de comunidades, personas de la ciencia. Creo que eso es lo que a Kw’anís le ha dado toda esta riqueza y, de hecho, en el transcurso de estos ya casi veintidós años hemos visto pasar muchísima gente, muchos estudiantes ya se graduaron, ya trabajan. A veces en las tesis o en currículums citan a Kw’anís como un lugar en donde han estado; a mí me parece que eso ha trascendido mucho a este pequeño lugar a algo más grande, que es lo que Kw’anís podía representar como un grupo de especialistas que es incluyente, multidisciplinario, y esperemos que próximamente multilingüístico también.

ACG: Ya decía Andrés Medina cuando vino, que empezamos a presentarle a la gente que estaba, dijo: “¡Uh! Pues aquí puro nombre de libro”.

Benjamín Lucas (BL): Regresando al punto de origen, uno de los propósitos fue poner en la mesa esta gran cantidad de trabajos que hay sobre el pueblo y la cultura p’urhépecha desde las diversas disciplinas. A pesar de que es difícil analizarlas todas, la producción ha sido tan vasta que no hemos repetido tema. En todos estos veinte años, nos da cuenta de la cantidad de producción que hay, en este caso sólo sobre la cultura y el pueblo p’urhépecha en sus diferentes áreas de conocimiento. Material nunca falta para trabajar, hemos tenido sesiones donde nos preguntamos: ¿qué vamos a presentar la próxima sesión? A veces se dificulta, pero de pronto llegan, ha habido momentos en que tenemos casi medio año adelantado de trabajos que ya están en puerta para presentarse. Gente que nos busca o que busca y ofrece el trabajo, que lo quieren presentar aquí, esa ha sido una de las bondades que da este seminario, por esto que comentaba Claudia, que hay una posibilidad de diálogo de iguales, la academia por un lado y los que no son académicos por otro lado. Si ustedes estuvieron en la sesión de hoy, vieron cómo se levanta la persona de Cherán y dice: “Yo pienso que esto...”, y se le da el mismo tratamiento que al doctor o al que tenga un grado académico mayor. Creo que esa es, como dice Claudia, una de las bondades, todos con ánimo propositivo, en su gran mayoría, yo creo que ha sido rara la excepción, el momento aquel en donde alguien dice: “Yo no estoy de acuerdo”. Creo que en la mayoría siempre ha sido un espacio muy noble para presentar los trabajos.

ACG: Eso ha propiciado que estudiantes de licenciatura, maestría o de doctorado presenten sus propuestas de investigación, porque también eso ha sido interesante, es muy plural el tipo de textos, el tipo de trabajos. Pueden ser planteamientos de investigación, pueden ser avances de investigación, nos ha interesado mucho que sean trabajos que no se presentan en otros foros, a los que no se tiene acceso tan fácilmente. Trabajos ya publicados, no es una cuestión que tienen que ser inéditos, pero que se presten al tema, que se presten a la discusión y al diálogo, con otra mirada de ver ese mismo tema. En algunos momentos se generan las sesiones temáticas, o disciplinarias o misceláneas, no es tanto que lo tengamos preconfigurado, sino saber ver qué hay sobre la mesa. A veces sí es por invitación expresa; esas cuestan trabajo a veces, pero se logran.

CGM: Otra cosa que es importante señalar: la idea surgió en la Ciudad de México, pero no había un lugar en donde nos pudiéramos reunir, conocernos e intercambiar. Entonces, cuando se empezó y se circuló la idea, varios dijeron pues lo hacemos en México. Sin embargo, la idea era venirse a Michoacán, finalmente, se demostró que eso fue lo correcto. Ahora muy pocos vienen de la Ciudad de México, la mayoría vienen de acá, son de Michoacán, de diferentes ciudades, pero que vienen a Pátzcuaro. Además, la intención era que fuesen académicos y estudiosos p’urhépechas, desde un principio. Precisamente por eso dejamos de usar los doctores, los maestros y licenciados, porque teníamos que tener una comunicación al mismo nivel. Entonces un estudioso p’urhépecha que es maestro de primaria o secundaria y no tiene maestría ni doctorado vale lo mismo que los demás. Esas dos cosas también fueron desde un principio.

Sólo quisiera agregar otra cosa: nos ha sorprendido mucho que los comentaristas siempre aceptan venir, aunque tengan que pagar su boleto, a veces hasta de avión, su hotel, su comida y nunca nadie han dicho que no. Pagan ellos mismos, lo que refleja el interés, la pasión por lo que están haciendo.

ACG: A veces investigadores extranjeros que vienen de visita a México la hacen coincidir con Kw’anís para poder presentar su trabajo ahí. Hay una parte que es muy central de Kw’anís: son los comentarios. Porque muchas veces son textos que ya están publicados, pero los comentarios sí son inéditos y no hemos tenido la capacidad de hacer el registro de todos esos comentarios, son una riqueza. Muchos de esos comentarios después se publican en Tzintzun, en Historias, en diferentes instrumentos. Ha habido registro en audio y video de algunas. Pero de verdad que ha habido unos comentarios que le dan justamente ese otro brinco a las cosas y comentarios críticos, absolutamente críticos.

CP: Una de las visitas fue de Jan de Vos; vino a comentar un tema de Michoacán, cuando él era especialista maya, fue muy interesante. Ahora ya no está en este mundo, pero es interesante cómo hay investigadores que hacen esta parte de las comparaciones culturales y van retroalimentando este trabajo. Y creo que ése es un aporte importante de investigadores que vienen de otros países o de otras instituciones, que no son especialistas en el p’urhépecha, pero que aportan esta parte de la reflexión en cuanto al estudio de los pueblos, de la cultura en general. Eso a nosotros también nos ha ayudado mucho para ir ampliando esta parte de invitación: quiénes se van agregando, a quiénes convocamos, que siempre estamos convocando a todos los interesados.

David Figueroa Serrano (DFS): ¿Cómo perciben la recepción de las comunidades respecto a los trabajos de Kw’anís?

bl: Éste es, como decía Claudia, un espacio abierto, no es un espacio que pretenda ir a incidir en las comunidades, es un espacio donde se presentan trabajos académicos y en donde tiene cabida cualquiera. Ha habido sesiones muy ricas donde viene gente de toda una comunidad, porque se enteró que van a presentar un texto de Cherán, un texto de Santa Clara. Entonces se vienen autoridades, a veces gente que es actor en esa actividad temática y llenan el auditorio, participan y hablan, desmenuzan el tema. Hasta dicen “eso no es así”, “le falta”, con toda la razón, ésta es una de las grandes ventajas que tiene. Yo insisto, nunca ha sido la intención hablar por las comunidades, sino más bien ofrecer un espacio de diálogo donde ellos tienen esta posibilidad de acceder, se les invita y la verdad se sienten, como lo han visto, bien recibida y escuchada.

ACG: Y muchas veces han hecho comentarios tremendos y presentado también trabajos.

CP: Hay personas que son constantes, algunas ya no vienen, pero cuando cumplimos quince años entregamos premios, reconocimientos a Kw’anís constantes, a los que no habían faltado jamás. Era increíble que solo venían a escuchar, no venían a una ponencia o que fueran p’urhépechas.

ACG: Benedict Warren ha faltado, pero contaditas las sesiones.

CP: Es de esas personas que siempre vienen y están, a veces no participan, pero están y es eso muy importante. A mí, por ejemplo, me platicaba la profesora Arcelia: “Es que yo nada más estoy esperando a que sea la sesión para ir a Pátzcuaro”.

CPM: Hay un detalle, volviendo a la parte inicial, que durante un buen tiempo estaba organizado para que la sesión fuera el sábado, pero un día antes, y que el viernes se hiciera una conferencia pública. Uno de los que iban a exponer hiciera una exposición pública para un público más amplio, pero pues ahí nos topamos con que la cuestión de la difusión es todo un tema y en Pátzcuaro realmente no hemos tenido mucho impacto. Eso también nos hizo ver el público interesado, que no hay que buscarlo solamente aquí en Pátzcuaro. Buscar los ámbitos receptivos de lo que se presenta.

ACG: Y otra cosa que a veces sorprende a quienes vienen a Kw’anís por primera vez es que, pensándolo como una actividad, un seminario académico, pues piensan en las formas y los tiempos de un seminario y aquí pues los tiempos son dilatados. Pero eso da posibilidad a que no andemos con prisas, aquí estamos como mercado cautivo.

BL: Ha habido sesiones que terminamos a las cinco de la tarde, y bueno se saldrá uno o dos, pero todos se quedan porque el tema está interesante y porque vinieron a eso, a escuchar, aprender y a hablar.

ROE: ¿Hay algunos temas que sean de particular interés para los asistentes o para las comunidades?

ACG: Yo creo que hay un tema que siempre trae mucho interés, que tiene que ver con temas vinculados con la lingüística. Ahí hay un conecte muy claro de los p’urhépechas. Es un tema que no se presenta mucho porque no hay tanto lingüista, pero cuando se presenta es como un polo muy notable. Otros, que generan otro tipo de público son los de arqueología, pero ahí convocan o, por alguna razón, llegan más académicos. Presentaciones como las de ahora son más diversas; pero si hay otros que han tenido que ver con la cuestión agraria, generan otro tipo de público, no es que sea el mismo público todas las veces, va cambiando, aunque hay elementos constantes.

CP: Hasta hemos tenido sacerdotes que han venido también a ver a los Kw’anís y ha sido interesante, porque al final se involucran, aun inconscientemente, en conocer los espacios, al final terminan entendiendo que es un espacio de diálogo, donde prácticamente estamos todos tratando de entender y de reciprocar lo que podemos, al conocimiento en nuestras áreas de investigación.

ACG: Cuando se han presentado textos como el de María Teresa Sepúlveda, el de los cargos o el de Delfina López Sarrelangue, que son de estos textos que se reeditaron y entonces generaron mucho interés. Yo me acuerdo cuando Felipe Castro, que es un historiador maravilloso, presentó el libro de doña Delfina. Había tenido el día anterior un reconocimiento del municipio y vino; Felipe dijo: “Cuando usted escribió, yo iba como en segundo de secundaria o en primero de primaria no sé, luego me recibí, ni idea de que usted existía, pero cuando empecé historia e historia de Michoacán empezó a ser un libro muy de referencia clásica, hoy después de quién sabe cuántos años sigue siendo un libro en mi escritorio”. De este tipo de elementos que te permiten efectivamente el vínculo con la persona que escribió eso.

CGM: Que lo ha hecho muy emotivo.

CP: También me ha tocado ver chicos que vienen a los Kw’anís por primera vez y se sientan al lado de Ben Warren, no saben quién es y ya de repente les dices: “Es Ben Warren”, y así: “Dios, justo estaba con Ben Warren”. Eso pasa mucho, porque justo esta cuestión de ser horizontales permite que te sientes donde quieras, no es que en la mesa de acá se sientan los coordinadores, sino todos como la mesa redonda. Entonces esas expresiones, me ha pasado ver a muchos chicos con Aída, con Carlos Paredes, cuando los ven pues: “por fin estoy en frente de ellos”. Eso también pasa mucho en Kw’anís.

ACG: Pero no es una cuestión de decirlo muy explícitamente, pero creo que sí, es importante que como coordinadores tratamos de no figurar en las presentaciones, hoy fue la excepción porque fue un libro que es coautoría, pero en general tratamos de evitarlo, salimos como comentaristas solamente como bateadores emergentes, porque no queremos ser protagonistas. Hemos buscado ser los que propician ese espacio.

CGM: No promoverse personalmente, no usar el seminario para promoverse, y todo mundo lo nota y nadie viene a eso.

ACG: Algo que es también interesante cuando uno ve los ámbitos institucionales, yo creo que de diez colegas que vienen, dos pedirán constancia, que tiene que ver con esto. Se ha generado otro tipo de espacio, cada espacio tiene sus propias características, pero sí es sintomático que no vienen en la búsqueda de eso.

DFS: ¿Cuáles son los planes a futuro?

ACG: Los que el grupo defina. Una vez Benjamín nos puso, así como: “¡Clac! ¡Hasta aquí damos!”. Se había complicado mucho, coincidió con los tiempos difíciles de violencia, había bajado tanto la gente, no querían venir, porque el temor y lo que fuera, la misma gente que venía a escuchar con cierto temor. Dijimos: pues vamos a darnos un receso, vamos a plantearlo tres meses, y Benjamín nos dijo: “No canijos, esto es un compromiso y es un compromiso que tenemos, no nada más nosotros hasta ver hasta dónde le damos, es un compromiso que tenemos con la gente que viene, con la gente que está esperando”, y ahí nos la mató. En el momento en el que justamente lo asumimos como un compromiso, como un servicio. Y ahí nos dijo Benjamin: “Aquí la cosa es diferente, no es nada más una cuestión de decisión entre nosotros”.

CP: Como cargueros. Lo que viene es lo que pasó hoy, viene Carlos Lucas Mateo y toda esa nueva generación, que ha estado, que son hijos que participan. Entonces ellos, esperemos sigan, desde su propia forma de ver las cosas, que no muera el proyecto, que se les puede heredar a futuro.

CGM: Es como las danzas, salen Los Moros, los adultos, y luego los Moritos al mismo tiempo, esos son los que van a seguir, el retoño.

BL: Pero tiene que ver mucho con la idea inicial, vamos a ver para cuánto nos dan los materiales a presentar, a lo mejor nos da para un año. Sucede que no, que llevamos veinte años y sigue saliendo material. Pero creo que la dinámica de Kw’anís obedece a esta vasta producción de todas las áreas del conocimiento en torno al pueblo p’urhépecha. Se ha querido abrir, pero si nos abrimos, no nos vamos a dar abasto, con sólo el pueblo p’urhépecha hay para dar y regalar; entonces digo, no sé si en un futuro, pero al menos sí da pie para suponer que la producción respecto al pueblo p’urhépecha, en cuanto investigación seguirá, independientemente de Kw’anís.

ACG: Porque haciendo un recuento matemático, así muy simple, pensando en dos presentaciones por sesión, tenemos veinticuatro trabajos por año, eso en veinte años, más los comentarios.

ACG: Son como seiscientos trabajos presentados. Hubo una sesión muy interesante cuando cumplimos diez años, se presentó un recuento por especialidades.

CGM: Incluso el número que acaba de mencionar Aída de sesiones, no alcanzaría para tratar las publicaciones que salen cada año, ya no se puede, si ustedes ponen sobre la mesa lo que se va publicando en un año no te das abasto para leerlo, ya no digas para estudiarlo. Entonces, ya para que vean que nos rebasa. Otra cosa que hay que mencionar es que intentamos sacar una colección de libros, desgraciadamente no es fácil, material hay, pero conseguir los recursos para publicar los libros no ha sido fácil.

CPM: Salieron solamente cuatro títulos

CGM: En el futuro es posible un quinto.

Donají Cruz López (DCL): Volviendo al origen ¿Por qué se llaman Kw’anís? ¿qué significa?

CGM: La verdad es que agarré el diccionario grande, el llamado Diccionario grande de la lengua de Michoacán, anónimo. Y me puse a buscar, me gustó mucho Kw’anískuyarhani, que quiere decir investigar con el pensamiento, me gustó mucho. Por supuesto, ésta es una palabra que ya no está en uso, entonces hay discusiones sobre su traducción.

ACG: ¿Pero en qué momento Carlos, hubo modificación?

CPM: Fue sugerencia de Fernando Nava.

ACG: Sí, pero primero éramos Kw’anís, y luego otro vocablo y luego pasamos al de la terminación “iani”.

BL: Fue para mejorar la pronunciación y actualización ortográfica

CPM: Ya íbamos a publicar, entonces mejor lo actualizamos.

BL: Como estaba escrito en P’urhépcha del siglo XVI, las grafías eran distintas, ya ahora hay suficientes elementos para inferir los sonidos que tenía esa palabra, que como dice Aída, ya está en desuso. Pero tiene que ver con la noción de sacar algo y lanzarlo con todo lo que ello implica, Ésa es la raíz de hoy en día, investigar con entendimiento; es decir, echar toda la carne al asador, lanzar algo, pero lanzarlo todo, no quedarse con nada. Esa noción da, a sabiendas que ya es un término en desuso.

CPM: Hay una analogía con el mundo náhuatl, en una clase que tomé con León Portilla, él decía que los clamatinino son los sabios. Qué quiere decir clamatinino, es el que desata un nudo, está ahí el conocimiento, el sabio es el que desata, da la luz.

CP: Yo quiero concluir con esto: ayer en una presentación de Lorena Ojeda sobre los pioneros de la antropología en Michoacán, dijo: “Los Kw’anís, bueno no... yo también soy un Kw’anís”. Entonces los Kw’anís no somos nosotros, son todas las personas que vienen a las sesiones y que se identifican y que después en la calle te dicen yo soy un Kw’anís. Eso es una apropiación súper interesante.

CGM: Ella [Claudia Puréco] es administradora de una página de Facebook, que se llama “Yo soy Kw’anís”.

CP: La gente cuando te encuentra, te dice: “¡Ah! es que yo también soy un Kw’anís, todos somo Kw’anís.” Ji Kw’anísicha.

ROE: Les agradecemos mucho el tiempo que nos dedicaron para esta entrevista, sin duda una historia muy interesante sobre el desarrollo de este espacio que han construido, más allá de academia e instituciones, que permite la producción e intercambio de conocimiento entre diferentes actores.


Sesión del seminario del grupo Kwanis, 30 de marzo del 2019. Algunos de los asistentes. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Carlos García Mora, Carlos Paredes Martínez, Cristina Monzón, Maya Lorena Pérez Ruiz, Arturo Argueta, Alicia Mateo, Benjamín Lucas; Diana Manrique, Juan José Serafín Estrada, Benedict Warren, Lucas Mateo, Carlos Lucas Mateo; de espalda, David Figueroa y Claudia Pureco. Fotografía: Rodolfo Oliveros, 30 de marzo del 2019, Centro Cultural Colegio Jesuita, Pátzcuaro.

Las nuevas generaciones de K’wanís, Carlos Lucas Mateo comentando el libro de Aída Castilleja y Arturo Argueta, Los p’urépecha, un pueblo renaciente (CRIM-UNAM, Juan Pablos Editor / 2018). Fotografía: Rodolfo Oliveros, 30 de marzo del 2019, Centro Cultural Colegio Jesuita, Pátzcuaro.


Los coordinadores del Grupo Kw’anískuyarhani de Estudiosos del Pueblo P'urhépecha. De izquierda a derecha: Carlos Paredes Martínez, Aída Castilleja González, Claudia Pureco, Carlos García Mora, Benjamín Lucas. Fotografía: Rodolfo Oliveros, 30 de marzo del 2019, Centro Cultural Colegio Jesuita, Pátzcuaro.

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Narrativas Antropológicas, primera época, año 6, número 12, julio-diciembre de 2025, es una publicación electrónica semestral editada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, Secretaría de Cultura, Córdoba 45, col. Roma, C.P. 06700, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México, www.revistadeas.inah.gob.mx. Editor responsable: Benigno Casas de la Torre. Reservas de derechos al uso exclusivo: 04-2019-121112490400-203, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la ultima actualización del número: Iñigo Aguilar Medina, Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH, Av. San Jerónimo 880, col. San Jerónimo Lídice, alcaldía Magdalena Contreras, C.P. 10200, Ciudad de México; fecha de última actualización: 10 de julio de 2025.

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