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Prácticas políticas de izquierda en una comunidad del noreste cordobés: memorias locales, representaciones del pasado y militancia comunista en Brinkmann (1940-1960)

Left-wing political practices in a community in northeastern Cordoba: local memories, representations of the past and communist militancy in Brinkmann (1940-1960)

Susana Frank
Proyecto Secyt-Consolidar 2018-2021, Universidad Nacional de Córdoba
susanacfrank@hotmail.com

Resumen: Con el propósito de estudiar las prácticas políticas de izquierda en el interior cordobés, el presente trabajo realiza una indagación etnográfica cerca de la experiencia comunista en la localidad de Brinkmann durante las décadas de 1940 y 1950, se revisan los sentidos y representaciones que adquiere en la memoria colectiva del pueblo el triunfo electoral del partido comunista en el ejercicio de la intendencia y del concejo deliberante desde 1958 a 1960. A partir de una problematización sobre la reconstrucción histórica de hechos sociales del pasado reciente entre los habitantes de Brinkmann y el papel que desempeñan las memorias y los procesos identitarios, se apela a un enfoque interdisciplinario desde la historia y la antropología en la indagación de las condiciones históricas de emergencia del Partido Comunista, los posicionamientos sociales de sus miembros fundadores, su capital militante, las delimitaciones identitarias y las políticas de la memorias llevadas adelante por el Archivo Histórico Municipal.
Palabras clave: memorias, identidades, historias, militancia, comunismo.

Abstract: Whith the purpose of studying the political practices of the inside of Córdoba, the present work carries out an ethnographic inquiry about the communist experience in the town of Brinkmann during the 1940s and 1950s and the meanings and representations it acquires in the collective memory of the people the electoral triumph of the communist party in the exercise of the intendancy and the deliberative council from 1958 to 1960. Starting from a problematization on the historical reconstruction of social events of the recent past among the inhabitants of Brinkmann and the role played by memories and identity processes, appeals to an interdisciplinary approach from history and anthropology in the investigation of historical emergency conditions of the pc, the social positions of the founding members of the party, its militant capital and their identity delimitations and the memory politics carried out by the Municipal Historical Archive.
Keywords: memories, identities, histories, militancy, communism.

Fecha de recepción: 29 de mayo de 2020
Fecha de aprobación: 15 de octubre de 2020

Llegan las elecciones del 26 de febrero de 1958.
Los comunistas sacamos 753 votos, Radicales del Pueblo 699
y la ucri 409 (lee una publicación de la revista
Todo es Historia)
y así fuimos gobierno. Fue todo un suceso.
Vinieron periodistas de todos lados hasta de Nueva York,
te lo digo con sinceridad porque yo lo viví.

Entrevista realizada por Susana Frank a Juan Bogliero,
Brinkmann, marzo de 2013.

El registro memorístico de los habitantes de Brinkmann significa el año 1958 como un momento único en la historia del pueblo, referido al ascenso del Partido Comunista (pc) al gobierno municipal a través de un proceso electoral. La singularidad de ese evento histórico en la memoria colectiva de la comunidad también fue exaltada por medios periodísticos y por innumerables notas enviadas desde los comités partidarios del comunismo regional, además de las múltiples indagaciones históricas que generó entre los lugareños y los actos conmemorativos llevados adelante por funcionarios municipales sobre los aniversarios del triunfo comunista.

Esta historia transcurre en Brinkmann, ubicada al noreste de la provincia de Córdoba (Argentina), que representa mi lugar de nacimiento, mis orígenes históricos y donde desde pequeños nos formamos en el conocimiento histórico y el sentido de pertenencia a una comunidad en la que se desarrolló una intendencia comunista a través de relatos familiares, de las evocaciones de nuestros mayores, en la cotidianeidad escolar, en las relaciones de vecindad y en los saberes personales que poseemos los habitantes a propósito de los Otros lugareños como una connotación central de las relaciones pueblerinas.

Así comenzó mi interés por la historia del pueblo donde nací y en el andar de esta inquietud comencé a pensar acerca de la construcción histórica de hechos sociales del pasado reciente entre los habitantes de Brinkmann y el papel que desempeñan las memorias y los procesos identitarios en las representaciones de ese pasado. En este artículo pretendo llevar a cabo una indagación etnográfica acerca de la experiencia comunista en la localidad de Brinkmann durante las décadas de 1940 y 1950, y los sentidos y representaciones que adquiere en la memoria colectiva brinkmanense el triunfo electoral del pc en el ejercicio de la intendencia y del concejo deliberante desde 1958 a 1960.


Ubicación de Brinkmann, Córdoba, Argentina. Fuente:
https://www.google.com/maps/place/Brinkmann,+Cordoba,+Argentina/@-30.706015,-
63.133618,8.25z/data=!4m5!3m4!1s0x94351e69b1698c57:0xc6fa94ee0e403893!8m2!3d-30.8663699!4d-62.0341726
.

Una primera cuestión a abordar reside en las condiciones sociohistóricas de emergencia del pc en la década del cuarenta y su posterior triunfo electoral en los comicios municipales de 1958 y, en segundo lugar, la relación que se configura entre las memorias y las identidades políticas en la construcción histórica de ese pasado local.

Condiciones históricas de emergencia y consolidación del pc de Brinkmann


En la sede partidaria del pc de Brinkmann. Arriba, de izquierda a derecha: Alfonso Carubelli, Alcides Farello, Carlos Dreysie, Teófilo Salenovich, Olimpio Farello, Alberto Popino y Carlos Farello. Abajo, izquierda a derecha: Juan Bogliero, Félix Stradella (padre), Clemente Dalmazzo y Leoncio Baldo. Brinkmann, 23 de febrero de 1958. Fuente: Archivo Histórico Municipal de Brinkmann.

La historia oficial de Brinkmann identifica, en un libro que cuenta sus cien años de existencia, a Félix y Orlando Stradella, Juan Bogliero, Alfonso Carubelli, Olimpio y Carlos Farello, Teófilo Sawlenovich, Alberto Popino y Clemente Dalmazzo como los miembros fundadores del pc brinkmanense durante la década del cuarenta.[1] En el marco de la proscripción del peronismo, de la división del radicalismo y del triunfo como presidente de la Nación de Arturo Frondizi, las elecciones municipales de 1958 coronaron como intendente electo a Félix Stradella, un hombre dedicado a la construcción y protagonista indiscutible de la creación del pc local.

En ese contexto, cabe preguntarse cuáles fueron las condiciones sociohistóricas que determinaron la emergencia del partido comunista y su posterior triunfo electoral en un pueblo que, según el censo poblacional de 1960,[2] disponía de 2 826 habitantes. Más aún, de acuerdo con el Censo Industrial de 1954,[3] el segundo mayor desarrollo industrial de la provincia de Córdoba correspondía al departamento San Justo, zona a la que pertenece Brinkmann, desde 1898 cuando se constituyó como colonia.[4], [5]

Luego de cuarenta años de predominio indiscutido de la agricultura, hacia mediados de la década del treinta se profundiza la diversificación de la actividad agropecuaria que posibilita un proceso de industrialización[6] en consonancia con la transformación de la economía regional hacia la ganadería y la producción lechera y la reestructuración del aparato productivo nacional hacia un proceso de industrialización por sustitución de importaciones.

El primer gran salto productivo se produce entre 1934 y 1936, cuando se establece la fábrica dedicada a la industrialización de manteca que recibió el nombre de Spirandelli y Cía., que también incorpora la producción de dulce de leche y la instalación aledaña de un frigorífico para la industrialización de ganado vacuno y porcino (entrevista de Susana Frank a Juan Bogliero; Brinkmann, 23 de marzo de 2013).


Fábrica de Sancor, s. f. Fuente: Archivo Histórico Municipal de Brinkmann.

En este sentido, durante la década del cuarenta y cincuenta el desarrollo fabril[7] y agrícola local generó las condiciones para la formación y consolidación de una clase obrera que, en articulación con la pequeña burguesía local, desarrollaron prácticas políticas de izquierda que se institucionalizaron en la fundación del partido comunista de Brinkmann y la efímera conquista del poder municipal. De manera similar, los sectores subalternos también desarrollaron otras instancias organizativas[8] a través de la conformación del sindicato de Oficios Varios que aglutinaba a los trabajadores lácteos, de la carne y los trabajadores rurales como peones y bolseros, bajo el liderazgo de Aldo Caponi, un maestro originario del pueblo, y Renato Ninfi, un inmigrante italiano que había formado parte del Partido Socialista en su país de origen y se desempeñaba como jefe de usina en el Frigorífico Regional Serrano (entrevista de Susana Frank a Félix Stradella; Brinkmann, 4 de febrero de 2014).

En ese escenario de industrialización y de formación de sectores subalternos urbanos, la emergencia del pc local contó con la presencia mayoritaria de elementos pequeño-burgueses y del protagonismo de sectores obreros que conformaron una pequeña e informal organización política estructurada en torno a relaciones interpersonales de amistad y de parentesco.[9] Nacidos en la década de 1920, con una trayectoria escolar hasta cuarto grado característica de ese tiempo, pero referenciados como “hombres de mucha lectura”, estos actores sociales desarrollaron prácticas políticas de izquierda que pueden ser comprendidas en articulación a sus trayectorias sociales. En este sentido, sus orígenes sociales “humildes” derivan de padres y abuelos nativos e inmigrantes provenientes de sectores populares y de prácticas familiares donde la “necesidad de trabajar” es una constante en su experiencia histórica, de tal manera que expresan una posición subalterna en la estructura de dominación local, aunque durante el periodo de gobierno peronista (1946-1955) experimentaron un proceso de desclasamiento hacia posiciones pequeñoburguesas determinadas por la propiedad de un pequeño negocio y la adquisición de una vivienda a través de créditos hipotecarios.

Con el ascenso al poder de Félix Stradella, un primero de mayo de 1958, el Concejo Deliberante se conformó con una mayoría comunista y, luego de dos años de ejercicio democrático del poder municipal, se produjo la intervención sancionada por el Congreso de la Nación al gobierno provincial de Arturo Zanichelli bajo la presidencia de Frondizi y, en consecuencia, del gobierno comunal de Stradella y de otros municipios cordobeses.[10] La exaltación de este hecho social por los militantes comunistas no sólo concitó mi atención respecto de la construcción de la memoria desde determinados posicionamientos clasistas sino también generó curiosidad la articulación entre el ejercicio de las memorias y la construcción de identidades políticas y las condiciones sociales en las que se encuadran sus discursos y prácticas.

A continuación nos aproximaremos a dichos interrogantes a partir de la consideración de la memoria como acto de representación temporal y espacial de los hechos en articulación a los recuerdos del sujeto individual ligados al del sujeto social en la medida de que el relato de historias personales y familiares está impregnado de categorías propias de la vida social. Esto es, las manifestaciones del recuerdo, lo memorizado forma parte de la “memoria colectiva”,[11] pero no reproduce una imagen fidedigna de la realidad pasada sino que supone una producción mediada por emociones, posiciones de clase y significaciones actuales de los sujetos, donde las representaciones de los individuos de su pasado se interrelacionan a su presente, se entrelazan a un sistemas de valores y horizontes de vida propios de la comunidad, y entran en disputa las memorias por la imposición de una verdad histórica.

Palabras, silencios y olvidos sobre la experiencia comunista

A partir de la utilización de entrevistas como modalidad analítica de articulación y comprensión del texto y el contexto, establecí una jerarquización de los testimonios orales en virtud del carácter protagonista de los actores sociales, de tal manera que el relato de los únicos miembros vivos del pc en el momento del trabajo de campo (2013-2018) representó un punto cardinal para el comienzo del trabajo de campo. Juan, Alfonso y Félix son personajes públicos, reconocidos en la sociedad brinkmanense por sus oficios, su militancia y sus actividades partidarias y sindicales, y son considerados como la palabra autorizada sobre el comunismo local ya que forman parte del corpus documental del Archivo Histórico Municipal y sus testimonios son citados en el compilado histórico de los cien años del pueblo y en innumerables indagaciones locales acerca del pasado de la comunidad.

La entrevista delimita las condiciones de interacción entre mi ideología profesional como historiadora y la ideología pública del entrevistado y en la relación dialéctica que construimos se disputan los significados e interpretaciones del sentido del discurso situado en nuestras interacciones. Mi posicionamiento como entrevistadora sitúa a los entrevistados como portadores de historias y como protagonistas de un pasado que se requiere rememorar y legitimar, que tienen objetivos e intereses compartidos o no, explicitados u ocultos, conscientes o inconscientes sobre las implicaciones de transmitir sus experiencias en relatos personales que sustentan esa parte de la historia que no debe perderse con el paso del tiempo y que debemos reivindicar en sus luchas contra el olvido.

Frente a mi situación primeriza como entrevistadora de registrar lo que relataban “los avezados”,[12] y en la emergencia de tensiones y disputas por lo que esperaba escuchar y lo que relataban, el testimonio sobre experiencias personales encuadradas en marcos identitarios colectivos los situaba en la elaboración mítica de ese pasado de lucha y resistencia en articulación a una historia oficial de la constitución del partido y su ascenso al poder municipal que sustenta una linealidad cronológica de sus narraciones.

Para Juan, resulta imperioso trazar su pasado que está a punto de ceder ante el desafío de la vejez y, con su densa historia en Brinkmann, se apresura a iniciar el relato sobre el comunismo y ante su ansiedad lo interrumpo para preguntar si podía grabar la conversación, accediendo sin ningún problema, pero estableciendo las condiciones de la entrevista: “Yo te voy a contar toda la historia y vos cuando quieras preguntame nomás” (Diario de campo de Susana Frank, Brinkmann: 27 de marzo de 2014). La narración de las condiciones sociohistóricas pueblerinas en las que inscribe la formación del pc en Brinkmann y el posterior ascenso a la intendencia del candidato Félix Stradella pone en movimiento su memoria a través del recuerdo de acontecimientos desde sus significaciones presentes y situados en el largo devenir de la historia pueblerina.

En este sentido, su testimonio interpretativo sobre el surgimiento del comunismo local deviene una evocación sobre los albores históricos de Brinkmann que responde al devenir de gran parte de los pueblos del interior cordobés en tanto se fundaron durante la segunda corriente de inmigración y colonización europea llevada adelante hacia fines de siglo xix y principios de siglo xx. En su apelación a la memoria histórica, describe las estructuras de poder y el entramado de clases sociales, expresado en la dominación de una mediana burguesía agraria, mediante la utilización de categorías de análisis como “explotación del hombre por el hombre” y “clases dirigentes pudientes”, delimitando frente a mí su identidad militante comunista. De ese modo, la temporalidad lineal cronológica de larga duración atraviesa todo su relato y las marcas subjetivas de su experiencia histórica están teñidas de un presente concreto e inmediato en articulación a su trabajo en la fábrica Sancor,[13] que representó el primer gran salto productivo en la comunidad a partir de la industrialización del sector alimenticio, y su trayectoria sindical en la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra) que sentó su sede en Brinkmann hacia fines de la década del cuarenta. Enmarcada en un tiempo social de condiciones de desigualdad social, de industrialización local y de formación de una clase trabajadora, Juan relata su historia militante en articulación con un tiempo personal de situaciones miserables de existencia familiar, primero en el campo y luego en el pueblo, su ingreso como trabajador en industria Spirandelli, luego convertida en Sancor, y su militancia sindical, de la cual emergen las evocaciones de explotación laboral frente a la patronal.

Las luchas rememoradas para transformar esas condiciones de injusticia, remiten también a su protagonismo en una serie de huelgas de los trabajadores de Sancor en pleno gobierno peronista y durante la presidencia de Frondizi en reivindicación de mejoras salariales y condiciones de trabajo. Su biografía política parece detenerse allí, en el año 1960, cuando la intendencia de Félix Stradella fue intervenida, no reconociendo su pasado de funcionario político durante el gobierno peronista de Ghinaudo, en la década del noventa, sino que lo que permanece en su memoria es la continuación de su afiliación sindical hasta su jubilación.

Las evocaciones y omisiones también emergen en nuestros encuentros con Félix, en la oficina de su empresa donde lleva adelante el oficio de la construcción, al que se dedicó gran parte de su vida y el cual permitió desarrollar una mediana empresa familiar. Todas las paredes están repletas de fotografías de su paso por el fútbol, de los años de la intendencia comunista, de sus obras y maquinarias, de sus familiares, imágenes referidas a Cuba y al Che.

Mientras suena la radio muy fuerte y se escucha la transmisión de un partido de fútbol, saca un sobre de papel madera con muchas fotografías que había preparado para nuestro encuentro. El punto de partida de la evocación memorística de Félix está representado por las medidas llevadas adelante por su padre cuando triunfa el comunismo en las elecciones municipales en 1958: obras de pavimentado, de zanjeo, las políticas de abastecimiento y fijación de precios, la institucionalización de la salud pública mediante la contratación de un médico.

Ahora bien, sus rememoraciones sobre la historia del pc local están en permanente vinculación con su paso por la Federación Juvenil Comunista y su pertenencia al pc de Córdoba hasta la década del noventa. La efímera reminiscencia del tiempo social marcado por las diferencias de clase y la reivindicación de la intendencia comunista como transformadora de esas relaciones de poder, se desvanece ante un omnipresente relato sobre su biografía política en la estructura partidaria provincial, con evocaciones críticas a la organización y funcionamiento centralista del pc, el abandono que experimentó su padre de parte del partido y las disidencias ideológicas que mantuvo con las dirigencias provinciales que provocaron su desafiliación y posterior integración del gobierno peronista local de los años ochenta.


Festejos por el triunfo electoral del pc. Brinkmann, 23 de febrero de 1958. Fuente: Archivo Histórico Municipal.

Para Alfonso, la evocación de personajes del peronismo local como Humberto Etichetti y la circunstancia de la campaña electoral representa el disparador para pensar su paso por el comunismo y la inmediata relación autorreferencial a su condición proletaria.

[Éramos todos obreros. Había un solo auto que era del Félix Stradella. Todos nosotros, en bicicleta, casa por casa y [...] cada uno le daban su barrio y a mí me mandaron al peor [...] de Humberto Eticheti, que es más malo que la “mier...” [sic; risas] y me atendió como los dioses y me dice “no tengas miedo que yo te voy a votar y todos los que tengo yo, también te van a votar”] (entrevista realizada por Susana Frank a Alfonso Carubelli; Brinkmann, 14 de abril de 2014.).

El triunfo electoral y su designación como concejal enmarcan su experiencia personal desde un “sentir orgullo porque éramos todos pobres, todos obreros, ¿sabés lo que es? (eh) todos obreros y apoyados por todos los demás obreros, por eso ganamos [...] no nos hubieran votado los ricos” (entrevista realizada por Susana Frank a Alfonso Carubelli; Brinkmann, 14 de abril de 2014). Este momento triunfal señala un antes y un después en su historia personal de profunda pobreza durante su infancia y adolescencia en el campo donde se desempeñó como jornalero en condiciones de extrema miseria, y esta significación personal se transforma en colectiva cuando asigna a un “nosotros” la condición de proletarios sumidos en la explotación de la burguesía agraria e industrial local.

En ese sentido, la temporalidad diversa de las reminiscencias de Félix, Alfonso y Juan y las múltiples subjetividades puestas en juego en los recuerdos otorgan complejidad a la memoria de los entrevistados. Ahora bien, la ubicación temporal de las memorias se construye en virtud de las experiencias de los sujetos en el presente, de tal manera que la evocación del pasado se significa y resignifica de manera activa a partir de vivencias propias y de los otros. En efecto, el oficio de albañil desempeñado por Félix y Alfonso a lo largo de sus vidas enmarca la significación de “revolución” asignada a la intendencia comunista en articulación a las obras de infraestructuras que se llevaron adelante y las medidas aplicadas a favor de la comunidad en un corto lapso de tiempo.

Ahí donde estaba el banco de Córdoba [...] todo eso ¿ves? [...] todo el trabajo que había hecho mi viejo como albañil que era. Entonces hacía todas estas cosas, y fue toda una revolución acá en Brinkmann, hacer semejante trabajo de zanjeo, el agua se iba por donde se tenía que ir [...] tenemos que ordenar un poco... ¿no? (entrevista realizada por Susana Frank a Félix Stradella; Brinkmann, 5 de febrero de 2014).

El entusiasmo en el relato de Juan cuando evoca ese hecho histórico del triunfo comunista también se instala en la reminiscencia de un acto revolucionario, cuyo estandarte de lucha residió en poner freno al “continuismo” de la dominación política, económica y social de los sectores pudientes. Juan conmemora esa victoria “de los camaradas”, alude a su experiencia subjetiva inscrita en el tiempo histórico y adquiere conciencia y percepción de la sucesión temporal, situando los acontecimientos pasados en el lugar de la memoria que también constituye la guarda del recuerdo de tiempos y espacios vividos.

La diversidad de significados del hecho histórico se articula con los múltiples sentidos temporales asignados por los militantes que sitúan en la cronología de sus historias de vida y del pasado local, marcando transformaciones y continuidades. Un antes y un después delimitado en torno a cambios producidos en la comunidad donde exaltan la participación ciudadana y las modificaciones en infraestructura y regulaciones económicas en beneficio de los “más pobres”, y a transformaciones personales relacionadas a la continuidad de su militancia: Juan como sindicalista en Atilra y Félix (hijo) en el pc de Córdoba, mientras que el resto de los militantes continuó con sus oficios y negocios según lo relatado por sus descendientes.

Estas percepciones de los cambios y continuidades permiten redimensionar los ocultamientos testimoniales en lo que respecta al gobierno peronista y el impacto en sus condiciones de vida, su visibilidad en términos de las persecusiones que llevó adelante hacia los militantes comunistas en los ámbitos nacional y provincial, pero no respecto de ellos, “ya que éramos amigos” y las evocaciones de allanamientos sufridos durante los sucesivos gobiernos dictadoriales desde la década del sesenta. Las memorias del pasado se articulan con los intereses y motivaciones de los grupos sociales por recordar y luchar contra el olvido, pero se trata de rememorar aquel pasado que se considere digno de recordar y, por lo tanto, los procesos de selección y sesgos atraviesan los actos de la memoria. La reminiscencia del pasado comunista y su instalación en la esfera pública de un texto escrito y las conmemoraciones supone, para sus protagonistas, un acto de justicia referido a la lucha contra el olvido.

Políticas públicas, conmemoraciones y disputas por las memorias

Durante las últimas décadas la fascinación por las memorias, las historias locales y el pasado reciente se ha institucionalizado en la proliferación de archivos municipales, museos regionales, bibliotecas y sitios históricos de pequeñas comunidades del interior cordobés.[14] Si bien, este culto por las historias y las memorias locales contribuye a la difusión de una historia percibida por los actores sociales como una historia común compartida y, por lo tanto, tiene en su sustrato cultural la finalidad de profundizar la cohesión social comunal, también es cierto que el “turismo de la memoria”[15] recibe un fomento especial desde las estructuras del Estado que conlleva la mercantilización de la memoria como objeto de consumo.

Si entendemos las memorias como aquellas representaciones colectivas del pasado que nutren los lazos sociales y las construcciones identitarias de los grupos sociales, se puede afirmar que el rol de aquellos espacios institucionales se condice con la disposición de las memorias en la esfera pública y su correlato en procesos de ritualización y reificación de las conmemoraciones. En ese sentido, continuamos con la idea formulada por Jelin acerca de los “trabajos de memoria”[16] para definir la tarea que desempeña el archivo municipal en la elaboración y asignación de sentidos al pasado pueblerino a través de una reconstrucción de la historia local interpelando las memorias colectivas e individuales.

El trabajo etnográfico en el archivo municipal develó una primera cuestión fundamental referida a su estructuración como un universo social conformado por actores que seleccionan, clasifican y organizan institucionalmente el corpus documental en articulación a la trayectoria política y cultural no sólo del productor del documento sino también de la propia institución del archivo y sus trabajadores. En tanto espacio social, se inserta en condiciones de tensión acerca de qué mostrar, qué conservar y acumular en virtud de determinados intereses y motivaciones, lo que implica definirlos como espacios históricos y culturalmente sostenidos en procesos de luchas y de disputas políticas.[17]

Ahora bien, unas de las problemáticas que plantea el abordaje histórico de la constitución del pc reside en la escasa disponibilidad de fuentes escritas para el periodo de su formación, de tal manera que la apelación de testimonios de sus protagonistas y de aquellos sujetos que rememoran este hecho social representa una instancia fundamental para la reconstrucción histórica de esa parte del pasado local. Tal situación no se advierte en la indagación sobre la intendencia comunista en tanto se dispone de material periodístico, de actas de gobiernos y del concejo deliberante, de correspondencias entre partidos comunistas regionales, entre otros documentos escritos.

La historia oral también representa una herramienta analítica para abordar las tradiciones orales y su funcionalidad constitutiva de las memorias locales, así como también para establecer vinculaciones entre las singularidades de un devenir histórico más amplio, las conexiones entre lo local y nacional, entre lo micro y macro de la historia de los pueblos. Los silencios, los olvidos, las marcas de las memorias, las evocaciones y reminiscencias, también son registrados por la historia oral para comprender la reconstrucción y significación del pasado vivido y evocado por los nativos.

Al respecto, nos acercamos a las sugerencias de Portelli de superar las dificultades metodológicas de no contar con un exhaustivo material escrito para la reconstrucción de la historia local, y consideramos su definición de las fuentes orales como “fuentes narrativas” cuya trascendencia reside en el conocimiento que adquirimos de los significados que se atribuye a determinados acontecimientos, de tal manera que la subjetividad del narrador es la marca distintiva de las fuentes orales que “nos dicen no sólo lo que hizo la gente sino lo que deseaba hacer, lo que creerán estar haciendo y lo que ahora piensan que hicieron”.[18]

La importante labor histórica de relatos orales que realiza el Archivo Municipal puede ser analizado en términos de “políticas de la memoria”, que formula Aguilar Fernández, y su diferenciación con las “memorias de la política” si consideramos a las clases que producen la selección y difusión de la memoria histórica, en relación con el primer concepto, y si pensamos en la apropiación y socialización de los actos de rememoración pública y personal de los “receptores de las políticas de la memoria”. Políticas de la memoria son todas aquellas iniciativas de carácter público (no necesariamente político) destinadas a difundir o consolidar una determinada interpretación de algún acontecimiento del pasado de gran relevancia para determinados grupos sociales o políticos, o para el conjunto de un país.[19]

En ese sentido, estamos en presencia de los grupos “emisores de la memoria” que apelan a conmemoraciones, relatos, monumentos y dispositivos legislativos para consolidar las memorias de una comunidad. En efecto, el trabajo de historia oral en la reconstrucción histórica que lleva adelante el Archivo Municipal evidencia la trascendencia de la transmisión intergeneracional de hechos del pasado local y su sistematización en relatos que son compartidos por los miembros de la comunidad y asumen como propios los acontecimientos heredados de los protagonistas directos de la memoria colectiva y confluyen en la reconstrucción colectiva de la historia. La funcionalidad de esta elaboración del pasado reside en la cohesión de la comunidad desde los interes presentes de quienes son los portadores de la memoria colectiva, de quienes formulan las políticas de la memoria y quienes son los receptores de ese entramado interpretativo del pasado común de la localidad.

Pero no sólo se trata de cohesión sino también de reproducción de la comunidad, de pensarse como sujetos colectivos en un devenir que reconstruyen su pasado, significan su presente y elaboran su futuro como localidad a través de marcos sesgados de selección de hechos a rememorar y de manipulación de los sentidos a asignar a esos acontecimientos. Este proceso de reconstrucción histórica se nutre de las memorias individuales de testigos y protagonistas de la experiencia comunista y se articulan a la memoria colectiva delimitada en torno a relatos compartidos entre los miembros de grupos sociales pueblerinos donde impera la diversidad de interpretaciones sobre los hechos del pasado pero configurada sobre una “memoria hegemónica”.

A su vez, las memorias colectivas persisten mientras sobreviven esas memorias individuales y se convierten en memorias históricas transmitidas generacionalmente para la supervivencia mítica de ese pasado y estas memorias son homogeneizadas en un proceso de síntesis por las memorias institucionales donde el aparato estatal municipal lleva adelante la tarea de la política de las memorias, de reconstrucción del pasado según determinados intereses.

Conclusiones

La convergencia en el relato de Félix, Alfonso y Juan sobre las condiciones de “ser obreros” y la reminiscencia de un escenario donde “alrededor nuestro era todo el proletariado”, los diferencia de las clases sociales dominantes “que nos hacían la guerra ellos”, y contribuye a pensar que la evocación de recuerdos de la experiencia comunista sitúa esa imagen del pasado en un marco temporal que delimitó un punto de inflexión en el devenir de los militantes comunistas. De ser pobres y obreros a transformarse en concejales de la intendencia comunista, las afectividades y reflexividades que emergen en las rememoraciones, los militantes se reconocen a sí mismos y en sus relaciones sociales y, si bien esos puntos de referencia son individuales, no obstante refieren a épocas y lugares que son pertinentes también para los otros y es ello son esquemas de referencias colectivos.

Sentado en su escritorio, rodeado de fotografías, Félix convoca el ejercicio de la memoria a partir de la intervención de la alteridad recordando a través de las evocaciones de otros y asigna materialidad al recuerdo a través de su escrituración en imágenes y la oralidad.

Éste es el día de asunción en la muni (expresión literal), todo el trabajo que hizo mi viejo como albañil que era en el banco de Córdoba ¿ves? Éste es Comba, el interventor; éste es Caruso, el escribano que habíamos traído de Morteros para hacer la constatación; éste fue el día de asunción frente a la muni. Esto es en la sede partidaria local donde está el Carlitos Giaveno; ahora, viste ahí que era de Mordenti, tu papá se va a acordar [risas]; estos son los principales integrantes: Juancito Bogliero, que vive todavía, Clemente Dalmazzo, Leoncio Baldo, éste es un cráneo (eh) Carlitos Farello, Popino, Olimpo Farello, Rusito Salenowich; éste es Dreysie, es el padre, ¿viste?, de los gráficos, estuvo acá cuando se cumplieron los 50 años y éste es Alfonso Carubelli que también está vivo. Este es Clemente Dalmazzo, Ernesto Marenchino que la señora todavía vive, María, que vive cerca de la heladería Calorio. Acá está mi viejo, Emilio Mina, Pedro Armando, que era juez. Éste fue el día que vino Guaraní. Éste es Román Lapalma, un sindicalista, Bonano que está fallecido, Román está fallecido, Porporato vive pero está en Porteña, Flaco Marchiaro está fallecido y Orlando Tauss que está vivo. Éste es el gordo Goldman, el gordo Goldman que le gustaba comer, y los milicos perros asesinos lo hicieron desaparecer a él y la familia. Y, bueno, éste es el viejo tanque de riego que después se adquirió uno. Acá están nuevamente las calles arregladas, todo trabajo manual. Acá está mi viejo con un periodista. Todo trabajo manual de una vieja niveladora tirada con un tractor, pero se le había dado trabajo a mucha gente (entrevista a Félix; Brinkmann, 6 de febrero de 2014).

En ese extenso intercambio, que se repite con una asombrosa literalidad en nuestros encuentros con Juan y Alfonso, Félix interpela mi posición de historiadora para documentar la memoria y otorga significatividad a mi escucha para la publicidad del hecho relatado, y en estas interacciones su rememoración conlleva el reconocimiento de que ese recuerdo presente es lo ausente y al mismo tiempo es anterior, es distante del presente. Tal reconocimiento conlleva la asignación de presencia a la alteridad de lo que ocurrió y ese pasado reconocido es también un pasado percibido, donde el espacio, el cuerpo y el universo del que formó parte se recuerdan desde el presente de los militantes comunistas en el que evocan todos los “allí” donde estuvieron y con quienes compartieron cotidianeidades situándose en una construcción colectiva del recuerdo.

La búsqueda de memoria en las evocaciones de Juan, Alfonso y Félix configura una lucha contra el olvido bajo el mandato social del “deber de no olvidar”, de tal manera que puede pensarse la reminiscencia como la “memoria del olvido”.[20] Cada rememoración de personajes y acontecimientos es documentada por fotografías, boletas electorales y notas periodísticas que inscriben en la historia local ese evento que fue el triunfo comunista y la instancia de entrevistas a sus protagonistas posibilita dar continuidad a la memoria histórica pueblerina.

En efecto, frente al enigma que representa el olvido como un impedimento frente al paso del tiempo, los protagonistas del comunismo local se esfuerzan en tergiversar el destino de los hechos pasados e instalarlos en el mural histórico de la memoria pueblerina a partir de la reivindicación sistemática de las políticas públicas llevadas adelante por el intendente Félix Stradella. Si pensamos en la memoria como hecho social donde se enfatiza el estudio del protagonismo de los actores sociales en su construcción de las memorias, también debemos considerar que en dicho proceso entran en juego las distintas posiciones de clases, los sectores dominantes y los sectores subalternos, los excluidos y marginados en la constitución e imposición de las memorias nacionales. Por ello las memorias se configuran como objetos de disputa política enmarcados en determinadas condiciones sociohistóricas que delimitan la construcción de las memorias colectivas.[21]

Así, la memoria entra en disputa, en condiciones conflictivas atravesadas por la homogeneidad opresiva de la “memoria colectiva nacional” dominante, que centra su atención en las trayectorias de los pc de los grandes centros urbanos y en el papel del peronismo en la organización del movimiento obrero desde la década del cuarenta, por la irrupción de las “memorias subterráneas” desafiando su continuidad y permanencia, y que reivindican el rol del pc en la sindicalización y movilización de los sectores trabajadores en el interior cordobés. La transmisión de recuerdos entre los sectores subalternos que delimitan los silencios asignados al pasado no se transforman en omisiones sino en una resistencia al aparato ideológico de las memorias oficiales dominantes que, a nivel local, se traducen en un significación del comunismo de parte de los sectores medios y pudientes como hecho casual vinculado a la proscripción del peronismo y a moralidades puestas en juego en la identificación de Félix Stradella como “hombre decente”, “gran trabajador” y “buena persona”.

Los silencios de la memoria dominante soslayan la condición obrera de muchos habitantes y la conflictividad subyacente en las relaciones de desigualdad social, y operan razones políticas y subjetivas en forzar olvidos sobre determinados hechos. Entonces, esta memoria dominante local opera en términos de memoria colectiva, en el sentido asignado por Pollak, respecto de su funcionalidad de cohesión e integración social frente a los diversos colectivos que integran la comunidad. La transmisión y representación de un pasado común se constituye en el entramado compartido por estos diversos grupos sociales que se instituyen como un nosotros separado de la frontera de los “otros” pueblos y ciudades de la zona.

Esa “memoria encuadrada” conlleva un “imperativo de justificación” de la construcción de una memoria colectiva con el fin de cohesionar y unificar los múltiples recuerdos en un universo cultural común estructurando un lazo social entre diversos grupos. En ese encuadramiento de la memoria, la historia es posicionada en su rol de asignación de autenticidad de ese pasado común que se reconstruye incesantemente, en suma, el “trabajo de encuadramiento” tiene sus protagonistas principales, los profesionales de la historia, y construye al archivo como el guardián de la memoria de la comunidad.[22]


[1] Adrian, Beccaria, Alberto Gaitán y Alicia Villaroya, 100 años y mucho por decir (Brinkmann: Centro de Estudios Históricos de Brinkmann, 1992).
[2] Censo Nacional de Población de 1960 (Córdoba y Santa Fe: Poder Ejecutivo Nacional-Secretaría de Estado de Hacienda-Dirección Nacional de Estadísticas y Censos, 1960), t. iv, Zona Central, 250.
[3] Censo Industrial de 1954 (Córdoba: Ministerio de Hacienda, Economía y Previsión Social de la Provincia de Córdoba-Dirección General de Estadística, Censos e Investigaciones, 1959), 112.
[4] Ubicada al noreste de la provincia de Córdoba, esta colonia agrícola comienza su historia con el nombre de Colonia Milessi, a partir del impulso Julio Brinkmann, inmigrante de procedencia alemana, en el contexto de la definitiva consolidación del Estado Nacional y del capitalismo agroexportador dependiente bajo la dirección del régimen oligárquico conservador. Al amparo de una política económica liberal de estímulo al flujo inmigratorio y al capital externo, se puede comprender la instalación de la estación de ferrocarril, denominada Estación Brinkmann, y el proceso de poblamiento a partir de familias provenientes de Italia, de la zona del Piamonte, y el desarrollo económico caracterizado por la preeminencia de la actividad agrícola a través de la cual la Argentina se integró a la división internacional del trabajo como exportadora de materia prima e importadora de manufactura, con lo que además se profundizó la dependencia nacional al capital financiero internacional.
[5] Beccaria, Gaitán y Villaroya, A.; 100 años..., 52-53.
[6] De acuerdo con la Estadística Industrial de 1939, existían en Brinkmann 14 establecimientos que ocupaban a 81 obreros y 9 empleados. Al respecto, véase Estadística Industrial de 1939 (Buenos Aires: Ministerio de Hacienda-Dirección General de Estadística de la Nación-Dirección de Estadísticas y Censos de la Provincia de Córdoba, 1942).
[7] En 1941, la asociación Cooperativas Unidas Limitada Fábrica de Manteca, hoy conocida como Sancor, negocia la compra de la firma Spirandelli y Cía., del sector dedicado a la elaboración de manteca, y hacia 1945 el frigorífico fue adquirido por los empresarios dedicados a la producción cinematográfica, Miguel Machinandiarena y Armando Bo; el artefacto recibió el nombre de Frigorífico Regional El Serrano. En el contexto de la clausura del frigorífico, en 1953 surgió la iniciativa de dar continuidad a la proyección industrial de la carne a través de la instalación del frigorífico La Piamontesa, nombre que alude a la procedencia de sus fundadores: Averaldo Giacosa, Miguel Re, Desiderio Montenegro, Francisco Marchiaro y Hugo Gervasio. También puede mencionarse la fábrica Bricor, destinada a la elaboración de dulce de leche y cuyo funcionamiento se desarrolla entre 1947 y 1950, así como también se establece la fábrica de caramelos Sica que emerge en 1949 y cierra sus puertas en la década del sesenta. En esos años, se constituyó la fábrica de cocinas a querosene y lavarropas a turbina conocida con el nombre de Ropeyco, acrónimo que refiere a la propiedad conjunta de Roberti, Peironi y compañía, y la fábrica de calzados de Delponte y Lorenzatti, que recibió la denominación de Canguro. Beccaria, Gaitán y Villaroya, 100 años...
[8] Bajo los dos gobiernos peronistas (1946-1955), el surgimiento de Sancor impuso la necesidad de organizar una nueva entidad que agrupara a los trabajadores lecheros en torno de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra), con sede en Brinkmann y los trabajadores de las diferentes industrias estaban sindicalizados en sus respectivos gremios, como en el caso de los trabajadores de Sica, que pertenecían al sindicato de la alimentación, y los trabajadores de Canguro, que formaban parte del sindicato de la industria del zapato.
[9] Este pequeño grupo se va ampliando de manera progresiva a partir de la tarea de difusión y adoctrinamiento político que llevaron adelante entre los obreros y peones rurales, de tal manera que en 1956, luego del golpe de Estado al gobierno de Perón, el partido contaba con alrededor de 250 afiliados, quienes sostenían con recursos propios la estructura partidaria (entrevista realizada por Susana Frank a Juan Bogliero, Brinkmann, 9 de febrero de 2014). El adoctrinamiento tenía como escenario principal la plaza del pueblo, donde se congregaba la gente para escuchar los discursos políticos de oradores locales y provinciales, destacándose la presencia de miembros del pc de Córdoba, tales como Miguel Contreras y Gallina, además de la casa de Félix Stradella que se constituyó en el espacio de reuniones políticas y de alojamiento de numerosos hombres del comunismo provincial (entrevista realizada por Susana Frank a C., Brinkmann: 4 de febrero de 2014).
[10] El titular de La Voz del Interior: “En Brinkmann y Río Ceballos, la población ha impedido que los comisionados municipales asumieran su cargo”, y los de otros periódicos nacionales como el diario Crítica de Buenos Aires, que encabezaba sus primeras páginas con el título “Córdoba: las comunas resisten”, expresaron la resistencia que generó la injerencia estatal en la comuna y el importante apoyo popular hacia la intendencia comunista (La Voz del Interior, viernes 15 de julio de 1950, 9).
[11] Maurice Halbwachs, La memoria colectiva (Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2004).
[12] Pablo Pozzi, “Sobre entrevistar militantes y activistas”, Historia, Voces y Memoria, núm. 9 (2016), 5-10.
[13] Sancor, Cooperativas Unidas Limitada, es una empresa láctea que se constituyó como cooperativa de segundo grado, la cual tomó su nombre de la unión de varias entidades ubicadas en la zona limítrofe entre las provincias de Santa Fe y Córdoba (Argentina). Hacia 1941 negoció la compra de la firma Spirandelli y Cía., del sector dedicado a la elaboración de manteca. (Beccaria, Gaitán y Villaroya, 100 años…).
[14] En la mayoría de las comunidades del noreste cordobés se han llevado adelante políticas culturales de creación de museos, archivos y bibliotecas con el objetivo de conservar y fomentar el patrimonio cultural local y regional, de tal manera que se promovió su integración en la Red de Museos de Ansenuza. Destacan el Museo de Historia y Ciencias Naturales “Los Sanavirones” de Altos de Chipión, el Museo Histórico Municipal San José de Balnearia, el Museo Municipal José Bernardo Iturraspe de Freyre, el Museo Histórico Municipal y el Museo Regional del Trabajo de La Para, el Museo Remembranza de La Paquita, el Museo Histórico Municipal de La Puerta, el Museo Municipal de Marull, el Archivo Histórico Municipal de Brinkmann, el Museo Regional de Morteros, el Museo Regional de Ciencias Naturales Aníbal Montes, el Museo Fotográfico Dante Marchetti y el Museo del Gran Hotel Viena de Balnearia, el Archivo Gráfico y el Museo histórico de San Francisco, entre otros. Esos edificios se institucionalizaron en la última década del siglo XX; funcionan en las instalaciones ferroviarias en desuso que se encontraban en cada localidad y cuentan con materiales de archivos de diversas fuentes históricas. Al respecto, véase Norma Fenoglio, coord., Noreste cordobés. Una región, sus recursos (Córdoba: Ente Regional de los Estados Municipales del Noreste Cordobés-eremnec, Soluciones Gráficas, 2011).
[15] Enzo Traverso, “Historia y memoria. Notas sobre un debate”, en Historia reciente. Perspectivas y desafíos para un campo en construcción, comp. por M. Franco y F. Levin (Buenos Aires: Paidos, 2007).
[16] Elizabeth Jelin, Los trabajos de la memoria (Madrid: Siglo XXI, 2001).
[17] Ludmila da Silva Catela, “El mundo de los archivos”, en Los archivos de la represión: documentos, memoria y verdad, comp. por Ludmila da Silva Catela y Elizabeth Jelin (Buenos Aires: Siglo XXI, 2001). 
[18] Alessandro Portelli, “Lo que hace diferente a la historia oral”, en La historia oral, org. por Dora Schwarzstein (Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1991), 36-52, acceso el 15 de abril de 2021, https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/archivo/archivo-oral/bibliografia/portelli%20Alessandro,%20Lo%20que%20hace%20diferente%20a%20
la%20historia%20oral.pdf
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[19] Paloma Aguilar Fernández, “Acerca de la memoria, el aprendizaje y el olvido”, en Políticas de la memoria y memorias de la política. El caso español en perspectiva comparada (Madrid: Alianza, 2008), 53.
[20] Paul Ricouer, La memoria, la historia y el olvido (Buenos Aires: fce, 2000).
[21] Michael Pollak, Memoria, olvido y silencio. Las producciones sociales de identidades frente a situaciones límite (La Plata: Ediciones al Margen, 2006).
[22] Pollak, Memoria, olvido y silencio...

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Narrativas Antropológicas, primera época, año 6, número 12, julio-diciembre de 2025, es una publicación electrónica semestral editada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, Secretaría de Cultura, Córdoba 45, col. Roma, C.P. 06700, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México, www.revistadeas.inah.gob.mx. Editor responsable: Benigno Casas de la Torre. Reservas de derechos al uso exclusivo: 04-2019-121112490400-203, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la ultima actualización del número: Iñigo Aguilar Medina, Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH, Av. San Jerónimo 880, col. San Jerónimo Lídice, alcaldía Magdalena Contreras, C.P. 10200, Ciudad de México; fecha de última actualización: 10 de julio de 2025.

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