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Quema de Judas, ritual carnavalesco, popular y satírico. El caso de la Quema de Judas en la calle República de Colombia, Centro Histórico de la Ciudad de México

Abraham Domínguez Madrigal
Investigador independiente
abrdommad@gmail.com

Fecha de recepción: 29 de enero de 2019
Fecha de aceptación: 19 de septiembre de 2019

En este artículo se muestran los elementos de crítica y sátira política en las Quemas de Judas celebradas en la calle República de Colombia en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Este trabajo es elaborado retomando mi investigación para la tesis de maestría, sobre la crítica y sátira política presente en las Quemas de Judas en México, e incorpora reflexiones y observaciones posteriores.

El trabajo etnográfico llevado a cabo consistió en observación participante y entrevistas con los organizadores y realizadores de la Quema de Judas en la calle República de Colombia durante 2016 y 2017.

Como marco teórico se retoma los conceptos de Victor Turner de ritual y “el poder de los débiles”,[1] y a Mijaíl Bajtín y sus definiciones de cultura popular y carnavalización.[2]

El trabajo pretende mostrar de manera resumida el ambiente festivo y carnavalesco con el que los participantes viven la Quema de Judas en la calle República de Colombia, y la manera en que introducen elementos simbólicos de sátira política.

La Quema de Judas

La Quemas de Judas en México es un ritual que consiste en elaborar un monigote de cartonería llamado “Judas”, y destruirlo con cohetes durante el sábado o el domingo de la Semana Santa.[3]

El monigote originalmente representaba al personaje bíblico Judas Iscariote, quien traicionó a Jesucristo; al explotar con cohetes se destruye simbólicamente la maldad y traición. En México los “Judas” suelen tener la forma de diablos caricaturescos; que son una parodia de la idea social del mal, ya que este ritual de tipo festivo invita más a la risa que al temor. En la Quema de Judas el mal social se vuelve risible.

La Quema de Judas es un ritual popular, de tipo carnavalesco y festivo, que se lleva a cabo dentro del calendario religioso católico, pero está separada de la institución y las formas oficiales de esta religión, pues es organizado por las comunidades y no por la Iglesia como institución.

El carácter popular y carnavalesco de la Quema de Judas ha permitido que aparezcan frecuentemente elementos de crítica y sátira política, pues en ocasiones el Judas tiene la forma de algún gobernante o autoridad que los participantes consideren malvado o negativo para su comunidad. Se ha vuelto común ver cada año judas con la imagen de políticos como presidentes, o gobernadores.

El objetivo de este trabajo es problematizar como muchas Quemas de Judas actuales poseen elementos de crítica y sátira política.

El trabajo de Mijaíl Bajtín La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento[4] es central para en este artículo. Bajtín explica cómo el carácter popular y festivo de muchas fiestas y rituales, principalmente los carnavales, provoca una inversión simbólica de los roles sociales, las reglas morales de comportamiento se relajan o incluso desaparecen y son momentos donde pueden aparecer críticas y burlas a las instituciones, autoridades y gobernantes. Aunque el análisis de Bajtín es sobre otro periodo histórico y geográfico, sus aportaciones teóricas sobre lo carnavalesco siguen siendo de gran utilidad para entender un fenómeno como son las actuales Quemas de Judas de tipo satíricas.

Otro autor importante para el trabajo es Victor Turner, y sus estudios sobre ritual. Retomo de Turner su clasificación de los rituales cíclicos y el “poder de los débiles” para el caso de las Quemas de Judas. Por ritual cíclico Turner plantea aquellos tipos de rituales que se realizan de manera periódica en una misma fecha o plazo marcado por el calendario.[5] En el caso de las Quemas de Judas, su realización es anual, cada sábado o domingo de la Semana Santa del calendario de la religión católica.

Quema de Judas en la calle República de Colombia

A continuación expondré parte del registro etnográfico de las Quemas de Judas celebradas en la calle República de Colombia del Centro Histórico de la Ciudad de México en los años 2016 y 2017. Aparecen fragmentos de las entrevistas realizadas en 2016 a dos de los participantes y organizadores del evento: Francisco Reza y Gabriela Rivera.

En el Centro Histórico existen datos de las Quemas de Judas en varias calles y comercios durante el siglo XIX e inicios del siglo XX.[6] La Quema de Judas en la calle República de Colombia es el lugar donde han mantenido hasta nuestros días el ritual dentro del Centro Histórico. Gabriela me comentó: “Esta tradición ha de tener más de 100 años [...] mi papá llego de Chihuahua aquí a los 6 años, murió hace 5 años, a los 82 años, y él ya me decía que ya tenía (existía) la tradición. Desde que tengo uso de razón ya lo recuerdo, mis hermanas ya de cuarenta años ya lo recuerdan”.

A) Fase prerritual, preparativos y recolección de recursos

Cualquier ritual tiene una fase preliminar en la que se hacen los preparativos para el evento. Una gran diferencia de los otros lugares en que realicé observación es que aquí no elaboran al monigote Judas, sino que lo compran ya hecho a artistas de Tultepec que tienen un taller en La Viga.[7]

La fase preliminar consiste en organizar una cooperación para juntar el dinero con el que comprar al monigote ya fabricado. Se recaban los recursos para todo el evento por dos medios: primero los aportes de ellos mismos, y segundo pidiendo dinero para financiar el evento a la gente que transita a diario por la calle, mediante el llamado “boteo”.

El “boteo” o “botear” consiste en pedir cooperación para los gastos del evento; se pide una contribución a la gente que transita por esa calle, sean peatones, transportes públicos y automovilistas, y el dinero es depositado en un bote de plástico que tiene pegado fotografías de las Quemas de otros años. Esta recolección de recursos se consigue gracias a la colaboración de vecinos de la zona, se suele delegar a un organizador principal para esta tarea; actualmente Julio Gutiérrez tiene esa responsabilidad, aunque siempre cuenta con la ayuda de otros vecinos como Francisco y Gabriela.

Francisco: Pedimos cooperación entre la gente, con un bote que tiene las fotos de los eventos de otros años. Se empieza organizar con los vecinos a través de cooperación voluntaria, dan 20 pesos 30 pesos, 100, 200, hasta que se junte lo del judas, los toritos y la comida. Es una tradición que hacemos año con año los vecinos para divertirnos en el Sábado de Gloria.

Parte del momento previo al ritual es ponerse de acuerdo a propósito de qué personaje se va a quemar; generalmente son políticos como símbolo del mal, también en el ambiente festivo llegan a quemar un segundo judas que representa algún vecino, es decir, también se queman imágenes de ellos mismos.

Cuando queman a un vecino no quiere decir que lo odien o que lo consideren malvado, sino que son judas que son hechos a modo de broma hacía el vecino representado, generando un ambiente de risa entre ellos.

Francisco: Ya nada más para que dos o tres días antes le digas al artesano que figura es el que vas a quemar, para que lo detalle. Hemos quemado a Josefina Vázquez Mota, al gobernador Abarca,[8] se han quemado varios vecinos por ejemplo el Chilacas, al Piñas, al Chazán, al Julio, y se han quemado varios políticos, se ha quemado a Vicente Fox. Este año como opción puede ser Peña Nieto.

En 2016 quemaron al entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump,[9] y no sólo en la calle República de Colombia, sino en varios lugares del país. En 2017 el judas representaba al presidente Enrique Peña Nieto.

El monigote es una pieza de alrededor de cuatro metros, y suele representar a algún personaje reconocible de la política que consideren dañino. Lo traen el viernes y lo guardan en el patio de la vecindad.

B) Fase ritual. La Quema de Judas el sábado de Semana Santa

El sábado de la Semana Santa es un día que se suspende la cotidianidad, y se siente un ambiente festivo. En un día normal la calle República de Colombia es bulliciosa y congestionada, el ambiente es ruidoso, transitan por la calle una enorme cantidad de peatones, los autos circulan lentamente entre tanta gente que, al no tener suficiente espacio para circular en la banqueta, se ven obligados a caminar por el arroyo vehicular, y transitan gran cantidad de bicicletas y motonetas.

Pero cada sábado de Semana Santa la calle República de Colombia se transforma en un lugar de fiesta y de convivencia. Desde su esquina con Republica de Brasil hasta la esquina con la calle del Carmen, en República de Colombia se suspende el día a día; más allá de estos límites continúa la vida diaria, el comercio, el bullicio y la congestión, pero el espacio asignado al ritual se mantiene aislado de la cotidianidad.

El Sábado Santo ese tramo de la calle tiene distintos usos: campo de juego para los niños y jóvenes que se mojan con cubetas de agua, espacio para el espectáculo de la Quema de Judas y toritos, campo de futbol y salón de baile improvisado, todo en un mismo día. La Quema de Judas cada sábado de la Semana Santa no se limita únicamente al judas, el ritual tiene varios momentos: mojarse, la Quema del Judas, los toritos, el futbol, la comida y el baile. Es todo un día de fiesta.

Antes de iniciar con la Quema de Judas existen una serie de actividades y sucesos que se dan de manera previa. Actividades que ocurren manera cruzada, no se realizan como secuencia sino que conviven al mismo tiempo: boteo, mojarse, encohetado y exhibición, además de la aparición de la prensa. A continuación describo cada una de ellas.

Boteo: Pedir cooperación monetaria a los peatones y asistentes que observan la Quema de Judas.

Encohetado: Los coheteros son traídos antes de que inicie la quema, ese mismo día. Cuatro coheteros colocan los cohetes al judas en aproximadamente una media hora. El encohetado puede ser en la calle o dentro de la vecindad.

Mojarse: El Sábado de la Semana Santa era muy común que la gente se mojara en las calles con agua festejando el “Sábado de Gloria”, esta práctica ha ido desapareciendo,[10] aunque en algunos lugares lo siguen realizando, por ejemplo, en la calle República de Colombia.

Gabriela: Antes estaba permitido mojarse; ahora te lleva la policía, es lo único que ha cambiado. Antes se mojaban todos.

Francisco: Mojabas a la gente, ahora nos mojamos sólo entre nosotros.

Gabriela: Se subían y aventaban globos, hasta a los carros.”

Francisco: Se mojaban hasta con orines, con orines, o con lodo, había quien traía sus cubetas con lodo.

Gabriela: Antes estaba permitido todo eso, es lo único que ha cambiado la tradición.

La gente más joven y los niños aún se divierten mojándose con pistolas de agua, cubetas o lanzando globos rellenos de agua desde las azoteas. También colocan pequeñas albercas de plástico dentro de las vecindades para los niños más pequeños.

Exhibición del Judas y los toritos. Se coloca al Judas y los dos toritos en la entrada de la vecindad, de manera que se vuelven visibles para los transeúntes, asistentes y prensa.

Aparición de la prensa. Conforme se acercan las 12:00 pm van llegando periodistas para documentar el ritual. Se junta un grupo de aproximadamente 20 periodistas de distintos medios.

Francisco: Hay periódicos de nota blanca y de nota amarilla. Por decir, unos dicen: “Gran Quema de Judas”, y los amarillistas no dicen nada del Judas y sólo sacan las fotos de la gente mojándose, y dicen: “Esta gente mojándose y las autoridades sólo mirando como pude ser posible”.

Todos esos aspectos no se dan como secuencia, sino que se entrelazan, es decir, mientras una persona botea, otros se mojan, al mismo tiempo van llegando los periodistas. En suma, en este cuadro se sistematiza una serie de fenómenos que suceden simultáneamente.

Existe un tensión recurrente cada año con la policía para realizar la Quema de Judas, suelen rondar patrullas que se mantienen al pendiente de todo el ritual, para pedirles que no tiren agua o que no se puede encohetar al judas en la calle. En ocasiones incluso se genera tensión por los personajes que queman; en 2017, con el Judas de Peña Nieto, los policías fueron a tomar fotos del Judas y de los letreros que les colocaba la gente.

Los sentimientos de pertenencia a la calle de República de Colombia se muestran muy claramente en el ritual. En las entrevistas es muy común escuchar “nosotros” para referirse a la gente de la calle; otro ejemplo es una de las cartulinas que le pegaron al Judas de 2016 que Decía “VIVA BARRIO DE COLOMBIA” que es un ejemplo de identidad y orgullo hacía el lugar que se habita.

La Quema de Judas es el clímax del ritual, es el momento que van a cubrir los periodistas, que atrae visitantes, y es el momento de communitas.[11] En la calle de República de Colombia esta fase principal del ritual tiene una serie de momentos: colocar un hueso en el Judas, colgar al Judas, escribirle letreros, la toma de fotografías, la explosión o quema del Judas y la quema de los toritos. A continuación describiré en qué consiste y cómo se desarrollan estos momentos:

Colocan un hueso al judas: El primer momento de la Quema de Judas inicia cuando empiezan a manipular al monigote, es decir, el Judas se vuelve el objeto central del ritual.


Figura 1. Momento en que colocan el hueso en la boca del monigote de Donald Trump, 2016. Fotografía: Abraham Domínguez Madrigal.

 

En algunos años le colocan un hueso al Judas. El hueso tiene un significado social, en la cultura política en México, el “hueso” es una manera de nombrar la toma de un puesto público o dinero de manera corrupta o gracias a compadrazgos en la política institucional; “agarró hueso”, “le dieron su hueso” son expresiones comunes para referirse a estas situaciones. Además, se animaliza socialmente a quienes se valen de estos actos al compararlos con un perro que muerde un hueso.

Francisco, el entrevistado, refiere: “Cuando es un Judas muy corrupto, muy corrupto, le conseguimos un pinche huesote de res, pero grandote, en la boca [...] sí, un hueso de carne a los más corruptos, para que se chinguen su huesote, en protesta de todo lo que se roban, toda la corrupción que hay en su entorno de ellos”.

Poder humillar a un personaje público de la política, sea nacional o internacional, durante el ritual es, en términos de Turner, un momento del poder de los débiles.

Con cinta adhesiva pegan el hueso de vaca en la boca del Judas, lo alzan y se da una primera sesión de fotos con él; la gente se coloca junto al monigote y posa para la foto, pues saben que saldrán en diarios y medios masivos. Por ejemplo, un joven en situación de calle apodado Perrita posa para los fotógrafos con el Judas, mientras Julio grita: “¡Aquí Donald Trump y su hijo!”.


Figura 2. “El hijo de Donald Trump”. Fotografía: Abraham Domínguez Madrigal, 26 de marzo de 2016.

Cuelgan al judas: Amarran una cuerda al cuello del monigote y, desde lo alto de la azotea de la vecindad atan el extremo de la cuerda, y para sostener el otro lado, un joven sube ágilmente, en cuestión de segundos, a la azotea de un edificio de dos pisos que está enfrente, a lo que sus amigos bromean: “Miren, es Spiderman” y “¡Aguas!, es un ratero”.[12] El judas es colgado y colocado en la posición en que va ser explotado, justo en el centro de la calle.

Colocan letreros al Judas. Colocan cartulinas encima del cuerpo del monigote con letreros alusivos al personaje. En 2016 al Judas de Donald Trump, los vecinos se acercaban a escribirle mensajes al monigote. Primero un cartel con la frase “CHINGAS A TU MADRE!!! TRUMP”. Siguió un letrero con “VIVA LA FRONTERA NORTE!!!”, luego un “VIVA!!! MÉXICO”. Un joven que acudió como espectador escribió una cartulina que decía “ABAJO EL CAPITALISMO”. Finalmente en el último cartel escribieron “VIVA BARRIO DE COLOMBIA”.

En 2017 al judas de Peña Nieto le colocaron una cartulina que decía: “Señor Peña hací va terminar su reynado. Chingue a su madre d’parte del barrio ‘Colombia’”.

Ofender verbalmente al personaje, como en las ya mencionadas frases “Chingas a tu madre!!! Trump”, es parte del lenguaje carnavalesco, “tipos de vocabulario familiar y grosero”,[13] que suele presentarse en los rituales y fiestas carnavalescas, pues es un espacio donde es permitido. Por un lado, el ambiente relajado de la fiesta permite que toda la socialización ocurra en un lenguaje común; por otro lado, el uso del lenguaje grosero hacia el personaje es parte de la humillación simbólica que permite este ritual.

El hueso de vaca y las cartulinas son símbolos instrumentales en el ritual que cumplen el papel de humillar y exhibir al personaje representado.

Fotos con el Judas. Después de colocar el hueso de vaca y los letreros al judas, el monigote está listo para ser explotado; pero antes la gente se coloca para que los periodistas les tomen las últimas fotografías junto al Judas. Varios vecinos, sobre todo los más jóvenes y los niños, se acercan para salir en las fotografías que aparecen cada año en varios periódicos del país.


Figura 3. Los vecinos posan debajo del Judas. Fotografía: Abraham Domínguez Madrigal, 26 de marzo de 2016.

La Quema de Judas. Al terminar de tomarse fotografías con el Judas, la gente corre y se coloca por lo menos a 10 metros de la figura. Se queda el judas en el centro sólo con la persona que se atreva a prender la mecha y enseguida sale corriendo y comienzan las explosiones. Es el momento clímax del ritual, las explosiones de los cohetes son estruendosas, se escuchan gritos de los espectadores, los periodistas y asistentes toman fotos y filman el momento. En menos de un minuto termina de explotar, siguen aplausos y gritos de alegría y festejo.

Francisco: Es un estallido muy fuerte, es algo impresionante, los camarógrafos no saben si taparse los oídos o tomar fotos con la cámara. Hasta aquí han caído pedazos de yeso [señala un punto de la calle; por yeso se refiere a los cohetes, pues éstos tienen yeso en su fabricación].

Si es una reacción sorpresiva, emocionante, y termina de explotar el Judas y toda la gente empiezan a aplaudir, es una explosión, parece [...] yo creo que ha de traer huevo de codorniz[14] explota cañón”.

Es importante saber cuál es el significado que socialmente se le da al Judas desde la voz de los propios actores:

Francisco: ¡Ah! Es quemar un personaje no agradable, algo que resistes, te vuelvo a repetir, se ha quemado a [...] en nuestro caso son personajes a los que resistes, se ha quemado a Josefina Vázquez Mota, se ha quemado a Elba Esther Gordillo, se ha quemado a Vicente Fox, se ha quemado a Calderón, se ha quemado a [...] Abarca el gobernador de Guerrero, el que mando matar a los de Ayotzinapa; se quemó a él con su huesote, y con sus cadenotas, su cadena de oro, por lo general es a la gente que... resistes, a la gente que no... políticos.

Gabriela: Corruptos.

Francisco: “Corruptos, ésa es la palabra correcta, políticos corruptos. Posiblemente Miguel Ángel Mancera va salir colgado ahí.




Figura 4. Judas al momento de explotar. Fotografía: Abraham Domínguez Madrigal, 15 de abril de 2017.

Quema de dos toritos. En la calle República de Colombia, además de la quema de judas, también se queman dos toritos como parte de la fiesta popular. Alguno de los jóvenes se ofrecía a correr cargando sobre la espalda un torito encendido. Al prenderse el torito, el joven sale corriendo por toda la calle, persigue a los que encuentra en su camino, en medio de las risas, los gritos y los sustos de la gente que huye del torito.

Gabriela: Los hombres se montan en los toritos y corretean a la gente.

Francisco: [Primero] con los toros apagados. Luego ya encendidos los toros, se le avisa a la gente; es peligroso.

Gabriela: Se avisa, a la tercer llamada se tienen que hacer hasta la esquina, y el que esté a media calle, lo corretean y empiezan a salir los chifladores y todo eso.

Son jóvenes varones los que se encargan de esta parte del ritual; salen corriendo de una esquina a otra y cuando se cansan de correr le ceden el torito a otro joven. Persiguen a quienes se crucen en su camino, mucha gente cuando los ve acercarse corre al interior de las vecindades para protegerse. Los periodistas se escondían en un local comercial.

Los toritos son el momento final de la parte clímax del ritual. Al terminar, muchos de los asistentes se retiran, los periodistas se van, la parte mediática se acaba, los jóvenes dejan de mojarse.

Figura 5. Los toritos. Fotografía: Abraham Domínguez Madrigal, 26 de marzo de 2016.


Figura 6. Los toritos. Fotografía: Abraham Domínguez Madrigal, 26 de marzo de 2016.

Los vecinos suelen definir al ritual como “tradición”, pues permite ligar el tiempo pasado con el presente y con el futuro, ya que los vecinos reviven una práctica que aprendieron de niños y la transmiten a las siguientes generaciones.

Francisco: “Creo que [...] a mí del tiempo que conozco esta tradición, hasta ahorita me he divertido mucho, y veo a mis hijos divirtiéndose entonces yo veo que esto va seguir por muchos años más, porque mis hijos van a llevar a sus hijos, y estos a sus nietos y así sucesivamente. La verdad es que no creo que esto tenga una caducidad, algo que muera prematuramente, sino algo que va durar mucho tiempo.

Otro aspecto importante dentro del ritual es la diferencia de los roles que tienen durante el acto de acuerdo con formas de clasificación por género y por edad.

Entrevistador: ¿Se podría decir que se dividen el trabajo hombres y mujeres?

Francisco: Sí, en lo que nosotros jugamos futbol ellas están haciendo de comer, jaaa.

Entrevistador: ¿Y los niños?Gabriela: Se están mojando, se pone una alberca en una vecindad, una alberca de plástico y ahí están los niños.

Francisco: Niños debajo de 5 o 6 años. Y los que están de más de 7 están en chinga mojándose entre ellos.

Estos roles asignados durante el ritual se pierden durante los momentos de communitas;[15] por ejemplo, al posar para la foto, o en la Quema de Judas, espacio donde se diluyen las diferencias y todos permanecen por menos de un minuto observando las explosiones y gritando al mismo tiempo.

Al concluir la parte central del ritual, que es la Quema de Judas, se realizan otras actividades de convivencia vecinal. Gabriela resume estas actividades: “Primero se queman dos toritos, luego el judas, luego ya empezamos con la comida, se hacen las retas de futbol, vienen de otras calles a jugar futbol”.

Al finalizar la Quema de Judas y de toritos, termina la parte central del ritual, se retiran los visitantes y periodistas, pero la convivencia vecinal continua. Se realizan tres actividades vecinales más: 1) “retas”[16] de futbol; 2) una comida, y 3) un pequeño baile en la calle.

Estos tres elementos son parte de una socialización vecinal posterior al centro del ritual que es el Judas y los toritos.

Conclusiones

La Quema de Judas en la calle República de Colombia permite observar la existencia de sentimientos de crítica política y la creatividad que tienen para expresarse los habitantes de las vecindades populares de esta calle.

La indignación ante las injusticias sociales no es fácil de observarse a simple vista; sin embargo, este ritual permite la expresión emotiva en el espacio público de estos sentimientos mediante el uso de símbolos como el Judas, los huesos y las cartulinas, y un ajusticiamiento y catarsis de estos sentimientos al destruirlos simbólicamente cuando explota el Judas.

Además, la quema en la calle República de Colombia desafía dos realidades contemporáneas sobre los rituales populares y satíricos: 1) la desaparición de este tipo de prácticas ante el avasallamiento de la modernidad, y 2) la “domesticación” de estas prácticas carnavalescas al ser institucionalizadas y controladas por parte de museos o dependencias gubernamentales.

Los carnavales que describe Bajtín han sufrido un proceso de control por parte de instituciones gubernamentales o privadas que los han convertido en espectáculos; sin embargo en la calle República de Colombia se encuentra un ejemplo de rituales festivos que mantienen sus rasgos carnavalescos de inversión de roles, de creatividad y participación popular, y de sátira política.


[1] Victor Turner, El proceso ritual (Madrid: Taurus, 1988); Victor Turner, “Hidalgo: History as social drama”, en Dramas, Fields, and Metaphors. Symbolic Action (Ithaca: Cornell University Press, 1974); Victor Turner, La selva de los símbolos (México: Siglo XXI, 1999).
[2] Mijaíl Bajtín, La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. El contexto de François Rabelais (Madrid: Alianza, 2003).
[3] Los rituales de Judas tienen su origen en la Edad Media europea y llegan a América con la conquista española. Existen muy pocos registros históricos de su llegada y apropiación en este continente; en el caso de México, es hasta el siglo XIX cuando aparecen las primeras narraciones y descripciones de esta actividad. Para consultar la historia de las Quemas de Judas en ese periodo se puede consultar el libro de William Beezley, Judas en el Jockey Club y otros episodios del México porfiriano (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis / CIESAS, 2010).
[4] Bajtín, La cultura popular...
[5] Turner, El proceso ritual..., 172.
[6] Beezley, Judas en el Jockey Club...
[7] Rocío González Alvarado, “Donald Trump, el Judas quemado este año en calles del Centro Histórico”, La Jornada, México, 27 de marzo de 2016.
[8] En la entrevista Julio se refiere a José Luis Abarca, aunque confundió su puesto al decir que era gobernador cuando en realidad era el presidente municipal de Iguala, Guerrero. Abarca es acusado de ser uno de los responsables de las muertes y desapariciones en el caso Ayotzinapa.
[9] Donald Trump se hizo odiar de manera generalizada en México ese año por realizar declaraciones racistas y despectivas hacía el país y hacia los mexicanos que viven en Estados Unidos.
[10] Por un lado, porque la misma Iglesia acordó en 1965 el fin oficial del “Sábado de Gloria” y quedo sólo como “Sábado Santo”. Por otro lado, la escasez de agua en muchas ciudades ha provocado que se prohíba esta práctica.
[11] Turner, El proceso ritual..., 103.
[12] En los comentarios de algunos participantes en el ritual se encontraron alusiones a que padecen estigmas sociales relacionados con el robo. Por ejemplo, un asistente de alrededor de 50 años me comentó: “Aquí todos respetan, luego hay gente que dice que aquí avientan agua o que pueden asaltar pero no es cierto, y cuando se mojan es entre los mismos de la calle, no a otras personas”.
[13] Bajtín, La cultura popular...
[14] “Huevo de codorniz” es el nombre con que se conoce un tipo de cohete con mucha potencia.
[15] Turner, El proceso ritual..., 103.
[16] En México se usa la palabra “reta” para referirse a partidos de futbol no oficiales en los que existen tres o más equipos. El futbol sólo permite que jueguen dos equipos, por lo que los equipos restantes esperan a que haya un ganador, al cual se enfrentan, lo “retan”, mientras que el equipo perdedor vuelve a esperar su turno para “retar”.

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Narrativas Antropológicas, primera época, año 6, número 12, julio-diciembre de 2025, es una publicación electrónica semestral editada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, Secretaría de Cultura, Córdoba 45, col. Roma, C.P. 06700, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México, www.revistadeas.inah.gob.mx. Editor responsable: Benigno Casas de la Torre. Reservas de derechos al uso exclusivo: 04-2019-121112490400-203, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la ultima actualización del número: Iñigo Aguilar Medina, Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH, Av. San Jerónimo 880, col. San Jerónimo Lídice, alcaldía Magdalena Contreras, C.P. 10200, Ciudad de México; fecha de última actualización: 10 de julio de 2025.

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