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  1. Numeros anteriores
  2. Publicación No. 9
  3. La Feria de la Tuna en San Martín de las Pirámides: espacio de tradición y comercialización

La Feria de la Tuna en San Martín de las Pirámides: espacio de tradición y comercialización

The Tuna Fair in San Martín de las Pirámides: space for tradition and commercialization

Esperanza Muñoz Elizondo
Dirección de Etnología y Antropología Social, inah /
esperanzamz050@gmail.com

 

RESUMEN
Los proyectos turísticos en torno de las zonas arqueológicas, impulsados desde los gobiernos federal o estatal, con frecuencia tienden a justificarse mediante discursos de la distribución de la derrama económica hacia las poblaciones aledañas; sin embargo, en no pocas ocasiones estos proyectos han infligido afectaciones al patrimonio arquitectónico en zonas arqueológicas y los beneficios obtenidos del incremento del número de visitantes se tornan materia de disputa entre los sectores involucrados en el turismo, así como entre cada sector. Por ejemplo, la pretendida derrama económica obtenida no siempre ha representado una mejora en las condiciones de comercialización del sector de artesanos, quienes, por otro lado, y aunque de manera limitada, buscan acceder a los posibles beneficios de un mayor número de visitantes a través de su asistencia a las ferias organizadas por sus mismas localidades, bien sea municipales, estatales o regionales, como es la Feria de la Tuna que, año con año, desde 1973, se lleva a cabo en el municipio de San Martín de las Pirámides, Estado de México.
Palabras claves: turismo, patrimonio, derrama económica, distribución, artesanos.

 

ABSTRACT
Touristic projects initiated by federal and local governments to increase the number o visitors to archaeological zones may result in damage to sites. Those promoting the projects justify such damage by arguing that they bring opportunity to those who make their living from tourism, such as artisans. Artisans themselves prefer a more targeted approach which specifically promotes their products. They participate in local and even distant fairs which display their arts and crafts. The Cactus Flower Fair of San Martín de las Pirámides in the state of Mexico has successfully promoted local and regional crafts every year since 1973.
Keywords: tourism, heritage, targeret approach, distribution, artisans.

Fecha de recepción: 06 de febrero de 2023
Fecha de aprobación: 20 de julio de 2023

 

Introducción

A partir de 2009, y como resultado de las afectaciones infligidas a los monumentos arqueológicos de la Zona Arqueológica de Teotihuacán (ZAT) al instalar un espectáculo de luz y sonido, decidí dar un giro a los temas de investigación que hasta entonces había estudiado y que se relacionaban con la educación; esta vez el objetivo era analizar el tema del turismo y la conservación del patrimonio cultural.

En ese entonces desempeñaba un cargo dentro del Comité Sindical de Investigadores del INAH, antes Delegación Sindical d-II-Ia-1, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Ahora es un sindicato independiente: Sindicato Nacional de Profesores de Investigación Científica y Docencia (SNPICD) y forma parte de las organizaciones sindicales de la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal.

Como trabajadores e investigadores del inah, el patrimonio cultural forma parte de nuestra materia de trabajo, tal y como se establece en el artículo 2 de la Ley Orgánica del Instituto. Así que, en 2009, como en otros momentos,[1] se produjo una gran respuesta en defensa de los monumentos arquitectónicos de la ZAT, no sólo por parte de los trabajadores e investigadores del inah, sino también de la sociedad civil e incluso de los legisladores[2] y algunos organismos internacionales, entre ellos el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (icomos, por sus siglas en inglés).[3]

Aquellas movilizaciones sociales también estuvieron acompañadas por diversas publicaciones dirigidas a la opinión pública, a través de la prensa, y se expresaron en foros organizados por el Sindicato de Investigadores, en los que se reflexionaba, una vez más, en torno de los daños perpetrados al patrimonio cultural por el auge del turismo y la implantación de proyectos turísticos,[4] como el que había lesionado a los monumentos arquitectónicos de Teotihuacán.

Como investigadora del inah me interesó conocer aquello que parecía encontrar la justificación del uso irresponsable del patrimonio cultural: la derrama económica que propiciaría el aumento de visitantes a la ZAT y cuyo fin último sería beneficiar a la población de los municipios que conformaban el proyecto del corredor turístico denominado “Acolman-Teotihuacán-Otumba-San Martín-Axapusco-Nopaltepec-Ecatepec”. ¿Acaso podía esa posible derrama económica justificar los daños cometidos a los monumentos arquitectónicos afectados? ¿Cuáles eran los beneficios que los pobladores de esos municipios iban a obtener al establecerse el corredor turístico? Éstas fueron algunas de las preguntas que formulé de modo inicial. Fue así como tomé la decisión de dirigirme a alguno de los sectores que tuviera una relación directa con el consumo turístico, como el caso de los artesanos, y conocer de primera mano las ventajas que representaba para ellos el establecimiento del proyecto de luz y sonido y la creación del corredor turístico.

Para Miriam Cardozo: “Las políticas públicas constituyen respuestas diseñadas y aplicadas, a través de procesos políticos y técnicos, para resolver problemas que, por su relevancia para importantes sectores de la sociedad, no son factibles de enfrentarse eficazmente desde el ámbito privado”.[5] Para la autora citada, el proceso de las políticas públicas puede desagregarse en etapas que no deben entenderse —en todos los casos— como una secuencia temporal estricta. Ellas tienen una etapa de formulación, que por lo regular se basa en un diagnóstico y definición del problema. Otra etapa es la implementación, que suele corresponder a la puesta en práctica y control de la formulación realizada. Una tercera es la evaluación, en la cual pueden encontrarse explicaciones y condicionantes que permitan cuantificar los resultados y el grado de efectividad de una política pública.[6]

Frente a una evaluación de la política pública relacionada con la creación del corredor turístico, desde el punto de vista de la eficacia, y medida a través de indicadores cuantitativos como la consecución de objetivos o resultados al menor costo posible, caso en el que se toman en cuenta aspectos económicos, ambientales y sociales, ya que éstos se determinan por lo regular en términos de la productividad o la rentabilidad financiera, tomé la decisión de adoptar una metodología cualitativa que permitiera acercarse a las comunidades locales y poner el énfasis en los aspectos cualitativos, como la construcción de significados y el estudio de lo individual, para profundizar en el análisis de sus intereses, motivaciones y actitudes frente a la política pública que intentaba instituirse.

La investigación ha pasado por distintas etapas: en un primer momento se concertó un encuentro con la Unión de Artesanos de San Martín de las Pirámides, que se había conformado en el municipio del mismo nombre, a raíz del cierre, durante un mes, de la ZAT, con motivo del brote de influenza que aquejó a México en 2009.

Con el fin de abordar la producción de artesanía no como un resultado sino como un proceso en el que se producen mercancías las cuales habrán de circular dentro de un mercado inscrito en relaciones de producción capitalistas,[7] en esa primera etapa llevé a cabo entrevistas directas con los artesanos; la finalidad era conocer sus inicios, la obtención de sus materiales, las formas de producción y comercialización, su relación con la zona arqueológica, además de la opinión que les merecía el corredor turístico y la designación de San Martín de las Pirámides, en ese entonces, como Pueblo con Encanto, y los beneficios que podrían representar para ellos tanto el corredor turístico como el nombramiento concedido a ese municipio.[8] También tuve la oportunidad de que me permitieran visitar sus talleres y videograbar sus procesos de producción.

Sin embargo, y ya que la Unión de Artesanos se había dispersado por distintas razones —después de dos años de existencia—, y sólo había logrado entrevistar a los nueve que aún se mantenían en esa organización, en 2018 creí necesario ampliar el universo de mis entrevistas y el tipo de artesanos que había entrevistado (trabajadores lapidarios de la obsidiana), y como resultado concreté treinta entrevistas más: veintiuna a lapidarios de obsidiana, tres de producción agroindustrial, un orfebre, un alfarero, un decorador de masilla epóxica, un tlachiquero, y dos familias: una productora de nieves y otra de pan. En esa serie de entrevistas se buscó recabar información también sobre sus formas de producción, las relaciones que establecen entre ellos, las formas de comercializar sus mercancías, su relación con la zona arqueológica como supuesto mercado directo al que tendrían oportunidad de acceder para vender sus mercancías, así como las formas de organización que han adoptado en determinados momentos o a las que acuden para poder acceder a apoyos a través de las instituciones establecidas para tal fin, o a alguna otra que ellos pudieran haber integrado.

Con base en la información de primera mano, obtenida a través de las entrevistas donde se aplicaron los cuestionarios a artesanos residentes en San Martín de las Pirámides, principalmente del ramo que trabaja la obsidiana, pude tener un panorama más general de los aspectos que me interesaba conocer y, a través de la sistematización de esos datos, responder a las preguntas que originalmente me había planteado, aunque fueron surgiendo otros aspectos que consideré necesario indagar. Así fue que con posterioridad recorrí los municipios que comprendían al corredor turístico diseñado por el gobierno del Estado de México; de esa manera podía conocer la situación en que se hallaba ese proyecto, cuya fecha de conclusión se había previsto para 2025. Un primer recorrido lo efectué en el 2014 y el segundo en el 2018.[9]

Las indagaciones dejaron en claro que la organización de ferias y festivales representa una de las actividades más recurrentes y que se proponen como el medio para hacer llegar a los productores locales la derrama económica proveniente de los visitantes a los eventos. En consecuencia, y para aprovechar la oportunidad de haber sido invitada por el encargado de Fomento a la Artesanía en el municipio para participar como jurado en el concurso de artesanía que se lleva a cabo en esa feria, en la edición de agosto de 2019, me propuse levantar un registro de la XLVI Feria de la Tuna en San Martín de las Pirámides y entrevistar a algunos de los artesanos que ofrecían sus productos en ella.

A partir de la información que ya había recabado, me propuse ahondar en aquel tema en particular pues, si bien había aparecido en entrevistas y conversaciones con los encargados de turismo y desarrollo social de los distintos municipios que visité, era un tema que no se había incluido en los cuestionarios aplicados a los entrevistados y era preciso dilucidar, en este caso, si esa feria representaba en verdad una oportunidad de vender las mercancías y si tal tipo de celebraciones les resultaba económicamente conveniente, pues se había tenido oportunidad de estar en otras ediciones de la feria y en otras celebraciones pero, a pesar su recurrencia, no se había recabado información al respecto, así que pensé que la vía más adecuada para obtener información era la aplicación de una breve encuesta que tuviera como único y principal objetivo conocer las experiencias de los productores de artesanías que se encontraban vendiendo sus productos, con respecto a esa feria y a otras que hubieran asistido, así como los apoyos que hubieran obtenido en esa ocasión o en alguna otra, para asistir a la feria y si les resultaba conveniente asistir. Se elaboraron preguntas cerradas y sólo una abierta, con el fin de que se expresaran libremente acerca de cualquier aspecto relacionado con su asistencia a las ferias. (Ver cuestionario anexo.)

Aparte de la introducción, conforman este trabajo los siguientes apartados: “Ferias y festivales como medios de comercialización”; “La Feria de la Tuna en San Martín de las Pirámides, Estado de México”; “Diversas escenas de las celebraciones de la Feria de la Tuna en San Martín de las Pirámides” (se presentan a través de fotografías); “Resultados de la encuesta levantada en la XLVI Feria de la Tuna en San Martín de las Pirámides sobre comercialización de artesanía” (se presenta el número de personas entrevistadas, su división por género y rango de edades, así como su lugar de procedencia, el tipo de taller —individual solo, individual con trabajadores, o familiar—, así como las respuestas que se obtuvieron en cada uno de los distintos rubros. Por último, aparece el apartado donde se presentan “Algunas reflexiones finales”).

Ferias y festivales como medios de comercialización

En muchos de los municipios que conforman la república mexicana pueden reconocerse reminiscencias de tradiciones mesoamericanas que prevalecen hasta la fecha, y si bien han adquirido diferentes rasgos a lo largo del tiempo, mantienen su esencia principal: la redistribución de bienes a través del intercambio y la comercialización de mercancías, sean éstas productos agrícolas o artesanales o de alguna otra naturaleza.

Los tianguis, mercados, y ahora con mayor frecuencia las ferias, representan los medios a través de los cuales se redistribuyen los bienes entre las distintas localidades que integran a los municipios, tanto si concurren en la cabecera municipal o algún otro municipio para comercializar las mercancías de cada una como si acuden a abastecerse de los artículos que necesiten.

Las ferias se celebran en diferentes momentos: oficios religiosos o fiestas patronales, cívicas, patrias o conmemorativas, como la Batalla del 5 de Mayo, entre otras más. Por lo general se acompañan de otros eventos, como concursos, danzas, presentaciones artísticas o exposiciones. Pueden tener un carácter local, regional, nacional e incluso internacional.

En San Martín de las Pirámides, como cada año desde 1973, se celebró la Feria de la Tuna (2019) en su versión XLVI. Este municipio se localiza en la región nororiental del Estado de México, en lo que el doctor Manuel Gamio llamó el valle de Teotihuacán. En esencia, ese festejo representa una reminiscencia de la tradición mesoamericana, dado que su principal objetivo es la presentación y comercialización de la producción tunera del municipio y que vivían con gran orgullo sus pobladores y productores. Hasta 2020, San Martín aún era el primer productor nacional de ese cultivo;[10] sin embargo, en fechas más recientes el municipio de Nopaltepec ha ascendido a ese puesto (conversaciones personales con funcionarios municipales y productores de San Martín de las Pirámides, agosto de 2022).

En 2015, San Martín, contaba con una población de 24 851[11] habitantes, con una superficie total de 7 000.50 Ha; de ese territorio, el 60.41 % está destinado a la agricultura, y de esa proporción, 56.58% al cultivo del nopal tunero, xoconoxtle y nopal verdulero. Hoy en día son varias las pequeñas industrias que se han establecido en el municipio, entre ellas la producción artesanal de licores elaborados a partir de nopal, tuna y xoconoxtle, así como las de mermeladas, dulces, botanas e incluso pan.

Por lo regular, la Feria de la Tuna se celebra cada año en el mes de agosto y a ella asisten comerciantes y habitantes de otros municipios y localidades; en ella es posible también observar la práctica de reciprocidad entre diferentes municipios de la región, como Otumba, Nopaltepec, Axapusco, San Juan Teotihuacán, e incluso municipios del estado de Hidalgo, dado que es costumbre invitar a cierto número de artesanos y comerciantes a participar en la feria para ofrecer sus productos.

La Feria de la Tuna en San Martín de las Pirámides, Estado de México

La celebración de la Feria de la Tuna inicia casi siempre con un acto religioso que se verifica en el denominado “El tianguis de la Tuna”,[12] el cual consiste en la bendición, por parte de un sacerdote, de cada uno de los camiones y camionetas cargados con guacales de madera llenos de tunas. En 2022 también comenzó con un acto religioso, pero éste se celebró con una misa en la parroquia consagrada a San Martín Obispo de Tours (figura 1), desde donde se concedió la bendición a todos los productores y autoridades municipales.

La inauguración de la feria se lleva a cabo en la plaza principal de la cabecera municipal, al término del acto religioso. El maestro de ceremonias presenta y da la bienvenida al presidente municipal y funcionarios estatales y municipales, así como a los invitados especiales, entre ellos, los representantes de distintas dependencias como la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) y el Instituto de Investigación y Fomento a la Artesanía del Estado de México (IIFAEM). También se invita al gobernador del Estado de México, quien habitualmente envía a un representante. En ese mismo acto de inauguración se corona a la reina de la Feria de la Tuna[13] y, a continuación, el presidente municipal corta el cordón que da por inaugurada la exposición de los productores de la tuna, así como de artesanos y expendedores de alimentos y productos provenientes del nopal, la tuna y el xoconoxtle.


Figura 1. Portada dedicada al Santo Patrono, San Martín Obispo de Tours, con motivo de la celebración de la Feria de la Tuna en San Martín de las Pirámides. Fotografía de Viridiana Hernández, 2016.

Diversas escenas de las celebraciones de la Feria de la Tuna en San Martín de las Pirámides

Por lo regular, la feria se celebra en un lapso de dos o tres días. Casi siempre se premia en el último día a los productores de tuna y a los artesanos que se inscriben en el concurso de artesanía (la mayoría de las veces, trabajo de lapidaria en obsidiana). Los premios suelen ser monetarios, aunque en el 2019 éstos consistieron en implementos de trabajo y se abrieron más categorías para ampliar el número de participantes y beneficiados (figuras 2 a 8).[14]


Figura 2. Grupo de concheros que se prepara para celebrar el ritual de inicio de la feria. Fotografía de Viridiana Hernández, 2016.


Figura 3. Muestra de la producción tunera en San Martín de las Pirámides. Fotografía de Viridiana Hernández, 2016.


Figura 4. Muestra de la producción agroindustrial de tuna, nopal y xoconoxtle. Fotografía de Viridiana Hernández, 2016.


Figura 5. Música tradicional: chirimía acompañada de percusión. Fotografía de Viridiana Hernández, 2016.


Figura 6. Banda tradicional de música de San Martín de las Pirámides. Fotografía de Viridiana Hernández, 2016.


Figura 7. Taller de cultivo para menores de edad. Fotografía de Dánae Marmolejo, 2019.


Figura 8. Exhibición de premios para ganadores del concurso de productores de tuna. Fotografía de Viridiana Hernández, 2016.

La actividad más importante en esta región y en San Martín es, sin duda, el turismo, ya que la ZAT recibe visitas del turismo nacional e internacional; además, el 21 de marzo, fecha en que se celebra el equinoccio de primavera, se calcula una afluencia mayor de 200 000 visitantes (cifra aproximada de personas que asisten a ese evento; conversación personal). A la Feria de la Tuna también acuden comerciantes y habitantes de otros municipios y localidades, y lo mismo sucede durante las festividades de San Martín Obispo de Tours, santo patrono de San Martín de las Pirámides, y la dedicada a Ecce Homo.

De igual manera, el comercio y las artesanías son un gran apoyo para algunas familias, que comercian en diferentes lugares turísticos y centros artesanales en la Ciudad de México y varios estados de la república mexicana. Esta actividad es importante para la economía de la población. En 2013 estaba registrado un total de 904 unidades económicas. Las cuatro principales eran: comercio minoritario, con 408 unidades; industrias manufactureras, con 156; otros servicios (no gubernamentales) con 101, y establecimientos para servicios de alojamiento temporal con 89 (Instituto de Información e Investigación Geográfica, Estadística y Catastral del Estado de México, Igecem, Gobierno del Estado de México, Estadística Básica Municipal. San Martín de las Pirámides, 2013).

Como ya se mencionó, en la actualidad existen varias las pequeñas industrias que se han establecido en la zona, entre ellas la producción artesanal de licores elaborados a partir de nopal, tuna y xoconoxtle, así como mermeladas, dulces y botanas.

El trabajo artesanal reviste gran importancia en San Martín de las Pirámides; en 2011, la Séptima Regiduría notificó la existencia de 660 artesanos, pertenecientes a las diversas ramas de artesanía que hoy en día se elaboran en el municipio. Por ello, en 2019, cuando fui invitada a formar parte del jurado que calificó a los participantes en el concurso de artesanías, me di a la tarea de conocer más de cerca qué opinaban los artesanos acerca de la feria, vista como oportunidad para comerciar sus productos, así que redacté y apliqué una breve encuesta a algunos de ellos.

Resultados de la encuesta levantada en la XLVI Feria de la Tuna en San Martín de las Pirámides sobre comercialización de artesanía

La XLVI Feria de la Tuna se llevó a cabo entre el 1 y el 4 de agosto de 2019 en la Plaza Central de San Martín de las Pirámides. El domingo 4, último día del festejo, levanté una encuesta integrada por 10 preguntas; su finalidad era determinar si asistir a ella había representado algún beneficio para los artesanos que allí vendían sus productos, ya que ésta ha sido una de las formas en que los distintos niveles de gobiernos, sobre todo los municipales, han adoptado para hacer llegar a sus pobladores la derrama económica obtenida a través de la realización de estos eventos.

De acuerdo con la información proporcionada por el Lic. Adolfo Emigdio Moreno Martínez, coordinador de Fomento Artesanal del Ayuntamiento (2019), se establecieron 100 lugares para la venta de artesanías que contribuyeron a apoyar esta actividad productiva de enorme relevancia para San Martín de las Pirámides.

Del total de artesanos que vendieron sus productos en esa ocasión, logré aplicar la encuesta a 23 de ellos. La gran afluencia de visitantes que asistieron el domingo, entre las 12 y 18 horas, impidió la realización de más encuestas, ya que los vendedores a quienes podía entrevistar apenas se deban tiempo para atender a los visitantes interesados en sus productos; sin embargo, los datos obtenidos con las 23 encuestas aplicadas delinean, sin duda, un panorama general de la forma en que se vive este suceso y los resultados obtenidos de los artesanos a los que se buscó beneficiar.

La encuesta aplicada incluía datos generales, como nombre, edad, procedencia, así como el tipo de taller (individual o familiar), la asistencia a ediciones previas de la feria, el balance general de sus participaciones en esta feria, la posible intervención en otras durante ese año y en cuáles, y, desde luego, la conveniencia de asistir a encuentros comerciales semejantes; por último, incluí un espacio para algún comentario que la persona quisiera formular al respecto; todo tenía el propósito de reunir opiniones en relación con los participantes, la realización de la feria y la comercialización de sus productos.

De las 23 personas entrevistadas, 15 fueron hombres y 9 mujeres (una de ellas pareja de la persona entrevistada y que también accedió a responder la encuesta). Los límites de edad de los hombres fluctuaron entre 14 y 64 años, con un mayor número de participantes con edades de 41 a 60 años:

 

14-20 años = 1

21-30 años = 3

31-40 años = 2

41-50 años = 4

51-60 años = 4

61-64 años = 1

 

Con respecto a las mujeres, sus edades se extendieron de 21 a 63 años, con el mayor número ubicado en las edades de 21 a 30 años:

 

21-30 años = 3

31-40 años = 1

41-50 años = 1

51-60 años = 1

61-63 años = 2

 

A propósito del lugar de procedencia se obtuvieron los siguientes datos:

Lugar

Número

Observaciones

San Martín de las Pirámides

13

Uno originario de la Ciudad de México, casado con una originaria de San Martín y residentes de San Martín

San Francisco Mazapa

3

Localidad de San Juan Teotihuacán

Santa María Coatlán

1

Localidad de San Juan Teotihuacán

Otumba

1

Municipio del Estado de México

Zumpango

1

Municipio del Estado de México

Temascalapa

1

Municipio del Estado de México

Estado de Hidalgo

3

Uno originario de Ciudad de México pero actualmente con residencia en Tula, Hidalgo

 

Tipo de artesanía

En cuanto a los tipos de artesanías expendidas, en su mayor parte elegí a aquellos con trabajo de lapidaria; sin embargo, en casi todos los puestos se exhibían productos de diferentes clases de materiales. De ese total, observé que cuatro vendían figuras y productos de obsidiana, el llamado jabón para masaje, así como huevos de obsidiana y otro tipo de “masajeadores”, también de obsidiana. Con venta de productos de obsidiana y plastilina epóxica identifiqué a tres locales. Los productos de obsidiana, epóxica, engarzado y otros materiales (textiles, tejidos, cartonería, joyería en alpaca y concha) se expusieron en seis locales. Apliqué la encuesta a siete lugares que comerciaban artesanía con distintos materiales: cerería, metalistería, concha con madera, vitromosaico, joyería en plata, talabartería y artículos hechos en madera (en su mayor parte juguetes), todos con un local respectivo.

Tipo de taller: individual (solo), individual con trabajadores o familiar

En esta categoría encontré los siguientes resultados: siete talleres de tipo individual (en los que sólo trabajaba el artesano); dos de tipo individual con trabajadores no familiares; 12 de tipo familiar (trabajo con parentela, ya sea esposa, esposa e hijos, o algún otro familiar); de los dos artesanos restantes no obtuve el dato, aunque de uno de ellos sé que trabaja con su cónyuge, dado que conocí a la persona a través de una entrevista aplicada con anterioridad.

Puesto que se trata de una feria celebrada año con año, a los individuos que resolvieron la encuesta les pregunté por el número de veces que habían asistido a esa feria. De todos ellos, 10 acudían por primera vez; dos manifestaron que asistían desde hacía 20 años; un tercero refirió que lo hacía cada año, pero no precisó desde cuándo; un cuarto señaló que había dejado de asistir durante dos años porque no había alcanzado lugar; otro más afirmó que cada año lo invitaban, pero sólo tenía seis años de asistencia a esta feria; dos más contestaron que era la segunda vez que asistían, y un tercero, que estaba ahí por tercera ocasión.

El tiempo invertido en el trabajo de campo en este municipio me ha permitido conocer con precisión las dinámicas que subyacen a los apoyos recibidos por los artesanos de las autoridades municipales o el IIFAEM. También he podido constatar, tal y como lo afirmaron diferentes productores de artesanías en distintos momentos de la investigación, que los artesanos del municipio no siempre reciben información de los recursos que extiende el gobierno estatal y que no se emiten convocatorias abiertas o con la suficiente difusión para alcanzar a todas las localidades; en realidad, en ocasiones sólo se exponen las convocatorias en las oficinas municipales, o bien, la información se propaga de boca en boca, a menudo cuando ya expiraron los plazos para solicitar un lugar o un local en la feria.

Como efecto de lo anterior, y dado que los lugares que se ofrecen no son suficientes para todos los artesanos de este municipio (660 en 2011), muchos de ellos son reticentes a asistir a la feria o solicitar un lugar. Adoptan esa resolución porque consideran que los lugares sólo se conceden a los más cercanos de los funcionarios en turno, o porque no les conviene dejar a un lado su producción para asistir a este tipo de eventos, donde sus ventas no son seguras.

Al tratarse del último día de la feria, una pregunta obligada era: ¿cómo había estado la venta y si regresarían en otra ocasión a esta feria? Para la primera pregunta, cuatro contestaron que les había ido “más o menos”, pero manifestaron que sí regresarían a la feria; cinco respondieron que las ventas habían estado bajas o muy bajas, y el balance era malo o regular; otro indicó que la venta había estado “floja” y que algunos comerciantes habían rematado su mercancía (por ejemplo, una que tenía un valor de 70 pesos acabaron por ofrecerla en 35). Las opiniones también coincidieron en que, durante los primeros días (la feria había iniciado un jueves), la gente que había concurrido era la de los pueblos circunvecinos y que sólo hasta el día anterior (sábado) habían llegado los visitantes procedentes de puntos más distantes, y que, en realidad, si bien algunos de ellos sólo preguntaban por los precios, sí habían mejorado las ventas. Dos individuos encuestados se mostraron muy satisfechos: uno contestó que había vendido cinco veces más de lo esperado, y otro, que había vendido la máscara que había quedado inconclusa para el concurso.[15]

Del total de personas (23) que contestaron las preguntas, sólo tres respondieron que no regresarían a la feria, una persona no contestó a la pregunta y los demás (19) confirmaron su deseo de volver, pese a que algunos de ellos (4) tuvieron una venta regular o francamente mala. Una de estas personas se refirió a la seguridad, dado que en la noche del sábado al domingo dos o tres de los locales de la feria fueron asaltados. Una de las víctimas del robo aseguró que el móvil había sido la venganza, ya que la mercancía no la habían sustraído sino destruido.

Otras opiniones más se relacionaron con el espacio donde se había celebrado la feria; por ejemplo, en la avenida 16 de Septiembre, una de las principales vías de la cabecera municipal de San Martín de las Pirámides, no había lugar para estacionar los automóviles donde transportaban las mercancías, lo cual ponía en riesgo a las piezas y ello representaba dificultades para los que exhibían sus productos, así como una mayor inseguridad.

En relación con su asistencia a otras ferias celebradas ese año (2019) y a cuáles eran, tres personas respondieron que no habían acudido a ninguna en ese periodo y una no contestó la pregunta; dos señalaron que habían asistido a otras ferias locales celebradas en San Martín de las Pirámides: uno a la feria en honor de Ecce Homo, imagen religiosa venerada y celebrada en el mes de mayo en ese municipio, y otro de los entrevistados acudió a la feria organizada con motivo del equinoccio de primavera; siete de los entrevistados asistieron a la Feria de la Obsidiana, que tiene lugar en el municipio de San Juan de Arista, Teotihuacán, también con motivo del equinoccio de primavera. Otra feria en la que participaron tres de los que contestaron la encuesta fue la Feria del Burro, que año con año se celebra en el municipio de Otumba, también en el Estado de México; una feria cercana más a la que asistieron tres de los entrevistados fue la de Tultitlán; uno acudió a la Feria de la Barbacoa en el municipio de Actopan, en el estado de Hidalgo, otros dos a la de Tula y un tercero a Pachuca, la capital de aquella entidad; uno más aseveró que había estado en una feria de Toluca, capital del Estado de México, y otro en la de Tequisquiac, municipio de ese mismo estado; algunos entrevistados asistieron a ferias en estados de la república más lejanos: uno asistió a una feria en el estado de Zacatecas; otro a una de Chiapas y otra de Campeche, así como en el estado de Tabasco, al que también asistió otro de ellos, quien además había participado en una feria en la Ciudad de Cancún, en el estado de Quintana Roo.

De las 23 personas que contestaron la encuesta, sólo dos manifestaron su decisión de no volver a asistir a la Feria de la Tuna. Una de ellas porque, lamentablemente, fue de las víctimas del robo de mercancía, y otra, porque le convenía más vender sobre pedido. Aunque muchos opinaron que su venta había sido regular, cuando no mala, 21 personas entrevistadas afirmaron que regresarían a la Feria de la Tuna. La mayoría considera que es bueno asistir a las ferias porque la venta es directa, sin intermediarios, además de que tienen la oportunidad de contactar a clientes que, si bien no les compran en el momento, se ponen en contacto con ellos después para comprar. En dos casos se señaló que, en otra edición de la feria, celebrada en un espacio denominado “Globopuerto”, la experiencia había ido muy mal; ese espacio se localiza en una de las entradas a San Martín, que colinda con una carretera que se dirige al municipio de Otumba. Pese a que aquel lugar es mucho más amplio y tiene espacio para estacionamiento, el acceso a los visitantes de otras localidades representa mayores dificultades por la falta de transporte público.

Alguno de los entrevistados indicó que le convenía vender más en las ferias porque en las tiendas le regateaban el precio. Otro sujeto más indicó que le convenía más vender al mayoreo, pero también acudir a las ferias porque allí era posible establecer contactos. Sobre esto último hubo otra opinión favorable.

Uno de los expositores contó que había insistido mucho en que lo enviaran a ferias y que el año anterior lo habían mandado a Colima, donde lo apoyaron con viáticos, alojamiento y un local, con un total de 3 000 pesos que allá le reembolsaron. También afirmó que las buenas ventas en las ferias dependen de los días en que se efectúen y de que esos sean días de quincena; infortunadamente, en ese momento del año (agosto) era el regreso a las escuelas y “pues no, no es igual que en otras temporadas del año”.

Hay personas que asisten a las ferias, aunque no cuenten con vehículos para transportar sus artículos, “por la necesidad de salir adelante”. Otro de los entrevistados indicó que formaba parte de los Vigías del Patrimonio[16] y había cursado el diplomado ofrecido por el Conaculta, y que también impartía talleres de artesanía junto con su esposa y había sido objeto de varios reconocimientos por su participación en “artesanía histórica”. Comentó que había obtenido una licenciatura en Criminología, que también era diseñador y que tenía un proyecto de alchileos;[17] además, tenía leyendas y su fin era crear una fundación, más que colectivos o grupos. Él y su esposa expenden en muchos lugares.

Varios de ellos expresaron su complacencia por los apoyos que habían recibido de los funcionarios en turno, de quienes externaron que los percibían como mejores respecto de los de otros años y de los encargados de otras ferias a las que habían asistido, en las que más bien les habían cobrado. De igual modo, ciertos individuos refirieron que en algunas ferias, por ejemplo la celebrada en Texcoco, cobran hasta 25 000 pesos por un local, y en otras entre 5 000 y 25 000, además de que había más lugares antes y ahora ya eran insuficientes.

Encontré, también, que en la feria habían participado dos personas que cuentan con locales de venta dentro de la ZAT, lo que podría considerarse un tanto injusto, dado que los locales de la feria no eran suficientes para todos los productores, que se ven obligados a comercializar su producción a través de intermediarios, a diferencia de aquellos que sí tienen un local dentro de la zona arqueológica.

Algunas reflexiones finales

Coinciden varios autores en ubicar la política estatal del estímulo al desarrollo del turismo, a partir de los años cuarenta del siglo XX y el creciente interés, a partir de la década de los veinte, por fomentar la exportación y venta de artesanías.[18]

El fomento a las artesanías ha pasado por distintos procesos, muy ligados a las necesidades de desarrollo del capitalismo, que ha influido en su industrialización, así como en la pérdida del sentido ritual y simbólico que acostumbraban tener, sobre todo en el medio rural, algunos de los objetos que hoy se ponen a la venta como una más de las mercancías que se encuentran en el mercado de la exportaciones y en la oferta turística; sin embargo, a mediados de la década de 1990, esta situación empezó a dar un giro y cobraron un nuevo sentido las expresiones culturales y la multiculturalidad, pues frente al turismo de masas, se empezó a promover el acercamiento de los turistas a nuevas experiencias a través de entablar contacto con otras culturas y obtener productos artesanales originales, frente a producciones en serie. No obstante, como lo expresan Medina y Armas: “Ante un entorno cambiante como el nuestro y la globalización como parte de la vida cotidiana que influyen en la economía nacional, sumamos las nuevas economías asiáticas, la complejidad de las patentes, la importación de artículos sustitutos, las exportaciones, los programas de fomento de artesanías con resultados a medias, la pobreza extrema, falta de homogeneidad y convergencia del Estado con los artesanos”.[19]

Con las reflexiones anteriores como telón de fondo, destacamos que en su Comunicado de Prensa Núm. 179/2017, de marzo de 2021, el INEGI manifestó que: “En 2019 el gasto en artesanías realizado por los hogares ascendió a 135 453 millones de pesos corrientes, lo que equivales a 18.7 % del total de gasto ejercido por los hogares en bienes y servicios culturales”.

Si bien las cifras arriba mencionadas pudieran hablarnos de que las artesanías sí tienen acceso a un determinado mercado, a través de varias temporadas de campo que he emprendido en el municipio de San Martín de las Pirámides, ubicado en el Estado de México, he tenido oportunidad de conocer de forma más estrecha las dificultades que enfrentan estos artesanos semiurbanos.[20]

Por un lado, el espacio de comercialización que representa la zat, en virtud de la afluencia turística que la visita, no es del todo accesible para la mayoría de ellos, puesto que en la actualidad existen siete grupos (conversación personal con personal del INAH, 2019) que acaparan la comercialización en la zona y la mayoría no se dedica a la producción sino tan sólo a revender, e incluso son dueños de los locales ubicados dentro de la zona.

Algunas de las tiendas que se encuentran en el circuito de la zona arqueológica y se dedican a la venta de artesanías dicen ser cooperativas de productores, pero no es así: también son revendedores. Esto lo pude constatar de manera personal.

Llama mucho la atención que el gobierno del Estado de México cuente con varias tiendas dedicadas a la venta de artesanías en varios otros centros turísticos, denominadas Casa de las Artesanías del Estado de México (Casart), que forman parte del iifaem, y que hasta hoy no haya establecido una cercana a la ZAT. Aunque entre los años 2018 y 2019 se abrió una muy pequeña dentro del espacio del Museo Comunitario “Quetzalpapalotl”, ubicado en avenida Cuauhtémoc núm. 20, en San Juan de Arista, Teotihuacán centro, pero carece de la necesaria accesibilidad para que el turismo acuda, además de que sólo satisface las necesidades de comercialización de los artesanos del municipio de San Juan.

Por otro lado, todos esos artesanos semiurbanos, que se encuentran a poco menos de 50 km de la Ciudad de México, tienen la oportunidad de comercializar su producción en diferentes puntos de la ciudad, así como de trasladarse a otros centros turísticos cercanos, si bien con costos para ellos, en términos de gastos en pasajes y disminución del tiempo dedicado a la producción, por lo que también se ven obligados a recurrir a revendedores que viajan a otros centros turísticos como Cancún, Playa del Carmen, Puerto Vallarta, entre muchos otros.

Llama la atención el despliegue de negocios y servicios que giran en torno de la producción artesanal del Valle de Teotihuacán y que dependen de ésta. Un ejemplo de ello son las comisiones que cobran los guías de turistas, choferes y agencias turísticas para que los viajeros compren en determinadas tiendas. De manera similar, han aparecido tiendas que comercian implementos necesarios para la producción artesanal. Todo ello no ha representado mejores ingresos para los artesanos productores, quienes en pequeña escala asisten a las ferias como vía de comercialización, aunque son pocos los locales que pueden instalarse en éstas, en comparación con el número de artesanos que producen en San Martín de las Pirámides y en todo el valle de Teotihuacán.

Como puede advertirse, son diversos los aspectos que pueden destacarse aquí y que intervienen para conseguir una distribución de la derrama económica, es decir, de los beneficios económicos que pueden derivarse de los visitantes a las zonas arqueológicas y sus entornos. Si bien las tradiciones como las ferias y festividades patronales pueden representar una oportunidad más de comercialización para los artesanos, como ya se observó, también existen factores político-económicos que tienden a imponer sus propios intereses y socavan el acceso que los productores de artesanía puedan tener a los beneficios económicos derivados de los visitantes a las zonas arqueológicas y eventos tradicionales como las ferias.

Por último, este trabajo da cuenta de cómo los investigadores del INAH encaminamos nuestro quehacer sindical no sólo a la defensa de nuestras condiciones de trabajo, sino también a la defensa de nuestra materia de trabajo, al aportar conocimientos que buscan contribuir a la solución de problemas de la población del país, en este caso, el equitativo acceso de los artesanos a los beneficios económicos derivados de la actividad turística.

ANEXO (preguntas que se hicieron a 23 artesanos, de los asistentes a la Feria de la Tuna en San Martín de las Pirámides, Estado de México, en 2019)

Nombre:

Edad:

Lugar de procedencia:

Tipo de producto:

Taller:

Familiar

Individual

C/ trabajadores
contratados

¿Cuántas veces ha venido a esta feria?

¿Cómo le fue de venta en la feria?

¿Le cobraron por el local?

¿Regresaría a la feria?

¿A cuántas ferias ha ido este año?

¿En dónde?

¿Le ha convenido ir a las ferias?

Comentarios

 

Las respuestas obtenidas a través de la encuesta se concentraron en un cuadro de Excel para compararlas, agruparlas y poder presentar los resultados obtenidos.


[1] Véase el 1er. Foro de Defensa del Centro Histórico y Vivienda en Monumentos. Centro Histórico de la Ciudad de México. 11 y 12 de septiembre de 1986 (México: Delegación Sindical Académicos del INAH y Coordinadora Única de Damnificados, 1986); y también el 1er. Foro por la Defensa del Patrimonio Arqueológico, Histórico y Subacuático. Casa del Gobernador Fuerte de San Juan de Ulúa, Veracruz, Ver. 8, 9 y 10 de septiembre de 1988 (México: 1988).
[2] Cfr. Teotihuacán, defensa efectiva, no al resplandor. Memorias de una acción civil a favor del patrimonio cultural de la nación, coord.. de José Alfonso Juárez del Real y Aguilera (México: Cámara de Diputados, 2009), acceso el 25 de octubre de 2023, http://biblioteca.diputados.gob.mx/janium/bv/ce/scpd/LX/memor_teotihu_lx.pdf .
[3] Este organismo intervino en el dictamen final que llevó a suspender el proyecto “Resplandor Teotihuacano”, motivo de las afectaciones a los monumentos arqueológicos de Teotihuacán.
[4] Véase Dimensión Social del Patrimonio Cultural del Mundo Maya (México: Delegación d-II-Ia-1, Sección 10, snte. Académicos del INAH, 1999).
[5] Myriam Cardozo Brum, “Políticas públicas: Los debates de su análisis y evaluación”, Andamios, vol. 10, núm. 21 (enero-abril, 2013): 39-59, 40.
[6] Cardozo, “Políticas públicas...”, 41.
[7] Victoria Novelo, Artesanías y capitalismo en México (México: INAH, 1976), 8.
[8] Los resultados de esta primera etapa se encuentran en el texto “De artesanos, orfebres y talleristas, en San Martín de las Pirámides, Estado de México”, documento inédito, México, 2016.
[9] Los resultados de esos recorridos y el análisis de algunos de los aspectos considerados en la implementación de ese corredor turístico como medio para lograr una derrama económica que beneficie a los pobladores de los municipios que lo conforman se encuentran en el texto: “Turismo, patrimonio y desarrollo local. El caso del corredor turístico Acolman-Teotihuacán-Otumba-San Martín-Axapusco-Nopaltepec-Ecatepec”, 2022 [en proceso de dictamen].
[10] Blanca Estela Hernández Bonilla et al. “Análisis económico de productores y comercializadores de nopal en el valle de Teotihuacán”, Revista Iberoamericana de Contaduría, Economía y Administración, vol. 9, núm. 17 (enero-junio 2020), acceso el 25 de octubre de 2023, https://doi.org/10.23913/ricea.v9i17.147.
[11] INEGI, Censo General de Población y Vivienda 2020, acceso el 30 de octubre de 2023, https://www.inegi.org.mx/programas/ccpv/2020/.
[12] Se encuentra en las inmediaciones de San Martín, a orillas de la carretera que se dirige a Otumba, Estado de México.
[13] También en 2022 hubo modificaciones al respecto, ya que el nombramiento y coronación de la Reina de la Tuna se llevaron a cabo dos días antes de inaugurada la feria, si bien el día de la inauguración estuvo presente y formó parte de la comitiva que dio inicio a la feria. En esa ocasión, por razones de economía, fue elección directa, a diferencia de otros años, en que las participantes se presentaban y concursaban entre sí en distintas categorías (conversación personal con un empleado del municipio, 2022).
[14] En la feria celebrada en agosto de 2022 se regresó al concurso sólo del trabajo lapidario en obsidiana.
[15] Como ya se mencionó, en la celebración de la Feria de la Tuna también se organiza un concurso de artesanía en el que las piezas inscritas se presentan por primera vez y deben entregarse con anticipación.
[16] Programa impulsado por el entonces Consejo de la Cultura y las Artes (Conaculta), en 2015.
[17] Una de las danzas tradicionales que se baila en las fiestas patronales en San Martín de las Pirámides.
[18] Novelo, Artesanías y capitalismo...; Cahtarine Good Eshelman, Haciendo la lucha. Arte y comercio nahuas de Guerrero (México: FCE, 1988), 7-34.; A. M. Aguilar, “Una reflexión sobre el concepto de artesanía”, en Anuario 1993 Instituto Chiapaneco de Cultura (México: ICC, 1993), 203-237; Ariadna Medina del Valle y Enrique Armas Arévalos, “La construcción del sector artesanal, para un desarrollo comunitario”, en Factores críticos y estratégicos en la interacción territorial desafíos actuales y escenarios futuros (México: UNAM / Asociación Mexicana de Ciencias para el Desarrollo Regional, 2020), acceso el 30 de octubre de 2023, https://ru.iiec.unam.mx/5154/.
[19] Medina y Armas, “La construcción del sector...”, 1.
[20] Victoria Novelo, “La fuerza de trabajo artesanal en la industria mexicana”, presentación en simposio: La Historia Económica en la Perspectiva Arqueológico-Industrial. Segundo Congreso Nacional de Historia Económica. La Historia Económica hoy, entre la Economía y la Historia. Ciudad Universitaria, D.F., 27-29 de octubre de 2004.

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Narrativas Antropológicas, primera época, año 6, número 12, julio-diciembre de 2025, es una publicación electrónica semestral editada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, Secretaría de Cultura, Córdoba 45, col. Roma, C.P. 06700, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México, www.revistadeas.inah.gob.mx. Editor responsable: Benigno Casas de la Torre. Reservas de derechos al uso exclusivo: 04-2019-121112490400-203, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la ultima actualización del número: Iñigo Aguilar Medina, Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH, Av. San Jerónimo 880, col. San Jerónimo Lídice, alcaldía Magdalena Contreras, C.P. 10200, Ciudad de México; fecha de última actualización: 10 de julio de 2025.

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