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  3. Enraizarse para florecer: sikhs en Madrid y en la Ciudad de México

Enraizarse para florecer: sikhs en Madrid y en la Ciudad de México

Take root to flourish: Sikh communities in Madrid and Mexico City

 

Greta Alvarado Lugo*
El Colegio de San Luis / gretaalv@ucm.es

Resumen
La religión sikh es originaria del noroeste de India. Debido a diversos factores históricos han sido una comunidad migrante; ello ha incentivado una propagación del sikhismo en nuevos espacios geográficos y culturales. El objetivo general de este artículo es conocer los mecanismos de inserción social que han configurado los sikhs indios asentados en Madrid y en la Ciudad de México. Mediante trabajo de campo en Madrid, Ciudad de México y Punjab; entrevistas semiestructuradas y estudios de caso, se analizarán las motivaciones, las rutas migratorias, así como las divergencias y convergencias entre ambas comunidades. Veremos cómo cada grupo ha generado diversas estrategias para insertarse en la cultura receptora. Los sikhs en Madrid se caracterizan por ser una agrupación conformada por migrantes indios y sus familias, por lo que organizan sus celebraciones de forma interna. Mientras que en México, conviven mexicanos conversos o adeptos al Sikh Dharma con los sikhs indios. Ambos se han interesado por dar a conocer su religión mediante eventos en la vía pública o en la Embajada de India, como una táctica de visibilización e integración en la sociedad receptora.
Palabras clave: México, Madrid, migración, religión, sikh, Sikh Dharma.

Abstract
The Sikh religion is native to northwestern India. However, due to various historical factors they have been a migrant community. This has encouraged a spread of Sikhism in new geographical and cultural spaces. The general objective of this article is to understand the social insertion mechanisms that have shaped Indian Sikhs settled in Madrid and Mexico City. Through fieldwork in Madrid, Mexico City and Punjab; semi-structured interviews and case studies, the motivations, migratory routes, as well as the divergences and convergences between both communities will be analyzed. We will see how each group has generated various strategies for integrating into the receiving culture. The Sikhs in Madrid are characterized by being a group made up of Indian migrants and their families, which is why they organize their celebrations internally. While in Mexico, Mexican converts or followers of Sikh Dharma coexist with Indian Sikhs. Both have been interested in making their religion known through events in public spaces or at the Indian Embassy, as a tactic of visibility and integration into the receiving society.
Keywords: Mexico, Madrid, migration, religion, Sikh, Sikh Dharma.

Fecha de recepción: 18 de enero de 2023
Fecha de aprobación: 20 de julio de 2023

Puede que todos seamos inmigrantes
cambiando una casa por otra
primero dejamos el útero por el aire
después los suburbios por una ciudad mugrienta
buscando una vida mejor
resulta que algunos de nosotros dejamos países enteros
[1]
—Rupi Kaur, hija de sikhs indios asentados en Canadá

Introducción

La religión sikh se originó en el siglo XV en la región del Punjab, en el noroeste de India. Se considera como su fundador a Gurú Nanak, ya que, a partir de 1499, fue quien concilió las posturas de diversas espiritualidades, como el hinduismo y el islam. Reflexionó acerca de varios aspectos que estaban instituidos por esas religiones, pero que denigraban la vida humana.[2] A partir de él, le precedieron nueve gurús (guías espirituales). En el siglo xviii, Gobind Singh decidió que ya no existiría un líder representante de los sikhs.

Los conocimientos de los gurús quedaron compilados en un libro que recibe el nombre de Gurú Granth Sahib (el libro sagrado), el cual es tratado como un monarca. El libro tiene una sala para descansar, en la madrugada se le levanta, se le arropa, se le lleva a un espacio donde se recitan los versos y en la noche se le coloca en su recámara. De esa manera, los sikhs ven en el libro no un objeto, sino la presencia de sus maestros, compilada en las palabras como una unidad, al cual se dirigen como “el gurú”.

Los sikhs son una espiritualidad que, con el paso de los años, se ha configurado como una religión monoteísta. Su dios, llamado Akãl Purakh (la realidad última) se encuentra en todas las personas y en todas las cosas. La doctrina del sikhismo se basa en tres principios: seva, el servicio desinteresado a los demás; langar, la comida comunal y sangat, congregación y pertenencia. Los sikhs presentan cinco elementos externos, llamados “cinco k’s”, ya que en lengua punjabí las obligaciones comienzan con la letra “k”: 1. kesh, el cabello sin cortar que debe de protegerse con un turbante (tampoco cortan su barba); 2. khanga, el peine que lo sujeta; 3. kara, la pulsera de acero que recuerda las armaduras; 4. kirpan, un puñal para defender al débil, y 5. kachda, un calzón corto, necesario para montar a caballo, distintivo de los guerreros. La doctrina de los sikhs se manifiesta en el Gurú Granth Sahib y en el código de conducta denominado Sikh Rehat Maryada.

Los sikhs han sido una comunidad migrante desde el siglo xix; sin embargo, identifico dos sucesos históricos que inciden directamente en las migraciones del siglo XX a Madrid y hacia la Ciudad de México. Uno de ellos es la Partición, que se suscitó con la Independencia de India de 1947, pues se cedió un territorio exclusivo para musulmanes ubicado al noroeste, en Pakistán, lo que generó un flujo migratorio de los hindús hacia territorio indio y los musulmanes hacia su nuevo país. El segundo sucedió en 1984, cuando los sikhs trataron de luchar por la autonomía del Punjab, lo que desembocó en la Operación Blue Star, evento en el que la primera ministra de India, Indira Gandhi, atacó al Harmandir Sahib (uno de los templos de mayor importancia para los sikhs, localizado en Amritsar, Punjab) para controlar los intentos de independencia. Aunado a ello, meses después se llevó a cabo un genocidio hacia los sikhs como “represalia” por el asesinato de Indira Gandhi en Nueva Delhi, el 31 de octubre de 1984, a manos de sus guardaespaldas sikhs.

También existen causas económicas, como la desigualdad en la repartición de tierras agrícolas en el Punjab, área fértil, rodeada entre cinco ríos. Ha sido destinada a la siembra de trigo, algodón y sobre todo, mostaza. Los factores antes mencionados han sido los detonantes para que los sikhs busquen oportunidades de trabajo en diversos países y, con ello, se disemine su religión en nuevos espacios culturales. Los fenómenos migratorios están vinculados al proceso de la transnacionalización, el cual es “una nueva perspectiva”[3] que hace referencia a una dimensión política, ideológica y cultural que constituye el complemento o el reverso de la mundialización económica y tecnológica.

Como señala Csordas, la migración es uno de los medios a través del cual se produce una globalización de la religión. Este autor considera al mundo como una red neuronal, donde las manifestaciones religiosas pueden surgir de cualquier nodo y son libres de seleccionar la dirección hacia la cual dirigirse. Los canales son multidireccionales, ya que los fenómenos religiosos se esparcen como “semillas de diente de león en el imaginario cultural”. Señala dos características que deben reunir los fenómenos religiosos para propagarse en el espacio geográfico y cultural: 1) es pórtatil, así, hay un mayor éxito en la difusión de prácticas que requieren pocos conocimientos especializados, equipamiento ritual y familiaridad con las especificidades de la tradición cultural de origen y, 2) un mensaje transportable, que implica la capacidad de plasticidad y generalizabilidad del mismo. Lo que permite que se transforme y adapte a nuevos contextos, manteniéndose actualizado, sin descaracterizarse como tradición.[4]

El tránsito de los agentes y los bienes religiosos (materiales, espirituales, rituales y teológicos) alimenta otros intercambios que activan los vínculos entre países y redirige la atención hacia prácticas nacionales o regionales que aprovechan la porosidad de las fronteras. Así, las comunidades transnacionales se encuentran en un movimiento de desterritorialización y de reterritorialización que se alimenta del vínculo mantenido con un lugar de anclaje identitario más o menos virtual o imaginado, en la sociedad de origen y en la sociedad de acogida.[5]

Teniendo en cuenta esos factores, De la Torre sintetiza al proceso de la transnacionalización religiosa en tres fases: en la des-localización (1) las culturas desenraízan, es decir, se desanclan los símbolos, actores y prácticas de sus contextos territoriales, debido a que los extraen de sus soportes tradicionales locales y nacionales. La trans-localización (2) consiste en la reconversión de los bienes culturales en “bienes portátiles” y “transportables”, que son puestos en circulación por nuevos agentes en nuevos circuitos, redes y canales. Y en la re-localización (3) no sólo atiende la puesta en escena de los bienes culturales en otros lugares, sino que, en el contexto de la globalización, elementos simbólicos que se encontraban en circulación son finalmente trasplantados en otros lugares y territorios.[6]

A partir de lo anterior, este artículo se centra en analizar la movilidad de los sikhs en Madrid y en la Ciudad de México, para comparar y reflexionar acerca de cómo han llevado a cabo la relocalización de sus valores religiosos en nuevos escenarios culturales, lo que conlleva un “proceso de transnacionalización religiosa”.[7] Es decir, como se enraízan para florecer. Es importante, pues ese fenómeno ha sido investigado en otras religiones como el islam, el cual tiene algunas similitudes con los sikhs en la manera en que se han insertado en múltiples geografías y sociedades; pero aún falta el entendimiento y la visibilidad a este grupo minoritario, originario del Punjab indio y que, poco a poco, mexicanos se han adherido a tal espiritualidad.

A manera de ejemplo, en un primer momento, grupos de migrantes musulmanes se asientan en nuevos países, como México y, posteriormente, son los locales quienes comienzan a convertirse a aquella religión. Cabe señalar que las motivaciones que llevan a los conversos a seguir un dogma que sobresale por su diversidad respecto de lo que culturalmente es predominante en su localidad son tan variables que cada estado ha necesitado de un estudio particular. Muestra de ello es el caso de Guadalajara, México, analizado minuciosamente por la doctora Arely Medina; en sus investigaciones narra la existencia de musulmanes en Jalisco a partir de 1990, debido al asentamiento de extranjeros provenientes de países como Marruecos, Indonesia o Arabia Saudita. En el mismo sentido, ha estudiado a los conversos tapatíos que siguen la senda propuesta por el profeta Mahoma.

Las personas han seleccionado el islam después de buscar una espiritualidad alternativa a la católica, por el imaginario que se ha configurado en los medios de comunicación (telenovelas o series turcas) o debido a los matrimonios mixtos.[8] Las investigaciones de Medina van más allá y ha analizado la transnacionalización religiosa en los latinos que acuden a Estados Unidos de América y deciden afiliarse a agrupaciones musulmanas como una estrategia de inserción migratoria; con la finalidad de tejer redes de sociabilidad que les permitan una mayor facilidad para encontrar trabajo, alojamiento u obtener con rapidez la documentación necesaria de los departamentos de extranjerías.[9]

Por su parte, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, existen varios chamulas[10] conversos al islam. La llegada de musulmanes a aquel estado se dio en 1994, con el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Con ello, arribaron varios simpatizantes de esta causa, entre ellos, musulmanes de Granada integrantes del Movimiento Mundial Murabitun, quienes luchan por la reconstrucción de las comunidades autónomas. Ahora, existen allí mezquitas y los chamulas siguen los cinco pilares del islam. Han visitado otros países como Granada, España, e incluso han realizado la peregrinación a La Meca en Arabia Saudita, para seguir formándose en la doctrina musulmana.[11]

En Europa, en la ciudad de Madrid, España, al 2022 existían alrededor de 100 000 musulmanes. La mayoría con nacionalidad española, después marroquí, nigeriana y bangladesí.[12] Como se menciona en la presentación de un curso acerca del islam que organiza la Universidad Complutense de Madrid: “Existe un discurso que considera que la diversidad en general, y el islam en particular, una presencia novedosa y extraña, que amenaza la cultura y la forma de vida propias de la sociedad local”.[13] Sin embargo, ya se cuenta con medidas para contrarrestar el racismo hacia los musulmanes y políticas para brindarles acogida en la comunidad madrileña. Una de ellas es el espacio de reflexión del curso mencionado y otras son acciones diseñadas por los mismos musulmanes.

Algunas comunidades se han organizado para ser visibles en el espacio público y han desarrollado estrategias para participar en los procesos de gobernanza local en la diversidad religiosa, como es el caso de los musulmanes bangladesís en Lavapiés, Madrid en España. Uno de los principales objetivos es unirse como una medida de protección ante la islamofobia.[14] Con este breve acercamiento del islam en México y España, se puede inferir que existe una frágil estructura en los marcos normativos para el pluralismo religioso de la república mexicana. Mientras que, en España, se están llevando a la práctica nuevos modelos de gobernanza que atienden los temas religiosos, en este caso del islam, en el ámbito local.

Debo apuntar que los musulmanes migrantes y los conversos han sido foco en las investigaciones sociales de México y España, continuamente se han analizado las problemáticas de su proceso de asentamiento e integración; sin embargo, en el caso de los sikhs, al ser un grupo minoritario en ambos países, son escasas las publicaciones que atienden sobre ellos en España y casi nulos en México. Su incorporación a la sociedad de acogida, así como su organización interna son dignos de análisis, pues han configurado diferentes tácticas para adaptarse a las nuevas ciudades y a la población receptora.

En el caso de los sikhs mexicanos conversos, adeptos al Sikh Dharma, han consolidado alianzas con los sikhs migrantes para luchar por su libertad de culto y su derecho de portar sus insignias religiosas, específicamente, el turbante. Los sikhs en España buscan pasar inadvertidos en Madrid y se dan a conocer en ciudades donde tienen un mayor asentamiento, como Barcelona y Valencia. Además, en medida de lo posible, buscan distanciarse de los conversos que siguen la vía del Sikh Dharma o que son practicantes del kundalini yoga.[15]

Cada uno de los casos mencionados es una manifestación concreta dentro del pluralismo religioso, pues, aunque sean sikhs, existe un contexto y fenómeno social que lo distingue de los otros. Por ello, este artículo se centrará en dos estudios de caso: la comunidad sikh india asentada en Madrid y la de la Ciudad de México. Ambas han configurado diversos mecanismos para insertarse en el nuevo país receptor; sin embargo, los sikhs son un grupo étnico-religioso que ha quedado invisibilizado o categorizado bajo prejuicios y estereotipos que han emergido a partir del 11 de septiembre de 2001, con el ataque a las Torres Gemelas en Estados Unidos.

Como apunta Appadurai, los medios de comunicación masivos transforman la construcción de la imagen de uno mismo y del mundo.[16] Se han difundido estigmas asociados a que cualquier persona que porte turbante y barba será inmediatamente relacionado con un “terrorista musulmán” y, esa imagen se ha reforzado continuamente en las películas estadounidenses; esto ha desencadenado varios ataques de los centros religiosos de los sikhs, llamados gurdwaras (puerta al Gurú).[17] Por ello, es necesario dar a conocer estas comunidades que forman parte de la diversidad religiosa de España y México.

El objetivo general del presente artículo es conocer los mecanismos de inserción social que han configurado los sikhs indios asentados en Madrid y en la Ciudad de México. Entre los objetivos particulares se encuentran indagar sobre las motivaciones y las rutas migratorias, así como interpretar las divergencias y convergencias entre ambas comunidades. Con referencia a lo expuesto, la investigación busca responder las siguientes preguntas: ¿cómo y por qué llegaron los sikhs indios a la Ciudad de México y a Madrid?, ¿qué motivos los han llevado a establecerse en estas ciudades?, ¿cuáles son sus rutas migratorias?, ¿a qué se dedican?, y ¿qué tipos de relaciones establecen con sus lugares de origen?

Se empleó como recurso metodológico la etnografía multilocal propuesta por George Marcus, quien hace hincapié en que la etnografía multisituada es extensiva; analiza y comprende varias comunidades relacionadas en un mismo contexto y establece su relación con base en una investigación etnográfica directa. El objeto de estudio es por ello móvil y su situación, múltiple. Un relato de vida que desde el discurso individual y multisituado, lo denomina “seguimiento de la trama, la vida o biografía”.[18] Por ello, se practicó trabajo de campo en Madrid durante un año, en 2017; en India, durante los meses de octubre a diciembre de 2018, y en México durante dos años, entre el 2019 y el 2020. Se entrevistó a G. Singh, portavoz y encargado del gurdwara en Villaverde, Madrid, y a J. Singh para conocer su trayecto migratorio del Punjab a Madrid. De igual manera, se dialogó con I. Singh, empresario de textiles en la Ciudad de México para indagar sobre la movilidad de sus negocios de Nueva Delhi a México. A cada uno de ellos agradezco su tiempo y confianza para brindarme la información necesaria.

Abriendo surcos: sikhs indios en Madrid

En España existen alrededor de 21 000 personas que profesan la religión sikh. La concentración más numerosa de migrantes sikhs indios se encuentra en Barcelona, donde hay alrededor de seis gurdwaras (templos). En Madrid y Valencia existen dos recintos religiosos sikhs en cada ciudad.[19] El fenómeno migratorio y religioso de la comunidad sikh en Barcelona ha sido estudiado por la doctora Sandra Santos en varias publicaciones.[20] Sin embargo, son escasos los estudios que abordan a la comunidad sikh madrileña. La agrupación de los sikhs en la capital española tiene la particularidad de estar conformada por una población mayoritaria de migrantes indios, pues en otras ciudades y países, por lo general conviven con locales conversos que han seguido las enseñanzas del Sikh Dharma, senda propuesta por Yogi Bhajan.

La comunidad sikh en Madrid se consolidó en 2008; es precisamente en ese año cuando se instaló el gurdwara Nanaksar Sahib en la zona de Villaverde Alto [figura 1]. Aunque está abierto toda la semana, ya que ahí habitan G. Singh con su familia, el domingo es el día que se ha instaurado para acudir en comunidad. Antes de ingresar al recinto, los sikhs se descalzan, lavan sus manos y los pies. Tanto hombres como mujeres deben cubrir su cabeza con un pañuelo en señal de respeto hacia el Gurú, el libro sagrado.

Después, los hombres acuden a la cocina ubicada en la planta baja para preparar los alimentos que se brindarán en el comedor comunitario (langar). Las mujeres acceden a la planta alta para preparar la sala en la que se lleva a cabo la lectura de versos del Gurú Granth Sahib. Se ejecutan cantos devocionales por varias horas y al final, algunos miembros de la comunidad conversan sobre los temas abordados en las lecturas o noticias actuales de importancia para la comunidad. Estas actividades se desarrollan en idioma punjabí.

Al terminar, las personas acuden a la planta baja, donde se ubica el comedor. Se sientan sobre las alfombras y comparten los alimentos en el langar [figura 2]. Se prepara comida vegetariana como guisados de lentejas, garbanzos, samosas (empanadas de vegetales), arroz, chapatis (pan) y chai (té negro con leche y especias). Cabe señalar que los sikhs en el Punjab, por lo general, no son vegetarianos. En el libro sagrado o en el código de conducta tampoco se especifica alguna norma sobre ello; sin embargo, en los gurdwaras se sirven platillos sin carne o pescado con la finalidad de que sean accesibles a todas las personas y las puedan consumir, aún si tienen alguna restricción alimenticia.


Figura 1. Localización del gurdwara Nanaksar Sahib y zona residencial de los sikhs asentados en Villaverde, Madrid, España. Elaboró: Lic. Marco Antonio Hernández Andrade (2021).


Figura 2. Langar dominical en el gurdwara Nanaksar Sahib, Villaverde, Madrid, España. Fotografía: Greta Alvarado, 2017.  

Los varones aprenden español por cuestiones laborales, mientras que las mujeres, al encargarse del trabajo doméstico, conocen muy pocas palabras en castellano. Los hijos e hijas que acuden a los colegios públicos saben español, pero en sus hogares y en el gurdwara hablan el idioma de sus padres. Los varones laboran como cocineros o mozos en restaurantes de comida india o son empleados en tiendas de abarrotes. Habitan en la zona alrededor de Villaverde.

Los estudiantes acuden a los institutos de enseñanza ubicados en el área, como el Colegio Público Antonio de Nebrija de Villaverde Bajo. Los sikhs indios asentados en Madrid, usualmente, no se casan con mujeres locales, sino que regresan a sus pueblos en India, donde sus familiares les conciertan matrimonios y, posteriormente, gestionan la documentación necesaria para realizar la reagrupación familiar. Así, crece la comunidad y comienzan a abrir surcos en la tierra española.

Para conocer sobre los trayectos de migración, presentaré el caso de J. Singh (comunicación personal, 04 de julio de 2018, Madrid, España), un varón de 38 años originario de la ciudad de Phagwara, Punjab, en India. Él radica desde 2011 en Madrid. En 2006 (a la edad de 22 años), varios de sus amigos planearon migrar de India para mejorar su estilo de vida. J. Singh vivía con su familia y se dedicaba a la construcción. Decidió ir a Dubai con seis amigos. El traslado lo hizo en avión y el viaje fue gestionado por la empresa que lo contrató.

Durante 16 meses trabajó en la instalación de aluminio en edificaciones y vivió con sus compañeros en un departamento. Un día, un primo lo llamó desde Barcelona y lo convenció para visitarlo porque requerían personal en una empresa de construcción. J. Singh intuía que mudarse a Europa era caro y complicado; sin embargo, buscó ayuda con unas personas dedicadas a tramitar visas y en 2008 se mudó a Barcelona. Laboró en la misma compañía junto a su primo. Para obtener mayores ingresos, varios meses al año acudían a la cosecha de cítricos para ser contratados como jornaleros.


Figura 3. Ruta migratoria de J. Singh (de India a España). Elaboró: Lic. Marco Antonio Hernández Andrade (2021).

En 2011 acudió a Madrid para apoyar a la comunidad sikh con una demostración de gatkha (arte marcial sikh). Allí le ofrecieron trabajo como profesor de danza tradicional del Punjab y ahora tiene su academia, ha obtenido la residencia española y también complementa sus ingresos con el manejo de un taxi [figura 3]. J. Singh recuerda que el principal reto de vivir en España era el idioma español, el cual aprendió poco a poco, con sus estudiantes. Otro desafío es el uso del turbante. G. Singh (comunicación personal, 1 de julio de 2018, Madrid, España) cuidador del gurdwara, mencionó que en la calle algunas veces les han gritado “Osama”, por confundirlos con terroristas por su vestimenta.

La importancia religiosa del uso de esta prenda también se desconoce en departamentos oficiales. Por ejemplo, en 2018 J. Singh acudió a la Embajada de México en Madrid y, al momento de sacar la fotografía para el visado, se le pidió que se quitara el turbante. Después de brindar explicaciones al personal del consulado sobre la importancia de su uso y no poder despojarse de él en público, aceptaron a regañadientes a hacerle la fotografía portándolo.

En otros países, como en Francia, se ha prohibido el uso del turbante y lo han modificado a una pequeña tela que cubre el cabello recogido en un nudo. Sin embargo, en otros países los sikhs deciden cortarse el cabello para pasar inadvertido. En Madrid, al contar con una comunidad de apoyo, la integración es más fácil si se identifican como sikhs. Por ello, es importante el uso del turbante, pues portarlo favorece su inserción entre la agrupación, incentivando que los integrantes lo apoyen con alojamiento, alimento y búsqueda de empleo.

Una de las características de los sikhs en Madrid es que no buscan darse a conocer entre la comunidad local. Los sikhs en Barcelona, Valencia o en México organizan cada año el festival de Baisakhi (celebración agrícola en marzo-abril, que marca el inicio de año para los sikhs) en las calles principales. Se lleva a cabo un desfile con el libro sagrado, cantos devocionales y demostraciones de gatkha. En contraste, los sikhs en Madrid organizan eventos internos, dentro del gurdwara, para la propia la comunidad. Por lo general sólo acuden sikhs indios, pues aún son escasos los conversos que siguen la vía Sikh Dharma de Yogi Bhajan.

Retomando la propuesta de De la Torre, en la que sintetiza al proceso de la transnacionalización religiosa en tres fases, se puede concluir que la des-localización del sikhismo se genera con la migración de los sikhs indios hacia ciudades europeas, como Madrid. La causa principal de tal desplazamiento se debe, principalmente, a la búsqueda de un empleo estable. Ya veremos que, en comparación con el caso mexicano, los sikhs llegan sin un capital para instalar sus propios negocios. Por ello, hacen escalas en otros países en Emiratos Árabes Unidos, particularmente en la ciudad de Dubái, para ahorrar dinero al trabajar en la construcción y hacer contactos para conseguir un empleo en los países que son considerados asentamientos preferentes debido a la calidad de vida que ofrecen, como pueden ser Alemania, Londres o España.

Al desplazarse, llevan consigo su religiosidad. Así, en los puntos estratégicos se han instalado gurdwaras que ofrecen alimentos y hospedaje a los migrantes sikhs. Esos recintos son ejes importantes que dan soporte a los viajeros que se aventuran a tales trasiegos, debido a que en su país no existen las condiciones para tener una vida digna o, han sido foco de ataques por parte del gobierno nacionalista hindú. Además, son los sitios donde se lleva a cabo la reproducción cultural del sikhismo en el extranjero.

Como expliqué en párrafos anteriores, la práctica espiritual de los sikhs es interna, no requiere una gran parafernalia. Los practicantes conocen de memoria los versos del libro sagrado que deben recitarse diariamente y, existen páginas en internet como SikhNet, una plataforma en la que se puede acceder al Guru Granth Sahib en varios idiomas.[21] Por otra parte, no existe una formación especializada para llevar a cabo los rituales, sino que la comunidad designa a una persona que sobresale por su conducta moral y conocimientos en la doctrina, para que dirija el gurdwara y las actividades en este lugar.

Es así como se reúnen las características que señala Csordas para que los fenómenos religiosos continúen propagándose en los países a donde acuden sus devotos. En consuecuencia, se lleva a cabo una trans-localización exitosa, pues su reproducción requiere pocos conocimientos especializados o equipamiento ritual. Son los integrantes de la comunidad quienes, en la cotidianeidad, invocan a uno de los gurús para agradecer por los alimentos o se reúnen en alguna casa para hacer la lectura del libro y convivir. Conforme van asentándose, se organizan para comprar una vivienda para adecuarla como gurdwara. Con ello, ocurre la re-localización del sikhismo: se instalan espacios adecuados para incentivar la unión entre los miembros y se alienta a que los varones, quienes son los que migran con mayor incidencia, concreten matrimonios con mujeres sikhs indias, a las que, mediante la reagrupación familiar, las instalarán con ellos en Madrid para lograr una reproducción cultural étnico-religiosa.

Como mencioné, en esa ciudad española son escasas las personas españolas que acuden al gurdwara, ya sea por curiosidad o porque sean conversas al Sikh Dharma. Muy diferente al caso de los sikhs en la Ciudad de México, donde la principal divergencia con la comunidad madrileña es que su congregación se compone de sikhs indios y de mexicanos conversos. A continuación, analizaré las causas de este fenómeno religioso.

Arraigo entre reflejos: migrantes indios y Sikh Dharma en México

La comunidad sikh en México se integra por migrantes sikhs indios y mexicanos conversos. Estos últimos son practicantes del Sikh Dharma, una senda del sikhismo conformada en la década de los setenta en Estados Unidos, a través de un sikh indio conocido bajo el seudónimo de Yogi Bhajan, quien dio a conocer su religión aunada a la práctica de kundalini yoga. A partir del arraigo de Bhajan en México, existe una comunidad Sikh Dharma consolidada desde 1980.

Instalaron un gurdwara en un edificio de La Condesa, en la Ciudad de México. En tal recinto también se llevan a cabo meditaciones o clases de yoga, pues los mexicanos conversos, por lo general, son practicantes de kundalini yoga. Los adeptos al Sikh Dharma tienen un poder adquisitivo medio a alto. Llevan a cabo el rito de paso durante una ceremonia llamada amrit samskar (toma del amrit, la bebida de la inmortalidad), que se realiza durante el solsticio de verano en Española, Nuevo México, Estados Unidos, y algunas veces al año en México. A partir de ese momento, deben de seguir el código moral de los sikhs, es decir, portar las “5 k’s” y ser célibes si son solteros, o monógamos si han contraído matrimonio.

Cabe mencionar que Yogi Bhajan, al difundir el Sikh Dharma en México, quedó admirado por la veneración que tenían los mexicanos hacia la Virgen de Guadalupe. Por ello, asoció esta figura con una divinidad femenina que menciona Gobind Singh (el décimo gurú) en el Dasam Granth (libro sagrado); a partir de esa incorporación, la imagen de la Virgen de Guadalupe se coloca en altares durante las meditaciones o en las propias casas de los devotos.

También propuso varios pilares para una vida saludable, como seguir una dieta vegetariana, realizar ejercicios físicos de yoga, meditación, evitar el consumo de estupefacientes, ejecutar sonidos del gong, técnicas de relajación y algunas otras prácticas que no son totalmente aceptadas por los sikhs más ortodoxos; se considera que tales acciones se encuentran veladamente prohibidas en el código de conducta, exceptuando la ingestión de drogas y alcohol, acciones que están explícitamente vedadas.

Los practicantes de Sikh Dharma son el reflejo de una religión que brotó en México, una tierra alejada del Punjab. Durante su diseminación o relocalización se amalgamaron saberes locales con la tradición india. Sus integrantes visten de blanco, pues consideran que ese color irradia a su cuerpo de energía positiva. Tanto hombres como mujeres portan un turbante, el cual protege a un chakra (centro energético) ubicado en la coronilla. Diariamente realizan ejercicios físicos (kundalini yoga) y meditación. Llevan una dieta lactovegetariana y acuden a los eventos o meditaciones, como el Summer Solstice, White Tantric (meditación en parejas que busca conectar los siete puntos energéticos ubicados desde el coxis hasta la espina dorsal) o el Sat Nam Rasayan (meditación para la eliminación o prevención de enfermedades) en Estados Unidos, Italia, Francia o México.

A partir del asentamiento y arraigo de sikhs indios en México se ha conformado un engranaje entre ambas comunidades para proteger su derecho de culto y la libertad de portar sus insignias religiosas, sobre todo el uso del turbante en sus trabajos, escuelas o en las fotografías de documentos oficiales, como la credencial del Instituto Nacional Electoral o el pasaporte. Para analizar las similitudes, así como las diferencias entre las comunidades sikhs indias y de los mexicanos conversos, relataré cómo llegaron los sikhs indios a México.

Desde 1992 empezaron a asentarse en la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Cuernavaca, Cancún y Querétaro, para trabajar como ejecutivos de negocios y programadores de software. La Embajada de India en México estima que, alrededor 2 000 indios residieron en el país durante el 2019. Entre ellos se encuentra I. Singh (comunicación personal, 6 de marzo de 2020, Ciudad de México), quien nació en Saharanpur, en el estado de Uttar Pradesh, al norte de India. Continuó su formación académica en Nueva Delhi. En 1987 obtuvo la visa para ir a Estados Unidos; decidió mudarse a aquel país para mejorar su situación económica. Su hermano ya residía en San Diego, California.

Trabajó en el negocio de su hermano, enfocado al comercio de textiles procedentes de India. Sus principales clientes eran mexicanos que cruzaban la frontera para comprarles ropa y venderla en México. En 1992 hubo un cambio en las políticas de importación de productos de Estados Unidos hacia México. Se incrementaron los documentos requeridos para la facturación, haciendo indispensable el trámite del Registro Federal de Contribuyentes y por lo tanto, el pago de impuestos. Con estas nuevas medidas, el negocio disminuyó y afectó económicamente a la empresa. Para remediar la situación, buscó otras opciones de mercados y decidió vender directamente la ropa en Guadalajara, Jalisco, en México.

En diciembre de 1992 viajó con sus textiles desde San Diego, Estados Unidos, al aeropuerto internacional Miguel Hidalgo y Costilla en Guadalajara, México. Al finalizar el día, le sorprendió que había vendido la carga completa de 1 000 piezas de ropa en menos de 24 horas. Sus compradores eran comerciantes que tenían tiendas de mayoreo ubicadas en Zapotlanejo y en Guadalajara. Con esta experiencia, I. Singh visualizó que había una gran oportunidad para comerciar sus textiles directamente en México. Esa misma semana que llegó a Jalisco, inmediatamente abrió una oficina de ventas en Guadalajara. En 1994 decidió mudarse al Distrito Federal (ahora Ciudad de México) porque ofrecía una mayor oportunidad de ventas y contactos con sus compradores. A partir de 1995, con el éxito obtenido en el negocio de textiles, su hermano decidió asentarse en México, así como su hermana y el marido de ésta (Figura 4).


Figura 4 . Ruta migratoria de I. Singh y sus familiares (de India a México). Elaboró: Lic. Marco Antonio Hernández Andrade (2019).

Sus negocios se ubican, en la actualidad, en el Centro Histórico o en el barrio de Tepito, de la Ciudad de México. Ellos residen en Tecamachalco, Estado de México. Ahí adecuaron una casa para un gurdwara. Cada domingo se reúnen alrededor de unas 15 familias sikhs para dar lectura a los versos del libro, entonar cantos devocionales y el langar con platillos vegetarianos. Algunas mujeres trabajan en los negocios de sus maridos o son amas de casa. Los hijos acuden a colegios donde se habla inglés. En las reuniones predomina el idioma punjabí, pero si acuden mexicanos a los eventos, se contemplará hablar en español, por cortesía.

En algunos gurdwaras dominicales también asisten mexicanos conversos que siguen el Sikh Dharma de Yogi Bhajan. Participan con gran entusiasmo y dinamismo, ya sea en la lectura del libro, en los cantos o en la organización de las diversas actividades (figura 5). Al finalizar, es recurrente observar que se celebra el cumpleaños de algún niño o niña sikh punjabí a la manera mexicana: rompiendo una piñata. Han integrado al menú del langar platillos vegetarianos mexicanos, como las calabazas con chile poblano, tinga de zanahoria (guisado con chile chipotle), entre otros.

Una estrategia que los migrantes indios y mexicanos conversos han configurado para integrarse como una sola comunidad sikh es la organización de actividades religiosas en conjunto. La principal festividad es Baisakhi, el año nuevo para los sikhs. Se celebra entre marzo y abril en el centro de eventos Expo Reforma, con un gurdwara. Se traslada al libro sagrado del gurdwara (puede ser desde La Condesa, si el libro es perteneciente a Sikh Dharma, o de Tecamachalco, si es de los sikhs indios) en una limosina hacia el centro de convenciones. Varios músicos acompañan el trayecto con el canto de los versos, se hacen peticiones por la salud de alguna persona y se comparten alimentos. Al finalizar, se llevan a cabo honores a la bandera y un desfile por la avenida Paseo de la Reforma de la Ciudad de México. Durante el traslado, reparten a los espectadores unos libros pequeños acerca del sikhismo, para dar a conocer quiénes son y por qué portan turbante.

Otro de las eventos que organizan es el Samagan, una reunión anual que surgió en Dodra (Punjab, India). Con la diáspora se lleva a cabo en diversos países como Estados Unidos, Australia, Canadá e Inglaterra. También se organiza en la Ciudad de México, gestionado por las familias sikhs indias. La finalidad de este encuentro es brindar un espacio para meditar en comunidad durante tres o cuatro días, de las 5:00 a las 21:00 horas, con recesos para comer y descansar. Acuden mexicanos seguidores del Sikh Dharma y sikhs de diversos países de Norteamérica, ya sea porque están de paso por el país o, asisten específicamente para sociabilizar y concretar negocios.


Figura 5. Gurdwara en Tecamachalco, Estado de México, México. Fotografía: Greta Alvarado, 2019.

Con ello, se puede constatar que la comunidad sikh en México, se conformó en sus inicios, en la década de los setenta, por conversos. La des-localización del sikhismo se concretó específicamente por un migrante indio, Yogi Bhajan, quien comenzó a dar clases de yoga y, posteriormente, amalgamó esta práctica al sikhismo, religión de la cual era practicante. Su llegada a América se dio en una coyuntura favorable, pues, en la época hippie estaban en boga las espiritualidades orientales. La trans-localización y la re-localización se efectuaron eficazmente, gracias a la habilidad de Bhajan para detectar las necesidades de sus alumnos-discípulos y por configurar una espiritualidad que se adaptara a los devotos mexicanos, integrando figuras católicas, como la Virgen de Guadalupe. Imagen que es capaz de unificar a toda una nación. Además, integró saberes tradicionales, como la herbolaria.

Los sikhs indios lograron un asentamiento exitoso en México hacia 1990, al tener negocios ya consolidados de textiles en Estados Unidos. Como se refirió con anterioridad, un cambio en las leyes de exportación favoreció la instalación de sus tiendas en Guadalajara y en el Distrito Federal. De esta manera, llevaron a cabo una trans-localización y re-localización planeada. Primero, los varones se establecieron y organizaron sus comercios, lugares de residencia, gurdwara y se afianzaron estratégicamente en puestos ligados a la embajada de India. Acto seguido, trajeron consigo a sus esposas de Estados Unidos o India. Después, construyeron lazos migratorios con sikhs ubicados en América del Norte y en la actualidad, apoyan con el traslado y empleo a los sikhs jóvenes que se encuentran en India. Los migrantes indios han buscado la manera de integrarse con la población local al organizar festividades en la vía pública y, al mismo tiempo, han ideado estrategias para visibilizarse. Por su parte, los mexicanos seguidores del Sikh Dharma o practicantes de kundalini yoga se han acercado a los migrantes sikhs indios para conocer la manera en que profesan su religión, han reinterpretado elementos culturales, como la Virgen de Guadalupe, y colaboran en los eventos o ceremonias impulsadas por los sikhs indios.

Se ha forjado una alianza entre ambos grupos para luchar por su derecho a portar el turbante, elemento que ha sido foco de actos discriminatorios por asociarlo con terroristas procedentes de Medio Oriente. Han gestionado reuniones con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), con la finalidad de conseguir que se respete el uso de sus insignias religiosas en los lugares de trabajo y en algunas fotografías de identificación oficial; sin embargo, entre los sikhs indios y los conversos aún existen diferencias que han aprendido a tolerar. La principal es que los migrantes observan con recelo la práctica de yoga y otras actividades esotéricas, como los baños de gong, el empleo de piedras por sus atributos energéticos, entre otros. En una vía para eliminar estas prácticas, en cada celebración que tienen juntos, se brindan charlas sobre lo que dicta el código moral sikh.

Entre estos puntos de unión y de tensión, se ha entretejido un comunidad sikh en México; con dos grupos que se mezclan, sin diluirse, pero que han logrado brotar raíces y crecer como las enredaderas que se enroscan en los troncos de los árboles. Cada uno crece sin interferir en el florecimiento del otro.

Reflexiones finales

La religion sikh ha sido difundida en otros espacios y contextos culturales debido a la migración de los indios que la profesan hacia diversos países, entre ellos a España y México. Acorde a la propuesta de Csordas, el sikhismo es una práctica con un mensaje transportable, pues el libro sagrado y el código de conducta se encuentran accesibles en portales de internet y en varios idiomas, como el español, el punjabí o el inglés, lo cual facilita que los migrantes y los conversos alrededor de todo el mundo los consulten.

Los sikhs en Madrid y en Ciudad de México, son transmigrantes, es decir, mantienen relaciones con sus poblaciones originarias en India y en los países de asentamiento, con las que se busca perpetuar su cultura sikh-india en América y Europa. Una de las estrategias migratorias sobresalientes es la conformación de redes sociales que se tejen entre las comunidades ya consolidadas y los migrantes que buscan una oportunidad para asentarse.

En la Ciudad de México y en Madrid, el gurdwara es el espacio central al que confluyen los migrantes sikhs, pues saben que la comunidad les brindará hospedaje, alimento y les conseguirá empleo; sin embargo, los migrantes sikhs indios asentados en Madrid conforman una colectividad hermética, no organizan celebraciones religiosas en las vías públicas y son escasos los visitantes locales que acuden a los gurdwaras organizados en Villaverde. Apenas se están integrando practicantes de kundalini yoga, alrededor de cinco o seis acuden a tocar en el kirtan (cantos devocionales).

Sus ceremonias se practican en idioma punjabí y el libro sagrado sólo se encuentra escrito en este idioma. Cabe señalar que son reacios a que exista un libro en el idioma local. Hace algunos años, un sikh indio que reside en Ciudad de México compró varios libros traducidos al español y los llevó personalmente para obsequiarlos en distintos países de habla hispana, como Colombia, Venezuela y en España acudió a Valencia, donde fue bien recibido; sin embargo, en Madrid, el granthi (encargado del templo) rechazó la adquisición de un libro en español enfatizando que: “Eso no se ocupa aquí”.

Los sikhs en Madrid son un grupo endogámico, son escasos, casi nulos los matrimonios que se han concertado con extranjeras. La comunidad pertenece a una clase media dedicados a las tiendas de abarrotes, restaurantes o construcción. En una vía por reforzar su identidad, su alimentación se ha modificado a ser vegetariana e incluso vegana. La vestimenta masculina se basa en el turbante (dastar), así como el cabello y la barba sin cortar, compran sus prendas en tiendas de moda occidental, como Pull & Bear o H&M. Las mujeres optan por el uso del salvar kameez (blusón largo, pantalón holgado y velo que cubre la cabeza). Mientras que los jóvenes y niños se decantan por moda occidental, sin cortar el cabello y, en caso de los varones, cubren el cabello hecho nudo con un pañuelo pequeño llamado patka.

Por su parte, la comunidad sikh india en la Ciudad de México busca visibilizarse en la sociedad: organizan eventos para mantener relaciones sociales y comerciales con los sikhs de países cercanos (Estados Unidos y Canadá). Han logrado puestos dentro de la Embajada de India en México como representantes comerciales entre ambos países. Sus negocios son exitosos, por lo que pertenecen a una clase económica media y alta.

Aunque la mayoría preferirá casarse con una mujer sikh india, hay varios casos de matrimonios mixtos, por lo general varones indios con mexicanas. Su alimentación es mayoritariamente vegetariana, pero consumen mariscos y pollo con mole. Los varones usan el turbante, el cabello y la barba sin cortar, con ropa occidental. En las festividades, usan el kurta (blusón). Las mujeres portan diariamente el salvar kameez y en caso de fiestas que estén relacionadas con India (como el día de la Independencia) usarán el sari (tela larga ajustada al cuerpo) o un anarkali (vestido amplio); en ceremonias donde convivan con una mayoría de mexicanos, como las graduaciones escolares, usarán un vestido de cóctel o de noche; portan un velo con el que cubren su cabeza sólo cuando están en el gurdwara.

Los sikhs indios se encuentran abiertos a colaborar con mexicanos seguidores del Sikh Dharma, los ven como “sus hermanos”; sin embargo, veladamente no están de acuerdo con algunas prácticas esotéricas, como la convicción de la influencia de los horóscopos en el futuro de las personas o de la energía emanada por las rocas.

Yogi Bhajan adecuó el kundalini yoga y el sikhismo al contexto que sus alumnos mexicanos necesitaban o buscaban en la década de los setenta. Instauró un régimen alimenticio vegetariano, la práctica diaria de yoga, la recitación de mantras, la conjunción de saberes tradicionales como la herbolaria tradicional, e interpretó a la Virgen de Guadalupe, como la energía femenina suprema. Usan prendas de color blanco porque se asocia a una amplificación de la radiación energética. Hombres y mujeres portan un turbante, debido a que deben de cubrir un punto energético ubicado en la coronilla y ajustar los huesos del cráneo. Son asiduos a diversas meditaciones como el Sat Nam Rasayan, o los baños con sonido del gong, a los que se les atribuyen capacidades curativas.

De esta manera, se pudo constatar que cada uno de los estudios de caso de la comunidad sikh de Villaverde, Madrid, y de la Ciudad de México, han configurado mecanismos específicos para insertarse en el nuevo país receptor. La des-localización se ha llevado por diferentes motivos. En el caso de Madrid, los sikhs arribaron por ser el sitio donde consiguieron un empleo digno. La trans-localización y re-localización se llevó a cabo por los migrantes varones, pero se consolidó con la llegada de las esposas indias, quienes son las agentes que llevan a cabo la reproducción cultural y, por ende, religiosa en la capital española. Al consolidarse una comunidad sikh, se propicia el acceso a los integrantes de la sociedad receptora que acudan a ellos por curiosidad, pero ellos o el propio gobierno no han configurado políticas de integración. La comunidad sikh en la ciudad madrileña se caracteriza por ser hermética, aunque poco a poco se han insertado españoles practicantes de kundalini yoga.

La comunidad sikh en México, por su parte, se compone de migrantes indios y de mexicanos seguidores del Sikh Dharma. Los mexicanos conversos comenzaron a seguir las enseñanzas de Yogui Bhajan desde 1970, un indio que brindaba cursos de yoga en Los Ángeles y, posteriormente, sus alumnos abrieron recintos en la Ciudad de México. Allí se brindaban clases de kundalini y se vendían productos naturistas. Bhajan amalgamó la práctica del kundalini yoga con la doctrina de los sikhs, junto a otras prácticas. Así, configuró una espiritualidad que cubriera las necesidades de sus estudiantes y seleccionó figuras arraigadas en la devoción —como la Virgen de Guadalupe— para lograr la eficacia de re-localización religiosa. La cual se ha expandido por varios países. En la actualidad existe un gran auge del Sikh Dharma con adeptos y conversos en China, Japón, Reino Unido, Alemania, Francia o Italia; agrupaciones que aún faltan por ser abordadas en las investigaciones sobre transnacionalización religiosa.

En la Ciudad de México llegaron los migrantes a partir de 1990 debido a un cambio en las políticas comerciales, lo que generó que mudaran sus tiendas de textiles de los Estados Unidos a México. Al consolidar sus negocios, se asentaron en el Estado de México, una zona en la que adquirieron viviendas y un recinto para el gurdwara. Así, trajeron consigo a sus esposas y familiares, con quienes han afianzado una comunidad de aproximadamente 80 personas, y entre ellos siguen reproduciendo la doctrina, ceremonias y ritos de paso de los sikhs. Se reconoce aquí que falta realizar estudios de matrimonios mixtos entre latinas y europeas con sikhs indios, residentes en India.

En conclusión, los migrantes indios que profesan la religión sikh han llevado a cabo estrategias para lograr su integración y enraizamiento en el país receptor. No contemplan como una opción o meta, el retorno permanente a su país. Por lo que ninguno de ellos volverá para regar las semillas de mostaza en los campos punjabís, sino que florecerán en nuevas tierras.

 

* Miembro de la Red América Latina y el Caribe sobre China. Doctorante en Estudios Antropológicos en El Colegio de San Luis, México. Máster y título de Especialista en Arte de India en la Universidad Complutense de Madrid, España. Diplomatura en Asia, Universidad del Chaco Austral, Argentina. orcid: https://orcid.org/0000-0002-7514-7037.
[1] Rupi Kaur, El sol y sus flores (Barcelona: Seix Barral, 2018), 128.
[2] El sistema de castas, el sati (la obligación de las viudas a lanzarse a la pira funeraria de su marido), o el matrimonio infantil, por mencionar algunas.
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[7] De la Torre, “Itinerarios teórico-metodológicos...”.
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[9] Arely Medina, Islam-latino. Identidades étnico-religiosas. Un estudio de caso sobre los mexicanos musulmanes en Estados Unidos (Zapopan: El Colegio de Jalisco / El Colegio de la Frontera Norte, 2019).
[10] Comunidad indígena de etnia tzotzil.
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[13] “IslaMad Proyecto Innova – Docencia UCM”, Proyectos de Innivación, Universidad Complutense de Madrid, acceso el 10 de junio de 2023, https://www.ucm.es/islamad/#:~:text=Aproximadamente%20cien%20mil%20de%20los,relación%20concreta%20con%20la%20religión.
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[15] Práctica que consiste en varios ejercicios físicos, meditación y recitación de mantras. La finalidad es despertar la energía dormida y enroscada que se encuentra ubicada en el coxis, la cual tiene forma de serpiente, para que suba por la espina dorsal hacia la coronilla.
[16] Arjun Appadurai, La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalización, (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica / Trilce, 2001), 19.
[17] El 4 de agosto de 2012 hubo una matanza de seis sikhs provocada por un joven en la gurdwara localizada en Milwaukee, Wisconsin, el 5 de agosto del 2012. El asesino confundió a los sikhs con musulmanes, ya que su propósito era vengar los atentados del 11 de septiembre de 2001. “Seven killed in Wisconsin Sikh temple shooting”, bbc News, 5 de agosto de 2012, acceso el 28 de enero de 2023, https://www.bbc.com/news/world-us-canada-19138754.
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[20] Sandra Santos, “Los cuerpos sikhs: Un caso de corporalización y ostentación de la identidad religiosa”, Quaderns-e de l’ica, núm. 14 (2019), 1-11, acceso el 28 de enero de 2023, https://raco.cat/index.php/QuadernseICA/article/view/148364; Sandra Santos, “La comunidad sikh en Barcelona. Una aproximación etnográfica: prácticas, negociación y transformaciones en el cuerpo y la corporalidad tras el proceso migratorio” (tesis doctoral, Departament d’Antropologia Cultural i Història d’Amèrica i d’Àfrica, Universitat de Barcelona, 2016), 20-361, acceso el 28 de enero de 2923, http://www.tesisenred.net/handle/10803/397676; Sandra Santos, “Etnografías multisituadas y multifocalizadas. Cuando es el ‘campo’ el que te lleva. Siguiendo a los sikhs y descubriendo a los gōra sikhs”, Antropología Experimental, núm. 17 (2017), 19-34, acceso el 28 de enero de 2023, https://eprints.ucm.es/id/eprint/71504/.
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